“La política es como una piscina de mierda”: Pirry

Pirry, el primer colombiano nominado a un Emmy Internacional por el documental del asesino serial Luis Alfredo Garavito, lanzó el libro Colombia bizarra, en el que deja claro que en este país la realidad supera la ficción.

Pero no solo en Colombia, también en su vida: en una época huyó del país porque lo iban a matar, lo echaron de RCN por pisar callos y su novia perdió un bebé a las tres semanas de concebirlo. De estas y otras cosas habla el reconocido periodista en esta entrevista. 

Alianza especial de Diario Criterio con Clara María Mejía Zea.

Clara María Mejía Zea: A propósito del libro Colombia bizarra, ¿cuál es la cita más bizarra que ha tenido?

PIRRY: Si hablamos de citas romántica se remonta a la prehistoria, en el año 1999, cuando estaba en el programa Francotiradores. Fuimos con todo el equipo del programa a dar un show a Bucaramanga. Yo la verdad era un famoso que todavía montaba en bus. De pronto se me acerca un personaje y me dice: “yo soy el manager de la señorita -no sé si era la señorita Santander o cuál era, en todo caso era una reina de belleza- Y es que usted le encanta y está loca por verlo”. Le dije: “¡pues claro!, ¿en dónde?  Entonces me dijo ¨si no le molesta ella puede ir a su hotel”. Mejor dicho todo lo mejor. Llegué al hotel a esperar a que viniera la famosa señorita. Cuando me avisaron de la recepción que subía me puse muy nervioso. Tocó a mi puerta y cuando abro lo que veo es el pecho de una vieja, debía medir como 1.75 o 1.80 metros. Cuando subo la mirada me encuentro con la de ella mirando hacia abajo y me dice: “Oye, pero te ves más alto en televisión…”  Y yo, “jaja, sí¨.  Me dijo: “¿sabes qué? es que creo que tengo que ir a hacer algo, ya vuelvo”. Se fue y nunca volvió.

Para reforzar mis inseguridades esta fue una gran cita. Hoy, desde acá, me parece muy hilarante la situación porque en realidad la chica no pudo disimular, fue como ¿usted es así de enano?

C.M.M.Z:  ¿La volvió a ver?

PIRRY: Nunca en la vida. Y es curioso, no es porque yo las busque así sino porque así ha sido el destino y el amor mis novias hasta el día de hoy son más altas que yo. La mayoría mucho más altas que yo, de 1.75 hasta un 1.82 metros, para un man de 1.65. Pero, bueno, el amor es lo que importa ¿no?

C.M.M.Z: Le he conocido novias distintas. Ha estado con una mujer negra, unas mujeres altísimas, con el pelo pintado de colores ¿Le gustan las mujeres diferentes, extrañas?

PIRRY: Yo creo que las mujeres son, lo digo con todo respeto, como muchos destinos del planeta: difícil definirlas. A mí me preguntan ¿cuál es el lugar del mundo que más le gusta? y es muy difícil porque cómo decidirse entre la cordillera del Aconcagua o el desierto del Sahara, son totalmente diferentes, pero absolutamente hermosos y poderosos los dos y yo siento que las mujeres lo son también.  Durante una época pensé que mi tipo de mujer era la rubia, muy cliché…

C.M.M.Z ¿Pamela Anderson?

PIRRY: Bueno, no tan cliché. Más bien estilo Bob Derek. No siento que en realidad haya tenido parejas tan exóticas, simplemente que he sido muy afortunado porque no es que sea el más bonito de todos y mira qué buena suerte he tenido.

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C.M.M.Z: ¿La televisión ayuda?

PIRRY: Para un tipo tan inseguro como yo sí. La gente se imagina que, porque uno trabaja expresándose ante una cámara, siempre es así, súper entrador, que siempre está cagado de la risa y hablando en tono de sátira. Y resulta que no, uno es como cualquier persona. Yo me achanto mucho frente a las mujeres, es algo que me viene de la adolescencia por ser tan bajito, eso me creó mucha inseguridad.

