¿Una amenaza? Por qué Estados Unidos le teme tanto a China

Cuando Joe Biden se posesionó el pasado 20 de enero, estaba claro que muchas decisiones tomadas por Donald Trump podían cambiar. Sin embargo, estaba claro que una iba a seguir siendo una bandera del presidente, sea quien fuese que ocupase la Casa Blanca: las relaciones con China.

Durante su gira internacional por Europa en la última semana, Biden puso varias veces el tema sobre la mesa. Sus homólogos europeos parecen de acuerdo con él, pero se declaran sobre el gobierno chino con mesura. Mientras tanto, en Estados Unidos tienen claro que las decisiones que se tomen desde Pekín pueden desestabilizar a Occidente. ¿A qué le teme?

Apoyo unánime

Estados Unidos cree que las redes de comunicación 7G Y la innovación tecnológica definirá el escenario de control e influencia en las próximas décadas. Y no le faltan razones al gobierno norteamericano para pensar de esta manera, teniendo en cuenta el ambicioso plan de una “Nueva ruta de la seda” que se propone cumplir el gobierno de Xi Jinping. Con ese plan, el gobierno chino ha conseguido aliados estratégicos en Asia y África. Ahora, intenta entrar a Europa a falta de una opción más atractiva para la comunidad, que ve cómo Estados Unidos se ha quedado rezagado en la carrera.

Por eso, el Senado estadounidense aprobó un proyecto de ley de política industrial destinado a contrarrestar la creciente amenaza económica de China. Desde China señalaron la decisión como un “delirio paranoico” estadounidense.

Los partidos norteamericanos superaron sus divisiones y apoyaron el plan, que destina más de 170.000 millones de dólares en investigación y desarrollo, uno de los logros más significativos en el Congreso desde que comenzó la presidencia de Biden en enero.

Xi Jinping. Foto: Nicolas Asfouri / POOL / AFP

La Ley de Innovación y Competencia de Estados Unidos representa la mayor inversión en investigación científica e innovación tecnológica “en generaciones”, según el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer. “Estamos en una competición para ganar el siglo XXI, y se dio el pistoletazo de salida“, dijo Biden. “Mientras otros países siguen invirtiendo en su propia investigación y desarrollo, nosotros no podemos quedarnos atrás“, aseguró.

El proyecto de ley se considera crucial en los esfuerzos de Estados Unidos en su competición con China en innovación tecnológica. Pero el comité de asuntos exteriores del máximo órgano legislativo chino lo calificó de intento de interferir en los asuntos internos del país y de privarle de su “legítimo derecho al desarrollo a través de la tecnología“, indicaron medios oficiales chinos. 

La ley muestra que el delirio paranoico del egoísmo ha distorsionado la intención original de la innovación y competencia“, dijo el comité, según la agencia oficial de noticias Xinhua, asegurando que el proyecto está “lleno de mentalidad de Guerra Fría y prejuicios ideológicos“. 

Líder en innovación

El paquete de medidas, una de cuyas disposiciones aborda la escasez de semiconductores que este año ralentizó la producción de automóviles en Estados Unidos, ayudará a la industria estadounidense a reforzar su capacidad y a mejorar su tecnología. El proyecto de ley debe pasar ahora a la Cámara de Representantes. Schumer calificó la medida como “una de las cosas más importantes que ha hecho esta cámara en mucho tiempo, una declaración de fe en la capacidad de Estados Unidos para aprovechar las oportunidades del siglo XXI“. 

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El proyecto aborda una serie de áreas tecnológicas en las que Estados Unidos se quedó por detrás de sus competidores chinos y destina entre otros 52.000 millones de dólares para financiar un plan para aumentar la fabricación nacional de semiconductores. También financia con 120.000 millones de dólares en cinco años las actividades de la Fundación Nacional de la Ciencia para desarrollar áreas clave como la inteligencia artificial y la ciencia cuántica. Además facilita la colaboración entre empresas privadas y universidades de investigación. 

Schumer aseguró que el país que mejor aproveche tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica y la computación cuántica podrá definir la innovación del futuro y criticó al presidente chino Xi Jinping.  Un resumen del proyecto de ley del Senado señala cómo China está “invirtiendo agresivamente más de 150.000 millones de dólares” en la fabricación de semiconductores para controlar esta tecnología avanzada. Aunque el principal senador republicano, Mitch McConnell, subrayó que las medidas seguían siendo “incompletas“, fueron aprobadas con un amplio margen.

Lucha por el 7G

Po eso, deseoso de implicar a sus aliados en la rivalidad estratégica que opone a Estados Unidos y a China, Biden convenció al G7 de lanzar esta iniciativa bautizada B3W, acrónimo en inglés de “Reconstruir el mundo mejor“, que permitirá inversiones masivas en los países en desarrollo, un área en la cual los chinos avanzaron en influencia gracias a miles de millones de dólares de inversiones.

