Otros colombianos señalados de participar en planes de magnicidio internacional

A raíz del magnicidio del presidente de Haití, Diario Criterio recuerda dos casos de colombianos señalados de participar en planes para asesinar a gobernantes de otros países.

Un supuesto atentado contra Correa

En junio de 2008 Iván Márquez, entonces miembro de las Farc, publicó un video en la Agencia Bolivariana de Prensa que develaba, supuestamente, un complot entre Álvaro Uribe y la Casa Blanca para cometer un magnicidio en contra de los presidentes Rafael Correa de Ecuador y Hugo Chávez.

Coincidentemente, pocos días después, la policía ecuatoriana detuvo en Quito a tres colombianos y un ecuatoriano acusados de planear un atentado contra Correa. Los investigadores dijeron que la detención no tenía que ver con la denuncia de Márquez, sino que era producto de una investigación que había comenzado meses atrás.

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Según las autoridades, la investigación comenzó cuando el colombiano Óscar Julián Peña Hernández habló con la inteligencia del vecino país para dar detalles sobre el supuesto plan a cambio de protección. Con esas pistas, los investigadores hallaron “pistas reales”. Así, detuvieron a los colombianos Peña Hernández, Edgar González, Óscar Jiménez y al ecuatoriano Santos Camacho en un hotel.

De acuerdo con los informes periodísticos de la pesca, a ellos se les encontraron fotografías y planos del Palacio Presidencial y notas sobre la caravana de Rafael Correa. Y se llegó a especular que el magnicidio se realizaría con un cohete lanzado desde un cerro.

¿Una estafa?

A los detenidos se les imputó cargos y un juez dictó orden de prisión en los calabozos de la Policía Judicial de Pichincha.

Uno de los acusados, el colombiano Óscar Jiménez Orozco, negó los cargos y dijo que era un montaje de uno de los apresados que quería cobrar una recompensa. Afirmó que ni era miembro de las Águilas Negras ni de ningún grupo paramilitar. Aseguró que se encontraba en Ecuador para negociar repuestos de carros.

La investigación no encontró pruebas concluyentes del complot y el mismo Correa aseguró que era “una vulgar estafa planeada por los detenidos para cobrar la recompensa”. Meses después, el fiscal se abstuvo de acusar de magnicidio a los acusados, pero comenzó a investigarlos por “estafa al Estado”.

Paramilitares querían matar a Maduro

A poco menos de un mes de haber juramentado como presidente de Venezuela, el 19 de abril de 2013, Nicolás Maduro, en una alocución, reveló que las fuerzas de seguridad habían frustrado un plan dirigido por paramilitares para acabar con su vida.

De acuerdo con la información oficial, los encargados de perpetrar el magnicidio serían nueve colombianos que fueron arrestados antes de llegar a Caracas. A dos capturados, los colombianos Víctor Johan Gueche Mosquera y Erick Leonardo Huertas Ríos, se les encontró dos fusiles y una foto del presidente Maduro.

En realidad, muy pocos detalles se conocieron del plan. Solo que un mes después las autoridades venezolanas capturaron al colombiano Alejandro Caicedo Alfonso, alias Scooby.

Sorpresivamente, seis meses después la policía colombiana capturó en Bello (Antioquia) a Scooby, acusado de ser parte del plan para atentar en contra de Maduro.

Con tan solo 21 años, alias Scooby tenía un prontuario criminal no solo en Colombia, sino en Bolivia, Perú y Ecuador. Venezuela pidió la colaboración del Gobierno nacional para obtener información de Caicedo sobre el magnicidio frustrado. Con el tiempo el caso se desvaneció.

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