Cinco años del plebiscito por la paz, la derrota que aún le pesa a Santos

La victoria del No en el plebiscito por la paz obligó a una renegociación exprés de los acuerdos y legitimó a sectores que siempre se opusieron a la negociación con la guerrilla de las Farc.

“Yo cometí muchos errores, pero tal vez dos que fueron fatales: el plebiscito y haber dicho que el tal paro no existe”. Así respondió el presidente Juan Manuel Santos, en abril del año pasado, a una dinámica que hizo en Instagram para responder preguntas de sus seguidores.

No era la primera vez —ni sería la única— en la que Santos reconocía que haber convocado el plebiscito del 2 de octubre de 2016, para refrendar el acuerdo de paz, había sido un error. Con una participación de apenas el 37,43 por ciento de los votantes inscritos, el No se impuso por un estrecho margen que reflejaba la polarización del país: 50,21 por ciento frente al 49,78 por ciento de Sí.

El golpe fue tremendo. Tan solo unos días antes, el 26 de septiembre, en Cartagena se celebró un pomposo acto para firmar el acuerdo de paz. Al evento asistieron varios jefes de Estado. Incluso, hizo presencia Ban Ki-moon, entonces secretario general de la ONU. Parecía que la paz era imparable.

En contexto: Cinco años de paz, esperanza, desencuentros y polarización
Firma del acuerdo de paz entre el presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño Echeverri. 26 de septiembre de 2016
Tras la firma del Acuerdo Final de Paz, el entonces presidente Santos le obsequió a Rodrigo Londoño una paloma de la paz.

Pero, más allá de lo fútil que se vio el evento después del plebiscito, lo cierto es que ya estaba en marcha un punto clave para poner a andar el proceso de paz: el cese al fuego, acordado por las Farc y el Gobierno unos meses antes.

Distintos sectores y expertos le habían advertido a Santos que el plebiscito no era necesario para refrendar el acuerdo de paz e implementar el proceso. De hecho, en julio de 2016, la Corte Constitucional avaló el plebiscito, pero indicó que si bien tenía carácter vinculante como decisión política, su aprobación no podría reformar la Constitución ni implicaba la “incorporación de un texto normativo al ordenamiento jurídico”. Es decir, así ganara el Sí, se necesitaba adelantar todos lo trámites necesarios en el Congreso para aprobar las reformas claves para la implementación.

En todo caso, el entonces presidente Juan Manuel Santos siguió adelante con el plebiscito puesto que desde que empezaron las negociaciones las Farc y el Gobierno habían acordado que lo aprobado tendría que ser refrendado por la ciudadanía.

De la reelección de Santos al plebiscito por la paz

En septiembre de 2012, el entonces presidente Santos confirmó que su Gobierno iniciaría negociaciones con las Farc. Rodrigo Londoño Echeverri, que en ese momento era el máximo comandante de la guerrilla, también lo confirmó. Los diálogos, formalmente, empezaron en noviembre de 2012.

El proceso de paz se convirtió en la bandera de Juan Manuel Santos y fue su principal carta en la campaña de reelección. A principios de 2013 nació el Centro Democrático, el movimiento político liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, que ya se mostraba como el mayor opositor de las negociaciones. Y rápidamente el Centro Democrático empezó a ser la principal fuerza de oposición.

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Óscar Iván Zuluaga fue el escogido por el uribismo para enfrentarse a Santos en las elecciones presidenciales de 2014. Zuluaga se impuso en la primera vuelta, con 29,28 por ciento de los votos, mientras Santos había conseguido 25,72 por ciento. Así las cosas, la posibilidad de la victoria de Zuluaga se volvía un obstáculo para continuar con los diálogos.

Para la segunda vuelta, el entonces presidente sumó apoyos de un importante sector de la izquierda que en el pasado se había mostrado como su opositor. Santos venció en los comicios del 14 de junio de 2014 y aseguró su reelección con el 50,98 por ciento de los votos.

El triunfo del presidente aseguró la continuidad de las negociaciones, y varios analistas calificaron la reelección de Santos como un verdadero referendo por la paz. Es decir, los votantes habían decidido apoyar el proceso y, por ende, no se necesitaría otra consulta para refrendarlo. De hecho, el propio expresidente Uribe empezó a ceder y, en diciembre de 2014, lanzó propuestas para un posible acuerdo de paz —aunque seguía criticando los diálogos.

