“No tengo garantías para ejercer el periodismo en Colombia”: Carolina Pineda

La periodista y comunicadora colombiana Carolina Pineda, quien durante varios meses presentó el espacio Le explico con Criterio en este medio, asegura que tuvo que salir del país por amenazas que estarían relacionadas con su trabajo. A pesar de haber denunciado los hechos ante la Fiscalía y otras autoridades, no recibió protección. 

Carolina Pineda lleva casi 20 años dedicada al periodismo. Ha trabajado en radio, televisión y prensa, al igual que en diferentes entidades públicas como asesora de comunicaciones. Aunque nunca tuvo mayores inconvenientes durante su carrera, a excepción de los riesgos que puede correr cualquier comunicador en Colombia, desde finales de 2022 ha sido perseguida y amenazada. 

En 2021 Pineda empezó a trabajar en Diario Criterio como presentadora de un programa semanal de denuncias e investigación en formato de video, llamado Le explico con Criterio. En este formato exponía casos de corrupción, narcotráfico, grupos armados y bandas criminales, entre otros. 

Carolina Pineda en Le explico con Criterio
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Como resalta la periodista, durante varios meses realizó su trabajo sin problemas, hasta que el 30 de agosto recibió una llamada amenazante. “Contesté y me dijeron que mejor me quedara callada con mi programa ‘Le explico’, porque no tenía ni idea la causa que ellos tenían como Clan del Golfo, que ellos querían limpiar la sociedad y que si seguía con la maricada me limpiaban a mí y me dejaban callada como habían dejado a muchos guerrilleros encubiertos”, dijo Pineda en entrevista con este medio. 

Ella asegura que habló con varios colegas que le recomendaron permanecer tranquila y denunciar ante la Fiscalía si la volvían a amenazar, ya que usualmente lo que intentan es generar miedo y no vuelven a llamar. 

Sin embargo, tres semanas después, cuando salía de la casa de su pareja en el barrio Alhambra, al norte de Bogotá, fue abordada por una motociclista que se subió al andén y la volvió a amenazar: “me mostró un arma que tenía debajo de la camisa y luego me dijo que si no había entendido con la llamada, que seguirme era muy fácil”. 

Este hecho le generó más miedo y finalmente decidió denunciar, sin pensar que el proceso ante las autoridades sería complejo e incluso revictimizante. Carolina Pineda asegura que fue hasta la URI de Engativá, donde tuvo que poner la denuncia vía código QR. Luego fue a la estación de política de Usaquén, donde le dijeron que debía esperar el número de noticia criminal de la Fiscalía y le dieron un número de teléfono por si algo más pasaba.

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El viernes 7 de octubre llamó a la línea 122 para verificar el estado de su denuncia en la Fiscalía. La respuesta del funcionario que la atendió la desconcertó. “Me dijo que había escogido la vía más larga para mi denuncia y que me responderían en 15 días hábiles. Le pregunté que si me llegaban a matar qué pasaría y me dijo que, pues como la denuncia ya estaba puesta, se investigaría. Le dije que ojalá la llamada estuviera siendo grabada porque era una falta de respeto”, asegura. 

Al día siguiente volvió a recibir otra amenaza, esta vez mientras hacía algunas compras en el supermercado de la Calle 170 junto a su hijo de 16 años. Al llegar a su casa encontró una hoja que su hijo había recogido del parabrisas pensando que era una publicidad. Era un mensaje con el nombre de su hijo y de su madre y las direcciones de estudio y trabajo de ambos. El panfleto estaba firmado por con el logo de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC). 

Amenazas periodista Carolina Pineda
Amenazas a la periodista Carolina Pineda

Ese día, ante la zozobra de su familia y la falta de atención de las autoridades, decidió denunciar a través de su cuenta de Twitter. El 12 de octubre la llamaron a ampliar la denuncia y le expidieron medida de protección para ella, su hijo y su madre. Sin embargo, a los días recibió un correo de la Unidad Nacional de Protección en el que le notificaron que a su solicitud le faltaba una copia de la cédula y una carta que evidenciara que era periodista. 

Ella asegura que habló con la investigadora Lina Mojica y finalmente envió los documentos sin respuesta alguna. Entre tanto, las amenazas continuaban. Nuevamente recibió una llamada en la que un hombre le dijo que “se habían mamado de advertirme y que me veía muy linda haciendo las denuncias a la Fiscalía como si esos ‘pirobos’ me fueran a cuidar, que era objetivo militar”. 

Esa llamada fue un punto de quiebre que llevó a la periodista a desistir de las denuncias ante las autoridades colombianas y a abandonar el país en busca de refugio para ella y su familia. A pesar de que les escribió a dos funcionarios de la Fiscalía para conocer el estado del proceso y pedir su expediente, hasta el momento no ha recibido respuesta. 

La periodista dice que las amenazas y la falta de atención oportuna de las autoridades prácticamente terminaron empujándola a cambiar de vida, esto con el único fin de proteger a su familia. Aunque le gustaría regresar al país y contar con las garantías de seguridad, cree que la mejor opción es quedarse en otro país y no arriesgar su vida. 

Este es un tema del que se habla únicamente cuando matan a un periodista o que pasa desapercibido cuando se trata de alguien que trabaja en las regiones. Quiero que se alce la voz y el nuevo Gobierno tome acciones verdaderas. Por ahora, aunque el periodismo es mi pasión, no voy a permitir que a mí y a mi hijo nos pase algo solo por decir cosas”, concluye Carolina Pineda.

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