La televisión me ha facilitado las cosas porque durante un tiempo  no tenía casi qué decir. Yo me sentaba en la barra de un bar totalmente achantado, tomándome un trago, intimidado, y ellas pensaban que era un tipo interesante, medio malo. Eso hizo que muchas veces ellas dieran el primer paso.

Cuando ya te das cuenta que le resultas atractivo al sexo opuesto y que de pronto estabas demasiado preocupado por cómo te ves y cuánto mides y resulta que a las chicas lo que les interesaba era lo que hay en tu cabeza y tu conversación, y que eso puede ser más sexy que lo otro, uno se empieza a llenar un poco de seguridad.

Tal vez si no hubiera trabajado en televisión seguiría virgen.  Bueno no llegue a virgen la televisión, pero digo no hubiera tenido mucho éxito.

C.M.M.Z: Medio malo… ¿tiene pinta de maloso?

PIRRY: Yo heredé de mi abuela – una mujer que leía mucho, que conoció 150 países, una adelantada para su época- un humorcito que es muy de Boyacá y del altiplano, un humor negro bastante ácido. Y en esa época, después de la adolescencia, mi manera de expresarme, de ocultar mis inseguridades, era un poco burlarse del otro, pero además con cierta figura, ¿no? Digamos que tuve ese perfil durante mucho tiempo que de alguna manera les resultaba también atractivo a las mujeres, como de maloso. Pero malo no soy, lo que soy es buena papa, lo que pasa es que tengo un humor bastante negro.

C.M.M.Z: ¿Y en el periodismo cuál es la cita más bizarra que ha tenido?

PIRRY: He tenido varias. Tuve una cita en la Franja de Gaza en el año de la Operación Plomo Fundido que fue una retaliación de los israelíes contra los palestinos que habían secuestrado a dos soldados israelíes. Esa operación había dejado más de 300 palestinos muertos. Yo nunca había ido a la Franja de Gaza. La Franja de Gaza es como una cárcel donde los tienen metidos a todos allá contra el mar. Para entrar tienes que pasar por un túnel y ese túnel tiene una entrada que es el puesto de seguridad de los israelíes. Casi no puedo pasar por los verracos taches de mi billetera, me devolvían y devolvían, porque tienen unos detectores muy sensibles a los metales, todo súper estresante. Después lo dejan en un túnel donde uno camina hacia una luz. Cuando sales al otro lado ves a los soldados apuntando hacia dentro de la Franja de Gaza y, de pronto, te recibe el carga maletas más extraño del mundo. Un señor, como los carga maletas de los aeropuertos, pero en medio de las ruinas de los edificios caídos. Después de pasar como unos 100 metros oyes una bullaranga de un taxi Mercedes de seis puertas, adornado como si fuera una chiva, oyendo Guns N’ Roses a todo volumen y ves a un man con una sonrisa como si no acabaran de matarle a 300 personas.

El señor me recibió y me llevó a la cita que tenía con una viuda de uno de esos mártires que se inmolan, se vuelan en pedazos. Fue totalmente diferente a lo que me esperaba. En medio de toda esta mortandad me sentí como en un país que estaba de fiesta, viéndolo además que estaba todavía echando humo de las casas que habían volado con las bombas. Fue una situación bastante bizarra. Y nunca me atreví a preguntarles: ¿ustedes por qué están cagados de la risa si acaban de matarles 300 personas?

Me sentí como cuando visitas estas comunidades tan pobres en Colombia y encuentras personas que no saben qué van a comer esa noche pero siempre tienen una sonrisa en su boca y uno no entiende por qué. Ahí uno se da cuenta que la felicidad es algo muy relativo.