El desescalamiento del conflicto

En diciembre de 2014, las Farc anunciaron un cese al fuego bilateral, y el 10 marzo de 2015 el presidente Santos suspendió los bombardeos contra campamentos de esa guerrilla. Esto permitió tener meses de calma y ver a la paz como un hecho cercano.

Sin embargo, todo estuvo cerca de irse al traste en abril de 2015, cuando las Farc mataron a 11 militares en Buenos Aires, Cauca, La respuesta de Santos fue contundente: reanudó los bombardeos que se habían suspendido en marzo de 2015. Y el 22 de mayo de ese año, precisamente en un bombardeo, 26 guerrilleros fueron dados de baja. Esto llevó a que las Farc rompieran su cese al fuego unilateral. A pesar de todo, las negociaciones continuaron.

La segunda mitad de 2015 fue mucho más provechosa para el proceso de paz. Primero, las Farc anunciaron que retomarían el cese al fuego unilateral desde el 20 de julio. Por su parte, el Gobierno acordó desescalar las acciones militares también desde esa fecha y suspendió de nuevo los bombardeos. En otras palabras, el 20 de julio de 2015 fue una fecha clave para ponerle fin a la guerra.

Respecto a las negociaciones, su mayor avance se logró el 23 de septiembre, cuando Santos y Londoño Echeverri firmaron el acuerdo sobre justicia transicional. Ese día se anunció que se crearía la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Y en diciembre de 2015 se anunció el acuerdo sobre víctimas, un punto que negociaron por más de año y medio.

Las negociaciones entre las Farc y el Gobierno en La Habana estaban dando buenos resultados y la paz parecía imparable. Una muestra de eso fue el balance que publicó el Centro de Estudios para el Análisis de Conflictos (Cerac) el 20 de julio de 2016, con ocasión del primer año del desescalamiento. El documento era claro: el conflicto entre las Farc y el estado colombiano estaba casi detenido, con “niveles mínimos en 52 años, en número de víctimas, combatientes muertos y heridos, y de acciones violentas”. Asimismo, la violencia relacionada con las Farc era la menor desde 2003, con una gran reducción de víctimas en comparación con ese año.

Pero llegó el plebiscito por la paz. O más bien, la campaña por el plebiscito.

La desinformación por el plebiscito

En junio de 2016, el Gobierno y las Farc acordaron el cese al fuego bilateral definitivo —aunque algunas voces expertas indicaban que en la práctica ya llevaban así desde julio de 2015.

Sin embargo, para esa época, ya estaba andando la campaña del plebiscito. Eso cambió la forma de ver los avances ya logrados en la negociación y la desinformación empezó a reinar. Por ejemplo, sectores cristianos aseguraron que la supuesta ideología de género sería parte de los acuerdos y que estos amenazarían el concepto de familia.

A lo anterior se suman varias cuñas radiales que decían falsedades como que “los acuerdos de Santos y las Farc” les quitarían a los colombianos millones de hectáreas de tierra adquiridas legalmente, como reveló La W Radio en su momento.

También se aseguraba que los guerrilleros se quedarían con las 16 curules especiales para víctimas del conflicto. Y en cadenas de WhatsApp circulaban mensajes del tipo “nos volveremos como Venezuela” o que empezarían las expropiaciones después del acuerdo de paz. Todo esto sin mencionar lo que ya había explicado la Corte Constitucional: que una victoria del Sí en el plebiscito no reformaría la Constitución ni crearía nuevas leyes.

“Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”

La polémica por las noticias falsas se encendió mucho más con las declaraciones de Juan Carlos Vélez Uribe, gerente de la campaña del No. “Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”, dijo Vélez Uribe a La República apenas dos días después del plebiscito. “Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación”, agregó.

Y no fue lo único que dijo. Vélez explicó que su estrategia se segmentó en cuñas radiales según los estratos. En los medios y altos, se basaron en la “no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios”. De igual forma lo hicieron por cada región, en donde utilizaron “sus respectivos acentos. “En la costa individualizamos el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela“, precisó.

Estas declaraciones de Vélez Uribe se vieron como una confesión de que el Centro Democrático había recurrido a la desinformación de forma deliberada. El partido, sin embargo, negó rotundamente que fue así, y el propio expresidente Uribe Vélez desautorizó al gerente de la campaña del No con una famosa frase: “Hacen daño los compañeros que no cuidan las comunicaciones”.

