¿Netanyahu de salida? El plan de la oposición y la derecha radical para sacarlo del poder

Durante 12 años, Benjamín Netanyahu se ha mantenido como primer ministro de Israel, el periodo más largo de un mandatario en la historia de aquel país. Lo ha logrado explotando al máximo la carta de la defensa de Israel, usando coyunturas como la crisis con Irán y la pandemia para mantenerse en el poder. Pero ahora, por cuenta de una alianza inesperada, su mandato está más cerca de terminar que nunca.

Yair Lapid, líder opositor de centro, podría formar un nuevo gobierno con otros partidos que, como él, desean dejar atrás la era Netanyahu. Esto pese a que las ideologías de varios integrantes de la coalición difieren en casi todo.

Benjamín Netanyahu es el primer ministro de Israel desde 2009. Foto: AFP

El plan de Lapid depende de conseguir el apoyo de cuatro diputados más para formar gobierno, para un respaldo total de 51 diputados. Esto luego de que el presidente israelí, Reuven Rivlin, le concediera a principios de mayo la posibilidad de proponer la conformación de gobierno, una opción contrarreloj que estará vigente hasta el miércoles 2 de junio a la medianoche israelí.

Sorpresivamente, el líder de derecha radical israelí, Naftali Bennett, anunció su apoyo a Lapid, allanando el camino hacia la coalición que podría acabar con la segunda era de Netanyahu, quien ya había sido primer ministro entre 1996 y 1999.

¿Alianza posible?

A dos días de la fecha límite, Lapid afirmó que todavía hay “muchos obstáculos” para el establecimiento de la coalición.

Puede leer: El polémico anuncio en ‘The New York Times’ que denuncia un “segundo Holocausto” promocionado por celebridades

Los equipos del centrista Lapid y de la derecha radical de Naftali Bennett siguen negociando los términos de una alianza para instaurar lo que llaman un “gobierno de cambio“. “Hay todavía muchos obstáculos, esta puede ser nuestra primera prueba. Veremos si en los próximos días podemos encontrar compromisos inteligentes para nuestro importante objetivo“, dijo Lapid, guardando mesura. Ante miembros de su partido y periodistas en el parlamento, en Jerusalén, Lapid aseguró que “en una semana, el estado de Israel puede entrar en una nueva era“.

A Lapid le falta aún reunir el apoyo de cuatro diputados para llegar a los 61 parlamentarios necesarios para formar una coalición, sin contar con las maniobras de último minuto de Netanyahu, decidido a aferrarse al poder después de 12 años de reinado sin interrupción.

Yair Lapid. Foto: AFP

Según los medios de comunicación israelíes, la idea es que Bennett asuma el gobierno durante los dos primeros años, y luego lo entregue a Lapid. 

En las cuestiones fundamentales, como el lugar que debe ocupar la religión dentro del Estado o si se debe o no crear un Estado palestino, los partidos que han decidido secundar a Yair Lapid difieren en todos los puntos. 

Por eso, para aportar solidez a su Ejecutivo, podrían optar, al menos en un primer momento, “por un programa de consenso” basado en la recuperación social y económica después de la  pandemia de covid-19 y que responda a las deficiencias de los sistemas sanitario, educativo y de transportes, temas en los que coinciden y que no consideran un fracaso de Netanyahu.

Netanyahu, acorralado

Tras el anuncio del apoyo de Bennett a Lapid, Netanyahu advirtió que “ese gobierno será un peligro para la seguridad del Estado de Israel“. El primer ministro cree que la coalición es “la estafa del siglo“.

Para el diario de derecha Maariv, los últimos acontecimientos marcaron una ruptura, y se ve a un Netanyahu más acorralado que nunca.

Naftali Bennett. Foto: AFP

El domingo por la noche, varias decenas de seguidores de Netanyahu se manifestaron frente a las residencias de dirigentes del partido Yamina, gritando “izquierdistas y traidores“. Para ellos, no tiene sentido conformar una coalición entre sectores tan opuestos en sus planes de gobierno.

A Netanyahu lo han debilitado los 11 días de guerra entre Israel y el movimiento palestino Hamás. Además los tres juicios que ha enfrentado como primer ministro lo han etiquetado como un mandatario con el que no se pueden hacer reformas estructurales en el país. La coalición está convencida de que Netanyahu, inculpado de corrupción en varios casos, es un peligro para el país porque antepone sus intereses personales a los de Israel.

Puede leer: Seis billones de dólares: la inmensa deuda que propone Biden para reinventar la economía de EE.UU.

En todo caso, Netanyahu aún guarda esperanza. Si de aquí al miércoles el campo anti-Netanyahu no logra formar un gobierno, 61 diputados podrán pedir al presidente encargar a un nuevo parlamentario formar un gobierno. Si esta opción también fracasa, los israelíes, ya llamados a votar cuatro veces en menos de dos años, deberán volver a las urnas.

*Con información de AFP

0 Comentarios

Deja un comentario

Diario Criterio