C.M.M.Z.: Cómo fue, finalmente, el encuentro

PIRRY: Se podría decir que el primer día que me vi con Garavito, antes de hacerle la entrevista completa, también ha sido una de las citas más bizarras del mundo, me sentía como si estuviera en El silencio de los inocentes. Tuve que prepararme bastante en perfilación criminal, inclusive fui a Miami y estuve con un perfilador del FBI y con los perfiladores del CTI, para saber manejar una charla con un personaje de estos.

Recuerdo que lo primero fue darle la mano y sentí una mano blandita, como de señora más bien. Y empieza el señor con un discurso que a los diez minutos me tocó despertarme y decir “acuérdese con quién está hablando”, porque ya estaba sintiendo compasión por el hombre. Y él puede ser objeto de compasión pero obviamente desde otro ángulo. Definitivamente estaba siendo lo que es: un asesino en serie que es megalómano, pero que además es astuto y trata de envolverte todo el tiempo.

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C.M.M.Z:  ¿Cómo era Garavito? ¿Con qué se encontró?

PIRRY: El final fue cuando él aceptó darme la entrevista, pero yo llevaba casi 3 años investigando algunos de los casos, hablando con sobrevivientes, con investigadores de la Fiscalía, con el laboratorio del CTI, tratando con pruebas de ADN de darle identidad a huesos que habíamos encontrado en sitios donde se suponía que él había dejado víctimas, viendo las fotos de las de las necropsias de los niños, etcétera. Es una energía muy negra y no la no me la tuvo que transmitir él necesariamente sino toda esa estela de dolor y horror que dejó.

Cuando me senté con este personaje venía de entrenar como quien se entrena para un combate. Estaba mentalizado en que tenía qué hacer y en qué tenía que decir para tratar de que él empezara, por propia iniciativa, a soltar todo eso que soltó y que nos dejó ver el verdadero monstruo que era. De alguna manera creo que eso sirvió para que el tipo nunca haya pedido sus beneficios y siga en la cárcel.

Todavía tengo secuelas de esa investigación. Recuerdo haber terminado la investigación en Manizales y haber llegado al hotel y haberme tomado una botella de whisky casi de un sorbo. Ni siquiera lo planeé, ni lo pensé ni nada, simplemente me senté ahí, vi que estaba en el minibar y fue como un impulso, como si necesitara anestesiarme el alma. Venía de ver unas fotos de unas necropsias de unos niños de siete u ocho años. La realidad del mundo.

Uno es muy afortunado, uno vive en una burbuja, en este mundo hay muchos horrores. Más allá de los asesinos en serie están los horrores de la guerra, de los grupos al margen de la ley, los horrores de las bandas de narcotraficantes… Yo digo ¡qué suerte tiene uno de la vida que tiene!

C.M.M.Z: ¿Hacer este tipo de periodismo trajo consecuencias en su vida?

PIRRY: Sí, me diagnosticaron en el 2014 con depresión, ansiedad e insomnio, duré mucho tiempo tomando pastillas para dormir. Ahora estoy logrando sustituirlas por gotas de Cannabis medicinal, todavía tomo antidepresivos, pero estoy tratando de bajarlos. Definitivamente no estar ahí en la movida me ha traído más tranquilidad y me he dedicado a recorrer este planeta y a tratar de conocer todas sus criaturas y especies.

En ese momento es como cuando uno está con toda la adrenalina de una pelea de boxeo o de un partido de fútbol que no siente nada, no se da cuenta qué le está doliendo, no se da cuenta que tiene una costilla rota. Yo no dormía, vivía en un estrés desde las 6:00 a.m. hasta las 9:00 p.m. y cuando me quedaba un tiempo libre era vámonos al bar a destruirnos. Cuando salí, empecé a ir terapia y a mirar hacia atrás, cargaba encima todas las historias que había hecho, había visto morir gente frente a mis ojos.

