“‘Los escarabajos’, en los años 80, salvaron al Tour de Francia”

Circula ya en Colombia el libro ‘Egan Bernal y los hijos de la cordillera’, una radiografía de ciclismo nacional escrita por el periodista francés Guy-Henri Roger. Diario Criterio habló con él sobre el pasado y presente.

Desde los años ochenta tiene fascinación por el ciclismo colombiano, por Lucho Herrera ganando en Alpe d´ Huez (1984), o por Fabio Parra peleando aquel  Tour de Francia de 1988 con Pedro Delgado y con Steven Rooks.

Su primer gran reportaje para su diario,  L’Equipe, fue el triunfo de Martín Ramírez en el Dauphine Liberé de 1984, cuando derrotó a Bernard Hinault y Greg Lemond.

Guy-Henri Roger para escribir Egan Bernal y los hijos de la cordillera (editado por Luna Libros) viajó a Colombia durante dos meses  para averiguar más de los escarabajos y de las montañas que los ha hecho famosos. Algunas cosas lo sorprenderían, otras no tanto.

DIARIO CRITERIO: ¿Por qué razón decide escribir este libro, cuál fue su motivación principal?

GUY-HENRI ROGER: El asunto del libro sobre la historia de los escarabajos había surgido varias veces. Pero el director de mi periódico (L’Equipe) a quien había propuesto la idea, siempre me contestó: “tenemos una hermosa carrocería, pero falta el motor”.

D.C.: ¿Y eso qué significa?

G.H.R.: Se refería a lo más grande: el Tour de France. Cuando ganó Egan Bernal fue él quien me dijo: “Semáforo verde. Si estás listo, vamos”. Y vine a vivir un par de meses en Colombia para empaparme mejor de la vida social, de la cultura, de las conexiones entre los diferentes medios socio-político-deportivo. Con mis recuerdos personales (cubrí diez y ocho Tours de France), el libro es como un viaje al país de los escarabajos.

Egan Bernal, campeón del Tour de Francia 2019.

D.C.: Hay una evidente fascinación de los periodistas extranjeros por el ciclismo colombiano…

G.H.R.: Por mi experiencia personal en L’Equipe, organizador del Tour de France, puedo confesar que con la llegada de los colombianos, hubo un antes y un después en el Tour. Porque los escarabajos, hablamos de los pioneros, en la década de los 80, lo salvaron cuando pasaba un mal momento. Antes de su participación, el Tour era aburrido, pero después de ellos, hubo espectáculo, ataques sin parar.

El dopaje es un tema que duele en Colombia, pero existe y no podía hacer como si estuviéramos en el Edén, donde todo es maravilla.

D.C.: En Francia, el prólogo de su libro lo hizo Luc Leblanc (un muy buen ciclista de los años 90), pero acá lo hace Carlos Vives. ¿Por qué un cantante?

G.H.R.: Me dijeron tanto en Colombia como en España, que Luc Leblanc, aunque llevó la camisa amarilla en el Tour y la camiseta arco iris de campeón del mundo, no era suficientemente conocido del gran publico. Y para mí Carlos Vives no es solo un cantante.

D.C.: ¿Por qué?

G.H.R.: Su himno a los escarabajos, el Orgullo de mi patria, me emocionó. A parte de ser personalmente un fan de sus vallenatos, saber que tenía su propia Fundación (Tras la Perla) para los niños de Santa Marta, me sirvió de hilo para llegar hasta él. Cuando le comenté que los beneficios de mi libro, los que me corresponden, eran para la Fundación Esteban Chaves, me ofreció escribir el prólogo.

D.C.: Su libro tiene varios capítulos, de diferentes épocas y protagonistas. Y en estos casos, siempre hay uno más complejo de investigar y escribir. ¿Cuál fue y por qué?

G.H.R.: De pronto, alrededor del dopaje. No es que la gente lo quiere tapar sino que dicen que el fenómeno existe igual en otros países. Lo puedo entender porque es un tema que duele pero existe y no podía hacer como si estuviéramos en el Edén, donde todo es maravilla. Pero es una parte muy pequeña del libro dedicado a los héroes de la Cordillera.

D.C.: Había que abordarlo…

G.H.R.: Existe en todos los países, eso sí. Decidí hablar de la situación grave dentro del país después de haber entrevistado a Álvaro Mejía, cuarto en el Tour 1993. Hoy es médico y me explicó muy bien que se sufre en Colombia. Pero bajo la influencia de gente como Mejía, Fabio Parra, director de Indeportes, de Ernesto Lucena, ministro de deportes, y la convicción y el sacerdocio de otros como Luis Fernando Saldarriaga, los jóvenes, las familias, los directores deportivos reciben otra educación. Ojalá sus esfuerzos permitan al laboratorio antidopaje de Bogotá, suspendido por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), recuperar pronto su licencia.

Egan Bernal, desde pequeño, era el que tomaba las decisiones en la casa, en la familia.

D.C.: ¿Qué le sorprendió de la vida de Egan, que no esperaba encontrarse?

G.H.R.: Fue difícil coincidir con Egan, eso sí. Mi amigo el periodista Héctor Urrego jugó un papel importante para llegar a verlo. Acuérdense que al final de 2019, unos meses después de su victoria en el Tour, era casi imposible acercarse hasta él, menos en las recepciones oficiales donde estaba rodeado por sesenta, o más, periodistas. Y en lugar de decir sorprender, prefiero quedarme con impactar.

D.C.: Entonces, ¿qué lo impactó?

G.H.R.: Lo que más me impactó es que esa personalidad, esa mirada madura hacia los demás, la tenía ya en la primaria, desde pequeño. Pablo Mazuera (su tutor) cuenta que en esa época, ya era el jefe de la familia, el que tomaba las decisiones. Así que no me extraña que fuese ahora el líder del equipo Ineos, el más potente del mundo.