Santos negoció un nuevo acuerdo, e incluso se reunió con voceros del No, como el ahora presidente Iván Duque. El 24 de noviembre de 2016 firmó un nuevo texto, en un evento modesto celebrado en el Teatro Colón, de Bogotá. Posteriormente, se activó un mecanismo de fast-track para aprobar rápidamente las reformas constitucionales necesarias para arrancar con la implementación del proceso de paz.

Finalmente, el Congreso se encargó de refrendar puntos clave del acuerdo, pero la victoria del No ya le había dado gasolina al uribismo y ese fue su caballito de batalla para las elecciones legislativas y presidenciales de 2018. El Centro Democrático no solo logró elegir presidente. También consiguió conformar una robusta bancada en el Congreso.

El proceso de paz está protegido constitucionalmente. Sin embargo, su implementación registra preocupantes retrasos.

El ahora expresidente Juan Manuel Santos ha dicho varias veces que fue un error haber convocado el plebiscito. “No me arrepiento [de haberlo convocado], porque hice lo que siempre he hecho, hice lo correcto, hice lo que había prometido. Pero ¿que si me equivoqué? Sí, me equivoqué. No lo volvería a hacer, aprendía la lección (…). Subestimé muchísimo el poder de las noticias falsas (…). Tampoco fui lo suficientemente proactivo en la campaña, en la pedagogía. Y pensé que la paz se vendía sola”, le dijo Santos a Caracol Radio el 25 de julio de 2018, cuando estaba cerca de dejar el Gobierno.

3 Comentarios

  1. RESPUESTA A LOS QUE FIRMARON EL NO INDUCIDO POR EL MIEDO.

    LA RECONCILIACIÓN ENTRE LOS COLOMBIANOS SOLO SE CONSIGUE ACATANDO Y RESPETANDO LOS ACUERDOS DE LA HABANA PACTADOS EN DOS OCASIONES POR EL GOBIERNO Y LAS FARC.

    LA PAZ ES COMO SE PACTÓ EN 2 VECES POR EL GOBIERNO Y LAS FARC, PRETENDER ACOMODARLA A LOS INTERESES PARTICULARES, ES UN ACTO VIL E INFAME Y NO SE CORRESPONDE CON UN ESTADO QUE RESPETA LAS LEYES, POR LO TANTO NO ES CONFIABLE POR TRAICIONAR LOS ACUERDOS PACTADOS.

    SIGUEN OBSESIONADOS CON SU FALSO NO A SABIENDAS QUE EL GOBIERNO Y LAS FARC HAN CELEBRADO DOS ACTOS PARA LA FIRMA DEL PROCESO DE PAZ DE LA HABANA:

    26 DE SEP. 2016 Y
    EN NOVIEMBRE DE 2016.

    ES UN TEXTO MODIFICADO, EN EL QUE SE INCORPORARON ALGUNOS CAMBIOS QUE SOLICITABAN VOCEROS DEL “NO”, QUE LOGRARON UNA PEQUEÑA MAYORÍA EL 2 DE OCTUBRE PASADO PARA RECHAZAR EN PLEBISCITO EL ACUERDO ORIGINAL. PERO TAMBIÉN SE INCLUYERON OTRAS MODIFICACIONES.

    SE INCORPORARON NO MENOS DEL 65% DE LAS PROPUESTAS DEL “NO” EN LO REFERENTE A LA JURISDICCIÓN ESPECIAL PARA LA PAZ (JEP, EL SISTEMA DE JUSTICIA TRANSICIONAL PREVISTA EN LOS ACUERDOS) Y CASI EL 90% DE LAS INICIATIVAS VINCULADAS A LA CUESTIÓN DE CÓMO EL ACUERDO TRATABA EL TEMA DE EQUIDAD DE GÉNERO, QUE HABÍA GENERADO RESISTENCIA ESPECIALMENTE ENTRE GRUPOS RELIGIOSOS.
    TAMBIÉN DETALLÓ QUE SE REALIZARON ALGO MÁS DE 100 VARIACIONES A LOS PUNTOS DE REFORMA RURAL INTEGRAL, PARTICIPACIÓN POLÍTICA, SOLUCIÓN AL PROBLEMA DE DROGAS ILÍCITAS, VÍCTIMAS, FIN DEL CONFLICTO E IMPLEMENTACIÓN Y VERIFICACIÓN.

    ASI DE SIMPLE: LA PAZ EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA ES MEJOR QUE LA BRUTAL GUERRA.