C.M.M.Z: Pero, usted también vio eso en otros conflictos en otros países

PIRRY: Cubrí muchas cosas del conflicto colombiano pero también cubrí el conflicto del Congo. Estuve en Camboya, en Bosnia… Vi muchos horrores en muchas partes, pero además de eso me habían amenazado y me había tocado irme del país. Llegaron a mi casa el Jefe de Seguridad RCN y un señor del CTI a contarme que un informante, a cambio de beneficios, les dijo de un plan que estaban haciendo desde la prisión de máxima seguridad de Valledupar para matarme. Me dijeron “usted tiene que irse, si no alcanza esta noche, váyase mañana”. Me fui al otro día a las 7:00 a.m. Estuve por fuera seis meses hasta que la situación se calmó. El CTI investigó bien quién hacía el plan, cómo era la cosa, me armaron un esquema de seguridad y entonces volví al país. En ese entonces tenía un esquema de seguridad con cuatro escoltas, un carro, una moto.

No es como ahora que te amenazan por Twitter: “debería morirse periodista hijue…”. Nunca me mandaron un sufragio, no. Simplemente me iban a hacer la vuelta y alguien lo contó y aquí estoy.

Tenía una maleta bastante pesada. A veces uno necesita hacer un pare y no lo estaba haciendo. Hasta que en 2015 dije ¨paro o me voy a morir¨ y me fui al año sabático.

C.M.M.Z Hizo un año sabático de viaje por el mundo…

PIRRY: Sí, fue uno de los mejores años de mi vida. Volver a la esencia de quién soy, más que un periodista de investigación soy un viajero -que fue lo que me dejó mi abuela- y un lector, y detrás de eso un contador de historias. Logré armar un viaje en mi cabeza que salió muy bien.

Recorrí el pacífico sur. Arranqué en la Isla de Pascua, pasé a la Polinesia Francesa, Bora Bora, Tahití, Samoa, Tonga, que ya es la Melanesia. Fiyi, las Islas Salomón, Nueva Caledonia, Vanuatu… De ahí salté al Océano Indico.

El viaje es espectacular porque además son islas tan remotas que, en algunas de ellas hay tribus que apenas conocieron al hombre blanco hace 25 o 30 años o lo conocieron y se fueron a las montañas y nunca volvieron como en Papúa Nueva Guinea, donde ¡todavía hay caníbales!. Es un canibalismo ritual, no de alimentación, pero todavía hay, yo pensé que eso era una leyenda urbana.

Fue espectacular y además fue el viaje que me presentó mi nueva pasión que son los volcanes. He hecho exploración con gente muy pila de National Geographic, con documentalistas de los que uno aprende. 

C.M.M.Z: ¿Su cita más increíble fue el volcán?

PIRRY: Fue una cita con el corazón del planeta, así llamé el proyecto. Es que ni las imágenes pueden trasmitir lo que es estar metido allá adentro. Precisamente por su conformación, y las cámaras de lava de donde viene el magma, todo el tiempo está temblando. Esas vibraciones te atraviesan. Es como si la tierra te hiciera sentir “usted no es más que una moleculita que es parte de una masa mucho más grande a la que debes respetar.  Hay temor pero también hay una inmensa… revelación, como que te sientes grande pero al mismo tiempo te sientes pequeño.

Al lado de ese volcán y frente al centro de la tierra te das cuenta que eres parte de ese todo y que ahí sí, como dicen las canciones lobas, eres polvo de estrellas. Todos venimos de toda esa formación del universo que en algún momento se volvió tierra. Pero quién sabe nuestras moléculas de carbono dónde estuvieron hace millones de años, eso te pone a pensar.

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C.M.M.Z: Usted fue el único latinoamericano en llegar al volcán.

PIRRY: A la isla de Ambrym, al volcán Marum, solo fuimos 20 personas, yo fui el único de habla hispana. Y hay una curiosidad, después de esto, en 2019, el volcán hizo implosión y desapareció, o sea que nadie más va a poder hacer eso. Tengo unas imágenes únicas que nadie quiere comprar.

