Con Duque presente, Pedro Castillo jura como presidente de Perú

Son muchas las preguntas sobre cómo le irá al izquierdista, Pedro Castillo, como presidente de Perú. Castillo ganó en los comicios gracias al apoyo de los votantes de zonas rurales, derrotando a la derechista Keiko Fujimori.

Su victoria supone un cambio de paradigma en el ejecutivo peruano, el cual se ha caracterizado en las últimas décadas por su inestabilidad. Además, su plan de gobierno está marcado por su lema,  “No más pobres en un país rico”, el cual caracteriza a su partido Perú Libre, que se define como marxista leninista. Esta línea política es la que crea mayor incertidumbre sobre cómo resultará su gobierno.

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Castillo jura como nuevo presidente de Perú en presencia del rey de España, un enviado de la Casa Blanca y varios mandatarios latinoamericanos, entre ellos el presidente colombiano, Iván Duque. La ceremonia coincide con el bicentenario de la Independencia peruana.

Los desafíos de Castillo

Pedro Castillo tiene el desafío de superar la pandemia del covid y reactivar la economía. También deberá acabar con las convulsiones políticas que llevaron al país a tener tres presidentes en noviembre de 2020.

Tras ser juramentado, el nuevo mandatario pronunciará un discurso en el que se espera que detalle sus prioridades y trate de aliviar las inquietudes del sector privado. Temen un brusco giro hacia el socialismo luego de tres décadas de políticas liberales.

Pedro Castillo sostiene su certificado presidencial en una ceremonia del martes. Asegura que no es “chavista” ni “comunista”. Foto: Sebastián Castañeda / POOL / AFP

Como señala la politóloga Jessica Smith, “Castillo tiene que dar señales del manejo de la economía” y aclarar “con quiénes va a sellar alianzas para conformar el gabinete y el Parlamento”. Castillo ha buscado disipar los temores, al descartar copiar “modelos” extranjeros y negar que es “chavista”. Su principal asesor económico, Pedro Francke, ha dicho que el programa no tiene “nada que ver con la propuesta de Venezuela”.

Estados Unidos también mira de cerca. Castillo recibió el lunes una llamada telefónica del jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken. Además de felicitarlo, le dijo que Washington espera de él “un rol constructivo” respecto de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Invitados a la ceremonia

En la antesala del evento, Castillo ya sostuvo reuniones bilaterales con el rey de España, Felipe VI y los mandatarios de Ecuador, Guillermo Lasso, y de Chile, Sebastián Piñera.

El monarca español y el maestro rural izquierdista se reunieron durante una hora en el Centro de Convenciones de Lima. La vicepresidenta electa, Dina Boluarte, también participó del encuentro. Castillo recibió además durante la jornada al secretario de Educación de Estados Unidos, Miguel Cardona, quien representa al presidente Joe Biden en las ceremonias previstas.

En sus reuniones, Castillo vestía una casaca azul y el tradicional sombrero de copa alta, que usó en campaña y característico de su región Cajamarca. 

A la juramentación asistirán media docena de mandatarios, entre ellos el boliviano Luis Arce, el argentino Alberto Fernández e Iván Duque. Se espera que también converse con el presidente colombiano, quien ya habló con el rey Felipe VI.

El maestro rural fue proclamado hace ocho días como presidente electo por el jurado electoral. Esta instancia se demoró un mes y medio en revisar impugnaciones de votos y apelaciones antes de declararlo ganador del balotaje del 6 de junio frente a la derechista Keiko Fujimori.

Qué quiere lograr Castillo

Castillo conquistó el sentimiento de indignación de millones de peruanos contra la élite política y la corrupción. Como señala el analista Hugo Otero, Castillo es “el primer presidente pobre del Perú”.

En campaña, Castillo prometió “cambios, no parches o reformas”. Su propuesta electoral se basó en una tríada: salud, educación y agricultura, los sectores prioritarios para impulsar el desarrollo nacional. 

Pedro Castillo es catalogado “el primer presidente pobre del Perú”. Foto: Luka González / AFP

Prometió un millón de empleos en un año y niega que pretenda hacer expropiaciones o confiscar los fondos de pensiones de los trabajadores, como aseguran sus críticos.

También ha prometido convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva carta magna. La actual fue promulgada en 1993 por el presidente Alberto Fujimori, que privilegia la economía de libre mercado.

Castillo también dijo que expulsará a los extranjeros que cometan delitos, en tácita alusión a los migrantes venezolanos que llegaron desde 2017 y superan el millón. Con el fin de combatir la inseguridad plantea restablecer la pena de muerte.

“No somos chavistas”

Sus primeras propuestas económicas inquietaron a las multinacionales e inversionistas por sus promesas de nacionalizaciones y un rol más activo del Estado en el mercado. Esto le valió comparaciones con el “socialismo bolivariano” de Venezuela.  

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Castillo ha intentado calmar las aguas: “No somos chavistas, no somos comunistas, nadie ha venido a desestabilizar a este país, somos trabajadores, somos luchadores, somos emprendedores”, declaró ante una multitud el 15 de junio en Lima.

Su principal asesor económico, Pedro Francke, fue claro: “No haremos expropiaciones, no haremos estatizaciones, no haremos controles de precios generalizados, no haremos un control de cambios que haga que no puedas comprar y vender dólares y sacar los dólares del país”.

*Con información de AFP

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