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D.C.: En Colombia, una vez ganó el Tour en 2019, se dijo que era el nuevo Eddy Merckx. Pero el año pasado, tras sus malos resultados, señalaron que había sido una ligera ilusión…

G.H.R.: Para llegar a la altura de Eddy Merckx no sé si todavía ha nacido el corredor. ‘El caníbal’ ganaba en todos terrenos: grandes Tours y Clásicas, París-Roubaix, Milán-San Remo, Tour de Flandes… etc. No me atrevo a comparar el futuro de Egan al palmarés del campeonísimo Merckx.

D.C.: ¿Por qué hoy se corre distinto?

G.H.R.: Sí, los ciclistas de hoy se han especializado o en los tours o en las clásicas. Y no pienso que a Egan se les subieron los humos. Hay que recordar por lo que ha pasado después del Tour 2020, con su espalda. Su espíritu de sacrificio, su valor del trabajo bien hecho, su pasión por la bici son sus pilares de vida.

D.C.: El sueño de algunos aficionados en Colombia es que el país tenga su propio equipo profesional. Más allá de si es viable o no, ¿cómo se lo imaginaría?

G.H.R.: Anteriormente, hubo equipos profesionales como Café de Colombia, que era un equipazo y pensaba que iba a ganar el Tour. Pero quizá la culpa la tienen los patrocinadores porque en esa época era muy grato disputar Tour, Giro, Vuelta a España y otros… pero al volver al país, los corredores colombianos tenían que disputar también el calendario nacional: Vuelta Colombia o Clásico RCN… y se quemaron.

D.C.: ¿Pero cuál sería el problema hoy?

G.H.R.: Hoy, todo ha cambiado. Aunque Colombia tenga una generación dorada, no puede rivalizar con los patrocinadores de los emiratos, los americanos o los europeos. Pensar que un día Colombia volverá a tener un gran equipo profesional es una ficción.

Pensar que un día Colombia volverá a tener un gran equipo profesional es una ficción.

D.C.: Muchos extranjeros aún se preguntan cuál es la clave del éxito del ciclista colombiano. ¿La altura, su tamaño o su origen social?

G.H.R.: Para mí, la clave es la cordillera, no el tamaño del corredor. Aquí se vive a 2700 metros y para entrenar se sube hasta los casi 4000 metros. El origen social puede ayudar a esforzarse más cuando se habla de sacrificio. Pero a ese nivel, todos, colombianos, italianos, españoles, belgas, ingleses, ahora eslovenos, lo sacrifican todo. Repito: la cordillera fue donde nació la leyenda de los escarabajos y lo sigue siendo.

Lucho Herrera en sus épocas de líder de la montaña del Tour de Francia

D.C.: ¿Cree que la pasión de ahora supera a la que despertaron Parra o Herrera, o aquella ya será insuperable?

G.H.R.: La pasión, el entusiasmo no ha bajado en el corazón de los verdaderos enamorados de ciclismo. Igual son menos que en los años de Lucho (Herrera) y Fabio (Parra), muchos se han convertido en hinchas de los equipos de futbol. Yo recuerdo que en la época de Lucho era el país entero volcado en la calle. Recuerdo que Caracol y RCN hacían 12 horas o más de retransmisiones en directo del Tour de France con sus autos a seis ruedas, plataforma, antenas. Hoy todo eso ha desaparecido y las retransmisiones se hacen desde los estudios en Bogotá.

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D.C.: Usted tiene el valor de abordar el tema del ciclismo y el narcotráfico, la relación de los Escobar con este deporte, y otros casos. ¿Lo pensó mucho antes de escribirlo?

G.H.R.: Antes de tocar el tema del narcociclismo lo pensé dos veces pero esa página negra, coincidiendo con la época de los carteles, existió y mató a muchos corredores que cayeron en la trampa. Al final, decidí contarlo no por dañar a la imagen de Colombia sino para demostrar que se salió del barranco y se construyó una nueva fama, en parte gracias a los escarabajos. El asunto viene en el antepenúltimo capítulo, centrado en la personalidad de Roberto Escobar que también fue corredor y director deportivo de su propio equipo, Osito.

D.C.: ¿Cuál fue la mejor etapa que le vio a uno de los hijos de la cordillera?

G.H.R.: Poder entrar en la intimidad de estos héroes para mí fue lo mas fuerte. Muchos son de estratos sociales muy bajos y han llegado hasta la cumbre. El destino de Patrocinio Jiménez es de película. Su vida va de ser un minero en un pozo de carbón, a los 10 años, hasta cruzar escapado la cima del Tourmalet, un puerto mítico del Tour de France.

La portada del libro, ya disponible en Colombia y editado por Luna Libros.

12 Comentarios

  1. Excelente escribir sobre estas excelentes personas que son un orgullo para nuestro país y un ejemplo de superación, transformación que con su legado son el verdadero aliciente que hacen que nuestras generaciones de jóvenes apunten hacia un noble ideal que será una página positiva en la historia de nuestro país Colombia.

  2. juan gabriel camacho gonzalez

    Creo que me impacto .lo que dece el periodista que escribio este libro .
    Que dice que la epoca de lucho y parra fue mas grande que lo que vivimos ahora con egan y nairo y todos los nuevos ciclista

  3. Jorge Luis Pertúz Yancy

    Ya era hora de escribir un libro de esta magnitud sobre el ciclismo. A pesar de ser un deporte que le dado mucho renombre en el campo internacional a Colombia, son pocos los periodistas que investigan y escriben sobre los famosos escarabajos colombianos.

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