C.M.M.Z: ¿Volvería a hacer un periodismo de investigación tan crudo como el que hizo antes?

PIRRY: No ni de fundas. No puedo decir de esta agua no he de beber pero, si me lo preguntas en este momento, no. Yo era muy feliz cuando empecé, cuando se me dio la oportunidad de descubrir que había un periodista en mí. Fui feliz diez años, pero los últimos cuatro fueron muy difíciles. Cuando me echaron de RCN, me senté y me di cuenta de que me habían hecho un favor.

Ha sido todo un proceso de descontaminación. Antes desde que me levantaba ponía La W, Caracol Radio, alguna cosa, y desde por la mañana estaba emberracado por el escándalo del día, dolido, estresado. La bicicleta es mi desestresante y salía a montar emputado por unos políticos que ni siquiera sabían o que estarían muertos de la risa en alguna parte.

Me ha tocado desintoxicarme muchas veces, tristemente desinformarme, pero es que en el oficio uno está demasiado informado todos los días. Uno sabe cosas que la mayoría de la gente no sabe o no quiere entender porque la gente ya no lee, se queda con el titular. Estamos ahorita bajo la dictadura del tweet, del reel, de vainas que duran 15 segundos, entonces no hay profundidad de nada. Pero uno como periodista sí conoce algo de la profundidad de las cosas y es doblemente frustrante saber cuál es la cochinada que hay adentro y ver que la gente no la quiere ver.

No hay diálogo sino hay una gritadera sorda, se perdió el debate, ósea el debate es decirle al otro que es un paraco o decirle al otro que es un guerrillero, son las cosas que se ven todos los días en las redes sociales, entonces me ha tocado descontaminarme un poco. Igual tengo que seguir informado porque sigo alimentando mis redes sociales, pero mi nivel de estrés es mucho menor. Obvio es una vida más modesta que cuando trabajaba y estaba en el horario “prime” con el sueldo que me pagaban. Pero también es una vida más tranquila y básicamente como no tengo familia, nunca tuve hijos, trabajo para viajar, los viajes son mis hijos.

No tengo un carro fino, tengo el mismo carro desde hace 12 años, casi no lo saco. Ando en jeans y camiseta, nunca me veras de Ferragamo en la berraca vida o vestido como todos estos personajes de ahora o de pretencioso en las redes sociales tratando de exhibirme con una onerosidad que no tengo.

Pero, yo le invierto mucho a mis viajes. Por ejemplo, este año fui a Sri Lanka, estuve 21 días, me costó una güeva para tratar de ver la gran ballena azul y nunca la vi. Así es la vida de los exploradores.

Uno es un admirador de la naturaleza y la naturaleza todos los días te da lecciones de humildad. Tú haces planes y ella al final es la que decide. Así como ha tenido viajes como ese, también he tenido viajes de cuatro días de encuentros con ballenas, Marlins,  tiburones, con delfines de especies que no conocía. Tú tratas de contagiarle eso a la gente con lo que le públicas en Instagram y con solo las imágenes dicen “no me imagino cómo será estar ahí”. Y de verdad no hay palabras para expresarlo y me siento muy afortunado por eso. ¿Sabes? ¡esa es mi riqueza!

C.M.M.Z: Hablaba ahora de que no tiene hijos. ¿Por qué?

PIRRY: Cuando era más joven era radical en ese sentido porque me parece que lo que sobran en ese planeta son humanos. Y siento que no tengo ese sentimiento arrogante de continuar mi  linaje; igual ahí tengo dos hermanas para eso, yo no.

