Las razones de la ruptura entre el Gobierno y la calle

La reciente convocatoria a un nuevo paro nacional puso en evidencia el descontento de varios sectores de la sociedad con la gestión del actual Gobierno. Las protestas, que se han extendido por seis días, le costaron al Ejecutivo la caída del proyecto de reforma tributaria y la renuncia del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, uno de los funcionarios más estables y poderosos de este mandato. 

Sin embargo, para algunos expertos, además del inconformismo por la crisis económica, en manejo de la pandemia o la inseguridad, el paro también reveló una desconexión entre el Gobierno de Iván Duque y los ciudadanos. Muchos le critican al presidente y a su equipo haberle dado prioridad a temas poco trascendentales de la agenda política, económica y social. 

Para varios analistas, estos episodios muestran el rompimiento de la confianza y de la comunicación entre las instituciones con la ciudadanía y los movimientos sociales. ¿Está el Gobierno ignorando el llamado del pueblo a causa de una desconexión o se trata de soberbia y negligencia? 

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Para el sociólogo Eduardo Pizarro Leongómez, lo que está pasando en Colombia es similar a lo que ha pasado en otros países del continente, desde Estados Unidos hasta Tierra de Fuego. Hay una pérdida de legitimidad y credibilidad del Congreso y el Gobierno que hace que los ciudadanos encuentren en la calle una forma de expresar y tratar de buscar soluciones a sus problemas y necesidades, que se han aumentado con la pandemia del coronavirus.

La crisis económica, la pérdida de ingresos, la inseguridad o el manejo de la covid-19, así como viejos problemas sin resolver, están cada vez más presentes en la vida diaria de las personas y han creado “un malestar general” de desesperanza entre los jóvenes o de temor entre los más adultos.

En el caso colombiano, Pizarro reconoce que el presidente Duque se apresuró demasiado en la presentación de la reforma tributaria. “El presidente está muy preocupado porque no va a pasar a la historia como un mandatario que dejó algo importante, entonces trató de impulsar ese proyecto, pero no calculó el momento y se le desbarató en las manos”, dijo Pizarro, quien cree que el reto ahora es buscar conectar la mejor manera de conectar el país político con el país social.

El peso del Estado

Uno de los primeros cuestionamientos surgió el pasado 28 de abril, el primer día del paro, cuando el presidente decidió sostener una reunión con diplomáticos argentinos para realizar la Copa América, mientras miles de personas salían a las calles a exigir el retiro de la llamada Ley de Solidaridad Sostenible. 

Posteriormente, las críticas apuntaron hacia la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, quien también en medio del paro, se encontraba en París asistiendo a la conmemoración del primer año de Colombia en la Ocde. En ese mismo momento, las redes sociales eran el escenario de otro juicio, esta vez contra 14 congresistas de la comisión segunda de la Cámara de Representantes que viajaron a una sesión especial en Miami.

Y esta semana las luces enfocaron al defensor del pueblo, Carlos Camargo, porque no ha podido explicar si el fin de semana estuvo de paseo o al frente de lo que ocurría en las diferentes protestas del país. Así la Defensoría sea un organismo autónomo e independiente, la aparente despreocupación de Camargo, en medio de los abusos policiales y los actos vandálicos, generó mayor indignación y varios sectores aprovecharon el momento para reclamarle la falta al Gobierno. 

Desconectado en el estudio

Sergio Guzmán, director de Colombia Risk, dice que el diagnóstico gira en torno a un gobierno desconectado y poco conciliador. “Desde hace varios meses se tenía la alerta de una protesta grande y del crecimiento en la frustración del pueblo, entonces la reacción tan tardía del Gobierno sugiere que hay una desconexión desde 2019, cuando se perdió la oportunidad de una conversación nacional para aplacar las protestas”, dijo el analista a Diario Criterio.

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Lo dicho por Guzmán se podría comprobar cuando el Gobierno, para contrarrestar el descontento social, que surgió en noviembre de 2019, puso en marcha la llamada Mesa de Conversación Nacional, que buscaba recoger las peticiones y reclamos de la sociedad en general, pero que, como los denunciaron en su momento los miembros del Comité Nacional del Paro, no era un diálogo con ellos sino una estrategia para restarle legitimidad a la protesta social.