    CONTENTOS LOS QUE VOTARON POR EL ¡NO A LA PAZ!
    QUE REMORDIMIENTO PARA ESTOS MISERABLES POLÍTICOS QUE ACABARON CON LA PAZ Y QUE DESCONOCEN QUE ESTUVIMOS, POR PRIMERA VEZ EN COLOMBIA, ANTE UN EVENTO ELECTORAL, QUE SE LLEVO A CABO BAJO LA APLICACIÓN DE UN CESE AL FUEGO BILATERAL Y DEFINITIVO. ESTO ES DIGNO DE ATENCIÓN Y EJEMPLO.
    PERO AHORA TIENEN QUE SOPORTAR ELECCIONES BAJO LAS MISMAS CONDICIONES DE LA GUERRA COMO CUANDO ELLOS IMPONÍAN EL PARAMILITARISMO.

    HACER TRIZAS EL ACUERDO DE PAZ ES LOS MÁS VIL E INFAME QUE UNA MENTE PERVERSA PUEDA CONCEBIR, QUE DESPROPÓSITO TAN ABERRANTE.

    EL NO INDUCIDO POR EL MIEDO:

    ESTA ES LA VERDAD: == EL PAÍS TODAVÍA TIENE MIEDO. URIBE, PASTRANA Y SU CUADRILLA DE ESTÚPIDOS SE TIRARON EN EL PAÍS, EL NO GANO CON ENGAÑOS, CON MENTIRAS, CON MIEDOS. GANO EL ODIO, LA FALSEDAD; SE APROVECHARON DE LA IGNORANCIA DEL PUEBLO PARA INCULCARLES QUE COLOMBIA SE CONVERTIRÍA EN EL CASTRO-CHAVISMO. QUE LA FARC SE TOMARÍA EL CONGRESO Y QUE TIMOCHENKO LLEGARÍA A LA PRESIDENCIA. QUE NO PAGARÍAN CÁRCEL, Y MILES DE MENTIRAS QUE CALARON EN EL PUEBLO TEMEROSO. ESTOS MISERABLES Y MEZQUINOS PERSONAJES SIEMPRE OCULTABAN QUE ESTÁN AL SERVICIO DE EXTRANJEROS, COMO LO COMPRUEBA LOS RECIENTES CASOS DE CORRUPCIÓN.

    ESTA DESMOVILIZACIÓN ES UN EVENTO DE MAYOR IMPORTANCIA Y SIGNIFICACIÓN PARA COLOMBIA, DEBERÍAMOS SENTIRNOS ORGULLOSOS Y LLENOS DE CONFIANZA POR HABER LOGRADO LO QUE SE CREÍA IMPOSIBLE, PERO DESAFORTUNADAMENTE PERSONAJES MEZQUINOS Y MEDIOCRES, QUE CON SU EGOÍSMO HAN OPACADO ESA MANIFESTACIÓN DE JÚBILO, HASTA EL EXTREMO DE PONERNOS EN CONTROVERSIA POR EL SÍ Y POR EL NO.

    PASTRANA, URIBE Y EL RESTO DE MISERABLES Y MEZQUINOS PERSONAJES DEL NO, ATACAN LO QUE NO SEA DE SU BENEFICIO, NADA LES SIRVE; EL GOBIERNO Y LA FARC HAN CEDIDO HASTA EL LÍMITE, YA NO PUEDEN DAR MÁS VENTAJAS, PUES YA NO SERÍA UN ACUERDO DE PAZ SINO UNA ENTREGA A LOS CAPRICHOS DE DEL CENTRO DEMOCRÁTICO, QUE LO ÚNICO QUE DESEAN ES DESTRUIR ESOS ACUERDOS, METERLOS AL VACÍO, LLEVARLOS A UN AGUJERO NEGRO, DESPOJARLOS DE SU CONTENIDO VITAL, ENREDARLOS, CONFUNDIR PARA QUE LA PAZ POR ESA VÍA YA ACORDADA NO SEA POSIBLE.

    ESTA MAFIA SOTERRADA DE LA DERECHA SIEMPRE ESTÁ AL ACECHO DE CUALQUIER CAMBIO POSITIVO PARA EL PUEBLO, CON EL FIN REUNIRSE Y ATACAR LO QUE NO SEA DE SU BENEFICIO.

    URIBE Y PASTRANA SON PERSONAJES MEZQUINAS Y MEDIOCRES, CON LA INFAMIA Y COBARDÍA DE TRAIDORES NO PUEDEN OCULTAR LA FEALDAD DEL ALMA CARENTE DE VALORES, Y LA REPUGNANTE INFAMIA Y COBARDÍA DE SUS ACTOS.