Me parece admirable la maternidad, me parece maravilloso la relación entre padres e hijos, etcétera. Yo fui muy desapegado de mi papá y muy independiente desde chiquito. Y muy rápido me di cuenta de que haces una cosa bien o haces dos cosas mediocremente. Entonces para una persona que viaja todo el tiempo, cuya pasión es no estar en la casa, tener un hijo es ya un ingrediente para ser un mal padre. Una persona que ama viajar y está todo el tiempo con el corazón puesto por allá en las montañas y tiene un hijo y eso no lo deja ir a hacer su pasión, pues tampoco le va a dejar hacer las cosas que ama de la manera que quiera hacerlas, entonces tomé una decisión.

Ya en los últimos años he cedido un poco. He pensado que si me tocara -me tocara en el sentido de que tú no sabes, de pronto te cuidas, pero tu chica queda embarazada- pues ni modo porque al final es la decisión de la mujer. Ella es la que está embarazada y ella es la que va a cargar con ese bebé. O si decide no tenerlo, es ella la que se va a someter a eso, entonces lo que queda es apoyarla.

C.M.M.Z: ¿Nunca le diría aborte?

PIRRY: Yo no le diría a mi pareja que abortara. Le diría que la apoyo en la decisión que tome, siendo claro en que no es algo que estuviera deseando. Estuve a punto con Carolina, mi última novia, nos pasó algo así y cuando ya habíamos decidido que sí a la tercera semana no adhirió y, pues bueno, así como te llegó, así se fue.

C:M.M.Z: ¿Cómo vivió ese momento?

PIRRY:  Para mí fue muy duro pero sobre todo para ella. Yo ya lo aceptaba y lo quería, pero ella más. Es diferente el dolor de una madre al de un padre, sobre todo en esa fase. Me enfrentó a algo que nunca llegué a pensar que tuviera que enfrentar y fue muy doloroso pero no fue.

C.M.M.Z: ¿Está solo ahora?

PIRRY: Sí, estoy saliendo de una relación bastante larga. Una relación donde nos aportamos muchísimo. Donde afortunadamente seguimos siendo buenos amigos y nos seguimos apoyando en estos tiempos difíciles. Pero sí, estoy un poco desubicado porque soy un chico soltero de 50.

C.M.M.Z: Un soltero cincuentón tiene sus ventajas.

PIRRY: Sí, puedo ser un ¨sugar daddy¨.

C.M.M.Z: Pero me estaba diciendo ahora que como ya no es famoso no tiene dinero…

Un “sugar daddy” pobre, o sea un “lava perros”.

C.M.M.Z: ¿En esos viajes qué es lo más raro que ha visto?

PIRRY: Uy me la pone muy difícil. He visto muchas vainas raras, pero… creo que de las cosas más raras que he visto es el festival de Papúa Nueva Guinea, que hacen en las montañas. Lo instauraron los australianos cuando después de la Segunda Guerra Mundial quedaron como colonizadores en la isla, para que las tribus no se mataran entre ellas porque son muy violentas. Entonces les dijeron o ustedes se enfrentan con bailes y con muestras culturales o nosotros los matamos. Vienen unas tribus que viven a diez días a pie, por allá en la mitad de la selva, y ven al hombre blanco una vez al año. Cuando llegan con sus vestidos y con sus plumas de las Aves del Paraíso, uno dice ¨la creatividad humana es una cosa muy loca¨.

Conocí a unas mujeres que se llaman las “water music” que hacen percusión con el agua. Se meten a un río, pero no es pegarle palmas al agua, sino que con las manos dentro del agua hacen como un bajo, es indescriptible, hay que oírlo para creerlo. Es una cosa rarísima pero absolutamente divina.

C.M.M.Z: Siendo un periodista tan aventurero ha visto la luz al final del túnel…

PIRRY: Sí, varias veces. En el Congo estuve en una situación en la que pensé que en cualquier momento nos iban a secuestrar y a matar. Inclusive cinco días después secuestraron y se llevaron a unos periodistas ingleses y mataron a dos guardaparques, uno de ellos había estado con nosotros.

