Con el paro armado, el ELN intenta mostrarse tan poderoso como lo fueron las Farc

El paro armado del Ejército de Liberación Nacional (ELN) evidencia su expansión y fortalecimiento más allá de las zonas de presencia histórica. Un ejemplo son los atentados registrados en la Región Caribe.

El ELN inició un paro armado que se extenderá hasta las seis de la mañana del próximo sábado 26 de febrero. Esta situación tiene en alerta a gran parte del país, principalmente por lo sucedido en el anterior paro, ocurrido en febrero de 2020 y que dejó tres muertos, siete heridos y 23 hechos violentos en cinco departamentos del país, de acuerdo con un balance de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares).

Ante esta nueva amenaza, el ministro de Defensa, Diego Molano, ha dicho que la seguridad en el territorio nacional estaría garantizada e incluso afirmó que las acciones del ELN son “panfletarias”.

Sin embargo, la realidad muestra que las acciones del ELN van más allá de ser panfletarias. Para Paola Perdomo, investigadora de Pares, la reacción de Molano no es nueva y muestra “una actitud de negación que favorece la idea de que el Gobierno tiene bajo control esta situación de seguridad del país”.

Lo mismo ocurrió con las imágenes de Arauca de principio de año, durante el consejo de seguridad en Arauquita”, dijo Perdomo a Diario Criterio. Las fotos a las que la investigadora se refiere mostraban a miembros del ELN patrullando las calles de Arauquita, mientras el presidente Iván Duque hacía presencia en la zona.

“Según el ministro, la guerrilla había salido a tomarse fotos en el lugar y no tenía control allá. No es nuevo que Diego Molano pretenda negar lo que está pasando”, añadió la experta.

Este nuevo paro armado del ELN evidencia no solo poder militar sino también la expansión que ha logrado en otras zonas del país, diferentes a las de su histórica presencia, como Arauca, el Catatumbo y el Magdalena Medio. Además, muestra que esta guerrilla ha logrado aumentar su pie de fuerza.

Conquista a territorios exFarc

Ante el repliegue de Los Rastrojos a territorio venezolano, durante 2019 y 2020, el ELN logró expandirse y tener un amplio control en el Área Metropolitana de Cúcuta, explicó Perdomo.

En ese sentido, la presencia del ELN se ha fortalecido por toda la frontera con Venezuela. De acuerdo con Naryi Vargas, analista de temas de seguridad, el frente de guerra oriental se ha expandido desde el Vichada hasta Boyacá, e incluso hacia el municipio de Toledo, en Norte de Santander. “De ahí para arriba, el frente de guerra nororiental. Y en los municipios que son más urbanos tiene presencia el frente de guerra urbano”, explicó Vargas a Diario Criterio.

En ese sentido, hay riesgo de que el paro armado también se sienta en la parte urbana de Cúcuta. “El frente de guerra urbano sacó un comunicado diciendo que acatará el paro. Esto es algo nuevo que habría que prestarle atención, y es si este paro armado va a afectar a la ciudad. Regularmente, el paro armado afecta zonas rurales, pero estamos hablando de Cúcuta, de la capital fronteriza más importante, donde ha habido acciones recientes que dan cuenta de su fortalecimiento“, añadió la analista.

En contexto: Atentado contra la Policía, otra muestra de la crisis de orden público en Cúcuta
Presencia ELN en Colombia. Elaboración y Fuente: Fundación Paz & Reconciliación (Pares)
Presencia del ELN en Colombia. Elaboración y Fuente: Fundación Paz & Reconciliación (Pares)

Esta expansión por el oriente del país también ha llevado a un resurgimiento del frente de guerra norte, que tuvo presencia en La Guajira, Cesar, Magdalena y Atlántico hasta la expansión paramilitar. Este resurgimiento se ha dado en la frontera norte de La Guajira y Cesar, principalmente en la Serranía del Perijá, desde 2018, con “patrullaje, propaganda y acciones armadas”, explicó Vargas.

El atentado al puente de Trujillo, en el municipio de Pailitas (Cesar), da cuenta del poder del ELN en la zona durante este paro armado.

Con las nuevas conquistas, no solo en el Caribe, los ataques violentos del ELN se han incrementado en zonas que antes eran territorio exclusivo de las Farc, como es el caso del departamento de Chocó. Y esto ha causado enfrentamientos con el Clan del Golfo y disidencias de las Farc.

“En la mayoría de municipios del Chocó, la disputa es frecuente (…) Las estructuras (del ELN) que están en el Chocó bajan hacia Buenaventura en zonas rurales y también en la zona urbana del puerto. Hay una constante situación de violencia, disputa e inseguridad. Allí el paro está activo, afectando al puerto principal de Colombia”, precisó Vargas.

¿Hay unidad de mando en el paro armado?

Se sabe que algunos de los máximos jefes del ELN están en Cuba. Esto ha llevado a que muchos se pregunten si hay unidad dentro de la guerrilla. Sin embargo, es muy probable que su máximo comandante, Antonio García, esté en Venezuela, lo que le permite estar cerca de los mandos en las regiones, explicó a Diario Criterio la analista Vargas.

El COCE del ELN
De izquierda a derecha: Pablito, Antonio García, Gabino y Pablo Beltrán

“En ese sentido, este paro afecta a la población del país y a Cuba como país garante, porque siempre se va a hablar que los altos mandos que están en Cuba pueden tener complicidad o están dirigiendo desde allá las acciones bélicas para desarrollarlas aquí en Colombia. No obstante, los jefes del ELN que están en Cuba no están participando en la toma de decisiones respecto al paro armado justo para blindar a Cuba de este tipo de críticas”, indicó Vargas.

Implicaciones del paro armado en Colombia

Este paro armado, seguramente, causará desplazamiento forzado, desabastecimiento y confinamiento en los territorios donde se mantuvo firme el ELN, situaciones que se presentaron en febrero de 2020, de acuerdo con Perdomo.

Por ahora, se tiene registro de amenazas con explosivos y artefactos que han sido detonados en varias zonas del país, como es el caso de la vía Santander de Quilichao-Popayán, dijo a Diario Criterio la investigadora de Pares.

Además, el transporte intermunicipal entre Buenaventura, Popayán y Cali ha sido afectado por los carros incinerados y el uso de artefactos explosivos en las carreteras, añadió Perdomo, con base en el seguimiento detallado en tiempo real por parte de la Fundación Paz y reconciliación.

Por otro lado, el contexto de esta amenaza bélica está relacionado con las elecciones legislativas y presidenciales, pues cada cuatro años el ELN despliega acciones para llamar la atención y mostrarse como un actor armado fuerte, y también lo hace en febrero para conmemorar fechas históricas, tal como sucedió hace dos años, explicó la analista de seguridad Naryi Vargas.

Según ella, el paro armado favorecerá a las candidaturas que están promoviendo el discurso de seguridad y mano dura, proveniente de los partidos de derecha, lo que implica un coletazo al proceso de paz, debido a que las propuestas de esos aspirantes estarán enfocadas en que los grupos armados no tienen voluntad de paz ni voluntad de favorecer a las comunidades que han sido víctimas una y otra vez del conflicto armado, concluyó Vargas.

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