    SUS EXIGENCIAS PARA RENEGOCIAR EL ACUERDO ESTÁN HECHAS ÚNICAMENTE PARA NO PERDER LOS PRIVILEGIOS QUE SIEMPRE HAN TENIDO.

    ASÍ DE SIMPLE: LA PAZ EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA ES MEJOR QUE LA BRUTAL GUERRA.

    EL ACUERDO FINAL DE PAZ (AFP) ES EL MÁS GRANDE ACONTECIMIENTO POLÍTICO EN LOS ÚLTIMOS 70 AÑOS. JAMÁS OTRO EVENTO POLÍTICO TUVO TANTO APOYO INTERNACIONAL.

    NUNCA ANTES UN PROCESO DE PAZ PUDO LLEVARLE AL MUNDO TANTAS LECCIONES APRENDIDAS.

    EL ACUERDO DE PAZ EN COLOMBIA FUE BIEN CONSTRUIDO, NOS DIO UNAS HERRAMIENTAS POLÍTICAS PARA SALIR DE LA GUERRA Y CONSTRUIR UN PAÍS MODERNO, JUSTO, DEMOCRÁTICO Y RESPETUOSO DE LOS DERECHOS HUMANOS, PERO EL GOBIERNO DE TURNO HA DESAPROVECHADO LAS BONDADES DE LO PACTADO Y HA PRETENDIDO HACERLO TRIZAS.

    EL ACUERDO, MÁS QUE PARA DESMOVILIZAR A LAS FARC, SE FIRMÓ PARA RESOLVER PROBLEMAS ESTRUCTURALES DEL PAÍS, TENIENDO EN CUENTA QUE HAY DEUDAS HISTÓRICAS CON LOS CAMPESINOS. “TENEMOS LA PEOR DISTRIBUCIÓN EN AMÉRICA LATINA”

    ¿QUÉ MÁS LEGALIDAD DEL ACUERDO DE PAZ QUEREMOS DE CARA A LA LEGISLACIÓN MUNDIAL Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL?

    EL ACUERDO CON LAS FARC PUEDE NO SER PERFECTO, PERO HA PUESTO FIN A LAS DÉCADAS DE LUCHA DE COLOMBIA CONTRA SU PRINCIPAL MOVIMIENTO GUERRILLERO Y OFRECE EL MEJOR CAMINO HACIA LA PAZ EN LAS ÁREAS RURALES. SI EL GOBIERNO OBSTRUYE LA PUESTA EN MARCHA DEL ACUERDO.

    URIBE Y EL CENTRO DEMOCRÁTICO CON EL PLEBISCITO POR LA RATIFICACIÓN DE ACUERDOS HACIA UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA, HAN DEMOSTRADO SU CAPACIDAD E INTELIGENCIA PARA PONER UN NO DONDE YA ESTABA CLARAMENTE DEFINIDO QUE DEBÍA ESTAR UN SÍ.

    CON SU NO, LE HAN NOTIFICADO AL PAÍS NACIONAL QUE NO ESTÁN DISPUESTAS A CEDER UN SOLO MILÍMETRO DE LO ALCANZADO Y DEFENDIDO CON LA GUERRA. HAN DEMOSTRADO QUE NADIE ES MÁS HÁBIL PARA INVERTIR LA REALIDAD DE LOS HECHOS.

    LA ULTRADERECHA NO ESTÁ DISPUESTA A ABANDONAR LAS ARMAS CON LAS QUE HA FORJADO SU CAPITAL POLÍTICO Y SOCIAL Y QUE SOSTIENEN SU IDEOLOGÍA, EN LA QUE INVOLUCRAN TODAS LAS FORMAS DE MANIFESTACIÓN Y LUCHA. NO ES MERA COINCIDENCIA QUE EL PARAMILITARISMO HAYA REAPARECIDO ABIERTAMENTE AL MISMO TIEMPO QUE LOS JEFES DEL BURÓ POLÍTICO ARENGABAN CONTRA LA RESTITUCIÓN DE TIERRAS Y LAS CURULES PARA LAS VICTIMAS.

    DUQUE Y SU PAZ CON LEGALIDAD ES REALMENTE UNA CARETA QUE OCULTA SU DAÑADA OBSESIÓN DE INVALIDAR E INCUMPLIR DEFINITIVAMENTE LO ACORDADO DE BUENA FE ENTRE LAS FARC-EP Y EL ESTADO COLOMBIANO.

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