Pero el día que más cerca estuve de la muerte fue en el Aconcagua cuando me dio un edema pulmonar a los 6.000 metros. Yo me había tomado unas cosas para el dolor de las piernas y eso me ocultó los primeros síntomas, eso dio pie a que avanzara mucho y cuando me desperté en la carpa me estaba ahogando en mi propio plasma. Afortunadamente estaba con una expedición que tenía médico. Me tuvieron que meter una inyección de adrenalina en el corazón, a lo Pulp Fiction, y luego bajarme de 6.000 metros hasta 4.000 metros, en la noche, por esos caminos que habíamos subido con desfiladeros de 800 metros a los lados.

Esa noche pasé por todas las fases de la muerte, pasé por la negación: no, no, todo va estar bien. Por la aceptación: bueno, esto fue todo, ojalá pudiera despedirme de mi mamá. Luego por la desesperación. Y finalmente por la resignación que es como: ¨déjenme aquí, frescos, no quiero caminar más¨. Me llevaban casi arrastrando, porque uno ya no piensa. Uno está tan, tan, tan “mamado”, tan ido, que uno dice ¨déjenme aquí¨, es como querer quedarse dormido sabiendo que es quedarse a morir ahí. Pero finalmente llegué abajo y casualmente hoy estaba pensando en hacer una notica para mi Instagram sobre ese día.

C.M.M.Z: ¿Le tiene miedo a algo?

PIRRY:  Al ser humano. A la naturaleza que podría matarme cualquier día, un terremoto o un volcán, a eso le tengo respeto más que miedo. Y si tuviera que morir así en ese segundo lo aceptaría, obviamente me daría mucho miedo.

Pero le tengo terror al ser humano y a lo que es capaz de hacerle el ser humano al propio ser humano. Le tengo pavor a que una persona crea que tiene derecho a disponer de tu vida porque piensas distinto, porque eres de otra religión, porque eres de otro pensamiento político o porque simplemente eres de otro género diferente al de hombre o mujer.

Cuando ves lo que los talibanes les hacen a las mujeres en Afganistán, cuando ves lo que se hacen los grupos armados, lo que se hacen los carteles mexicanos de las drogas unos a otros o lo que les hacen a sus enemigos; lo que le hace un fanático religioso al que piensa diferente. Lo de la revista Charlie Hebdo en Francia, este tipo de cosas me aterrorizan. El ser humano y su capacidad de crueldad es algo que me da mucho miedo.

C.M.M.Z: ¿En Colombia la realidad supera la ficción?

PIRRY: Sí, sí, total. Hay algunas historias que cuento en el libro Colombia bizarra que uno dice si esto me lo escribe un guionista se lo devuelvo por rebuscado. Hay una cosa muy loca, en los días en que estaba saliendo el libro sucedió lo de la corraleja en el Tolima, que se cayó una gradería. Resulta que la primera historia que yo cuento en el libro es la de las corralejas de Sincelejo de 1981 donde hubo 300 muertos, ¡300 muertos! por exactamente los mismos problemas que casi cuarenta y pucho años después seguimos viendo. Plazas improvisadas hechas con palos, latas y puntillas, sin ninguna veeduría, como funcionan todas las cosas en Colombia.

Cuando hice ese especial de la corraleja en 1981 entrevisté a un personaje que se llama el Kalimán del Sinú y fui a una corraleja a ver cómo era eso desde adentro. Es delirante, desde los palcos de la gente adinerada botan billetes en frente del toro para que los pobres se metan por la emoción de ver sí agarra el billete o el toro lo coge. Es una cosa del circo romano ¿no? Además del maltrato a los animales. Después de esos 300 muertos prohibieron la corraleja en Sincelejo por diez años y no aguantó más, tuvieron que ponerla otra vez. Y hoy en día no solo están en Sincelejo, ahora las hay en el Tolima, en Antioquia. Esas cosas a mí no me caben en la cabeza, pero es parte de nuestra cultura popular.