Otro momento de desconexión con la situación de la sociedad colombiana se encuentra en la presentación de la reforma tributaria. Katherin Galindo Ortiz, analista de Colombia Risk, dice que la reforma es necesaria, pero que el proyecto del Gobierno no representa la realidad de las familias colombianas. Galindo comenta que se debe tener en cuenta que: “también hay una falta de escucha frente a los problemas diferentes a la covid-19 y es por esa razón que el descontento actual es una prolongación de las marchas de 2019”.

La analista asegura que en episodios como la decisión de ofrecer asistencia militar a las autoridades locales y regiones, se observa la desconexión y una intransigencia. “Ese tema sí me parece más una forma de desafío, porque en lugar de apaciguar las protestas con una mesa de diálogo, como en el pasado, el Gobierno optó por ir lo más lejos posible, algo que le salió en contra”, dijo. 

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Este debate también se ha traslado a diferentes escenarios políticos y la teoría, generando un debate alrededor de esta desconexión.

Para el senador Rodrigo Lara, la actitud del Gobierno se puede explicar desde la falta de recorrido de los funcionarios. “Es que algunos miembros del Gobierno llegaron a puestos clave sin una previa experiencia política que les permita interpretar correctamente al país. Cuando se obtienen las cosas fácilmente se tiende a actuar con soberbia, cuando les toca muy fácil se vuelven caprichosos”, comentó Lara en entrevista con Diario Criterio. 

Por otra parte, congresistas más cercanos al Gobierno, como el representante a la Cámara Edward Rodríguez por el Centro Democrático, no dan crédito a esta crítica. Rodríguez dice que: “el Gobierno tiene que escuchar a la ciudadanía y a los diferentes sectores, pero también los diferentes sectores deben escuchar al presidente. Esto no puede ser un diálogo de sordos; entonces el gran llamado es a que pasemos la página y entremos en nuevo diálogo, porque aquí el éxito del Gobierno es el éxito de todos los colombianos”

Pero las críticas a lo que parece una desconexión de Iván Duque y su gabinete no se quedan ahí, ya que el mandatario también está enfrentando el escrutinio de la prensa. Periodistas como Gustavo Gómez han criticado su insistencia con el programa de televisión Prevención y Acción, argumentando que la gente tiene otro tipo de reclamos y necesidades. “Sintonícese, presidente”, le dijo el comunicador en un editorial.

Paro Nacional: Las razones de la ruptura entre el Gobierno y la calle
El presidente Iván Duque en el programa de televisión Prevención y Acción

Así mismo, varios columnistas de opinión de los principales periódicos del país se han ido en contra del presidente y su gabinete. Por ejemplo, el economista Salomón Kalmanovitz habló de la “negligencia de Duque”; mientras que Germán Vargas Lleras se convirtió en el más duro crítico y opositor de la reforma tributaria.

Por ahora, parece ser que, a poco más de un año de terminar su periodo, el presidente debe apalancar su cambio de rumbo en la construcción de un nuevo texto de reforma tributaria; que esta vez incluya las preocupaciones de la oposición, la clase media y demás sectores sociales. La meta, sin embargo, puede ser complicada si se tiene en cuenta que el proceso de consenso no arrancó muy bien después de la denuncia de algunos partidos por la decisión de no incluirlos en la discusión. 

Al cierre de este artículo, Diario Criterio conoció que Duque extendió su voluntad de diálogo con los representantes de la protesta. En la mañana de este miércoles, el Gobierno reveló los seis puntos clave para la conversación con los líderes del paro. Sorpresivamente, el día de ayer no hubo transmisión de Prevención y Acción. Según fuentes del Gobierno, el programa de televisión no salió al aire porque el mandatario se encontraba en reuniones de trabajo. ¿Será que él y sus asesores se han dado cuenta de esta desconexión y están comenzado a revertirla?

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