Por qué el movimiento indígena del Cauca es tan fuerte

En los últimos grandes paros y protestas, los indígenas del Cauca se convierten en el foco de atención, ya sea por la multitud y disciplina de sus movilizaciones, por la fuerza y organización de su guardia o por las vías de hecho que utilizan, la más común: el cierre de la carretera Panamericana.

El año pasado, los colombianos vieron cómo el pueblo Nasa salió de sus resguardos para emprender una marcha hacia Bogotá. Eran cerca de 10.000 indígenas transitando las carreteras del suroccidente del país, a pie o montadas en sus chivas o carros. La travesía duró 8 días, del 10 al 18 de octubre y su estadía en Bogotá se caracterizó por un extremado orden.

Con el actual paro, que comenzó el 28 de abril, la minga comenzó su trasegar por las carreteras hacia la capital, en respaldo al paro nacional. Sin embargo, en esta ocasión las marchas no tuvieron un feliz desarrollo. A lo largo de la semana, miembros de esas comunidades comenzaron a llegar a Cali, para acompañar a los manifestantes, pero el domingo un nutrido grupo de indígenas fue agredido por habitantes del sur de Cali, con un saldo de 10 indígenas heridos y varios carros incinerados. Penosa historia que ya el país conoce.

Puede leer: “Ahora los malos y los paramilitares son los ciudadanos de Cali”: Gabriel Velasco

Esta demostración de organización, autonomía, resistencia y fuerza, les ha puesto las luces encima, al punto de los más críticos y ortodoxos del movimiento indígena señalan que detrás de ellos están las guerrillas, las disidencias de las Farc o el narcotráfico.

La propia la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez preguntó: “¿Quiénes están detrás de su financiación? ¿Qué actividad tan rentable permite esa liberalidad en el gasto?” El cuestionamiento causó revuelo y muchos acusaron a Ramírez de tendenciosa.

Frente a esos cuestionamientos Eduar Dagua Calix, consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca le dijo a DiarioCriterio: “Ahora, el tema de la fuente de financiación que muchos han cuestionado, incluido el mismo Gobierno, no tiene nada de nuevo. Desde la Minga del Suroccidente a nosotros nos han hecho la perseguidora la Procuraduría, la Contraloría; hasta los recursos de las transferencias, nosotros permitimos que investiguen hasta donde quieran y no encontraron nada”.

Y agrega: “¿Cómo lo hacemos? Pues alistando la alimentación como la yuca, la papa, hortalizas, pero también las gallinas, los marranitos, las vaquitas y sobre eso nosotros resistimos y nunca pedimos algo al gobierno, porque para eso trabajamos. El gobierno, al contrario lo que nos ha dado, es plomo y hoy está diciendo: “bueno ¿esos indios de dónde sacan tanta plata o quién los está financiando esta movilización? Nosotros le respondemos que con el pulso y el sudor de la frente de cada uno”.

La larga historia del Cric

Las respuestas a estos y otros interrogantes se encuentran en el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), que nació en 24 de febrero de 1971, a raíz de la lucha por las tierras que llevaban a cabo los indígenas del Cauca y por sus derechos, batallas que siguieron hasta la actualidad.

Las comunidades nasa y gambiana fueron la base de la organización, pero hoy el Cric agrupa a más del 90 por ciento de las comunidades indígenas del departamento del Cauca (115 Cabildos y 11 Asociaciones de Cabildos de las etnias nasa, guambiana, yanacona, coconuco, epirara, embera, totoro, inga y guanaco).

Recomendado: El dilema de los campesinos bloqueados por el paro

El movimiento indígena tomó fuerza durante las dos presidencias de Álvaro Uribe, que tuvo que afrontar paros y protestas, mostró su organización en el gobierno de Juan Manuel Santos y ni hablar de la administración de Iván duque, quien tuvo que ponerle el pecho en 2019 al bloqueo de la vía Panamericana casi por un mes o a las fuertes mingas de 2020 y 2021.

Un poder bien ganado

Indígenas y expertos en movimientos sociales coinciden en que el éxito del Cric está en combinar el fortalecimiento de las tradiciones ancestrales y la lucha política.

El historiador de la Universidad Nacional, Mauricio Archila, ha afirmado en sus trabajos que el éxito del Cric se debe al acumulado histórico de sus disputas y a las luchas por su autonomía. Contrario a lo que muchos piensan, su fortaleza radica en que, en estos 50 años, ha luchado por su independencia y por diferenciarse de partidos políticos y otros movimientos sociales, aunque eso no implica que no haga alianzas con estos, como ha ocurrido en los últimos dos años en los paros nacionales.

Ese norte, según Archila, ha evitado que la crisis de otros partidos políticos o movimientos sociales los afecte. También han ganado reputación por no dejarse cooptar por las guerrillas, pese a los coqueteos de organizaciones como las FARC, el Cric también han sentado su postura de que no involucren a sus pueblos en el conflicto. Situación que ha dejado un alto número de líderes indígenas asesinados.

A su vez, la investigadora Catherine González, en su libro ‘Movimiento indígena caucano: historia y política’ dice: “La politización de lo étnico, si bien ha cobrado mayor relevancia al vincular lo étnico con las instituciones, no habría logrado impacto sin el intenso activismo político (…) Su anhelo de autonomía y ciudadanía plenas se ha combinado con grandes esfuerzos organizativos y una labor política contestataria, unidos al sincretismo entre el retorno a sus tradiciones culturales y el reconocimiento de sus derechos políticos como ciudadanos”.

Le puede interesar: Colombia, entre el colapso hospitalario y la  crisis social por el paro

A la capacidad organizativa, se suma el basto conocimiento que tiene el Cric en temas jurídicos y la profesionalización de algunos de líderes en carreras afines a sus objetivos. Como dijo un intelectual cercano al movimiento indígena a DiarioCriterio: “A raíz de lo sucedido en Cali, los medios dieron la impresión de que los indígenas son solo fuerza bruta y que los conduce la irracional. Vea usted que siempre relacionan a los indígenas con palos y machetes para acentuar su supuesto estado salvaje. Idea contraria a la realidad, porque detrás de los bloqueos y las marchas hay indígenas con títulos de abogado, con doctorados, sin olvidar que hace poco fundaron su propia universidad (Universidad Autónoma Indígena Intercultural UAII). Eso hace que sus luchas tengan un fuerte sustento académico, histórico y legal”.

Estos 50 años de experiencia también los ha llevado a fomentar proyectos económicos que se convierten en la fuente de financiación de muchas de sus iniciativas, incluyendo las mingas. El Cric, a través del Fondo Rotatorio Indígena, impulsa la creación y consolidación de las organizaciones económicas propias como empresas comunitarias, grupos asociativos, tiendas comunitarias, colegios agropecuarios, entre otros.

Todos estos elementos han convertido al Cric en una fuerza social y política nacional que cada vez que salen a las carreteras estremecen al país.

Lea también: El Cauca arde: la violencia desatada contra los líderes indígenas no para

2 Comentarios

Deja un comentario

Diario Criterio