C.M.M.Z: Háblenos del libro Colombia bizarra

PIRRY: Colombia bizarra viene siendo un hijo de un proyecto original de dos periodistas mexicanos que escribieron un libro que se llama México bizarro. A mí me llamaron de Editorial Planeta porque el libro funcionó muy bien en México entonces quisieron buscar un periodista en Perú, en Colombia, en Argentina, en Chile, que hiciera el Chile bizarro, el Colombia bizarro… Me propusieron el proyecto y me pareció muy en línea con lo que yo hago. Los mexicanos se dedicaron a recopilar historias muy bizarras de su país, pero yo tenía muchas historias que eran bizarras pero que además yo las había cubierto. Me senté a tratar de juntar 77 historias lo más variopinto posible en las que encuentras desde lo más cruel y doloroso hasta lo más tierno y bonito de nuestra idiosincrasia. Hay cosas que también son muy bonitas y uno dice ¨es que esto solo pasa en Colombia¨. Bueno, después te pones a leer el libro de tus colegas de México o de Perú y te das cuenta que en realidad eso de bizarro no es propiedad intelectual de ningún país, es parte de la cultura e idiosincrasia del ser humano.

C.M.M.Z: Qué historias destaca

PIRRY: Hay una anécdota que me encanta que la gente encuentre en el libro que es una época en el Congreso colombiano donde había dos tabernas dentro del Congreso y los  padres de la patria legislaban beodos, o sea podían pedir que les llevaran whisky y aguardiente a las sesiones y, no solo eso, entraban armados. Imagínate tú sesenta políticos colombianos borrachos y armados en un debate. Hasta que eso terminó en una balacera y en un capítulo que realmente es de no creer, pero no le voy  a hacer más spoiler al libro.

C.M.M.Z: ¿Cuál ha sido la cita más curiosa que ha tenido en su vida?

PIRRY: Una vez me invitaron a presentar unos premios MTV Latino. No sé por qué me invitaron, querían un talento de cada país que no fuera necesariamente conocido mundialmente. Fue una cosa muy bizarra porque estábamos en el ensayo con Paulina Rubio, Shakira, los Beastie Boys, entre famosos se reconocían y yo ahí. El caso es que bajé a tomarme alguna cosa y me senté en un puff redondo que había y choqué la espalda con una persona. Me giré y le dije “I am sorry” y él se voltea y me dice: “It’s Ok”. Era Lenny Kravitz. Pensé y yo a este man qué le digo. Y nada, ahí conversamos como dos parroquianos cualquiera, como por unos 15 minutos, del clima, ¿qué tal Miami? Y bueno, nada, ni siquiera le pedí una foto, no fui capaz. Eso me parece un encuentro realmente porque ni siquiera estaba planeado.

Hace poquito igual tuvimos un Zoom con el capitán Paul Watson que es uno de los fundadores de Greenpeace y quien dirige la organización Sea Shepherd Internacional, que son los que se le atraviesan a los barcos balleneros y tienen unas acciones super arriesgadas para defender a las especies marinas. Fue interesantísimo porque es un hombre que está prácticamente prisionero en una parte del mundo, si sale de ahí lo detienen. Lo tienen pedido en extradición los japoneses y los costarricenses.

Es un hombre que ha entregado su vida por el medio ambiente. En la vida me imaginé que yo tuviera una conversación con este señor que admiro tanto y he seguido durante tanto tiempo.

C.M.M.Z: ¿Hay una cita que no le gustaría tener? Con lo aventurero que es hay algo a lo que le diría yo a eso no le jalo.

PIRRY: No me metería en política. No tendría una cita con la política ni de fundas. A alguien le escuché decir alguna vez que la política era como una gran piscina de mierda porque es imposible meterse ahí y no salir de untado. Hay gente que a veces me dice: “Pirry ¿por qué no se lanza?” También me ponen en Instagram: “Pirry Presidente”. Otras personas me lo han preguntado seriamente y no, no, ni de fundas.

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