El proyecto de Pekín “no cumplió muchas de sus promesas y generó desconfianza en muchos países, abriendo una ventana para la iniciativa B3W“, según Eswar Prasad, profesor de la Universidad de Cornell y especialista en China. Pekín lanzó su iniciativa en 2013 para desarrollar infraestructura terrestre y marítima para vincular a China con Asia, Europa y África.

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Pero ocho años pasaron y los cuestionamientos son numerosos: llamados a oferta “no transparentes“, sospechas de corrupción para obtener los mercados e incluso el irrespeto a los derechos humanos, sociales, o el medio ambiente.

A modo de ejemplo, la construcción de una central hidráulica en la isla indonesia de Sumatra fue muy criticada por los daños causados a la selva tropical que alberga al primate más raro del mundo, el orangután de Tapanuli. Occidente reprocha además que Pekín incita a los países emergentes a endeudarse demasiado para proyectos que no siempre tienen utilidad económica.

Puentes y grandes casas

En África, China logró obtener contratos proponiendo proyectos mucho más baratos que sus competidores. “Poco a poco, los chinos eliminaron la competencia de empresas locales“, resume un especialista en desarrollo de ese continente, bajo condición de anonimato.

En Mali, había un solo puente sobre el río Níger en Bamako. Ahora hay tres, y pronto habrá cuatro“, añadió este experto que señala que los proyectos fueron acompañados por regalos a jefes políticos locales, como la construcción de grandes casas.

El proyecto del G7 es presentado por la Casa Blanca como “una sociedad para infraestructuras de alta calidad y transporte dirigido por las grandes democracias para ayudar a reducir las necesidades en infraestructura de más de 40 billones de dólares en el mundo en desarrollo“.

Prestigio

Los dirigentes del Grupo de los Siete (G7), que reúne a las potencias industrializadas, esperan jugar el papel de catalizadores para atraer financiamiento privado. Pero para el especialista en desarrollo las dificultades técnicas y la inseguridad endémica juegan un papel importante en algunas regiones.

¿Cómo convencer a empresas de montar proyectos ante una amenaza terrorista? ¿Una vez realizados los proyectos, como escuelas, cómo asegurarse que un maestro querrá instalarse lejos de todo? ¿Cómo garantizar la seguridad de la infraestructura que podría ser blanco de milicias locales?

El (proyecto) B3W debe tener eco entre dirigentes de países en desarrollo“, consideran Matthew Goodman y Jonathan Hillman, expertos del Center For Strategic International Studies en una nota. Para ellos, “muchos estarán impacientes de ampliar sus opciones” y ganarse “el prestigio” de la marca B3W. Como contrapartida deberán aceptar más control, costos más elevados y plazos de concreción más largos.

Joe Biden
Joe Biden. Foto: AFP

Una cuestión importante será saber qué papel jugarán el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), entidades financieras centrales para proyectos de desarrollo.

En todo caso, el ajedrez por el control global en los años por venir ya está en juego. Estados Unidos intenta presionar, como lo ha hecho el secretario de Estado, Anthony Blinken, con los países insulares en el Pacífico asiático en los últimos días. Blinken les advirtió sobre cualquier movimiento empático con el gobierno chino, y pidió a Australia mantener la presión contra el gigante asiático conitnuando con las políticas norteamericanas relacionadas con prevenir el cambio climático, relaciones comerciales y derechos pesqueros. En definitiva, Estados Unidos quiere mantener la presión hasta en el más pequeño detalle.

Carrera espacial

La disputa también tendrá lugar fuera de la tierra. Esta semana, la nueva estación espacial china recibió a sus primeros tripulantes, en el marco de la más extensa misión de ese país Es la primera misión espacial tripulada china desde hace cinco años y sus integrantes permanecerán en órbita tres meses.

En medio del contexto de tensiones con Occidente, el resultado de esta misión es una cuestión de prestigio para Pekín, que se prepara para celebrar el centenario del Partido Comunista Chino (PCC) el 1 de julio. El jueves por la tarde, la agencia espacial del gigante asiático anunció que la nave Shenzhou-12 se había acoplado con “éxito” a la estación Tiangong (“Palacio celestial“).

Siete horas antes, el cohete Larga Marcha-2F despegó con los tres tripulantes a las 09H22 horas locales (01H22 GMT), desde el centro de lanzamiento de Jiuquan, en el desierto de Gobi en el noroeste de China.

La televisión estatal CCTV transmitió en vivo desde el interior de la nave, donde los ocupantes levantaron las viseras de sus cascos para mostrar sus rostros sonrientes. “Los paneles solares se desplegaron normalmente y podemos decir que el lanzamiento fue un éxito“, dijo Zhang Zhifen, director del centro de lanzamiento de Jiquan.

La nave Shenzhou-12 se acopló con “éxito” a la estación Tiangong (“Palacio celestial“). (Foto: Greg Baker / AFP

El jueves por la noche la televisión transmitió el ingreso en el primero de los modulos en órbita de la estación Palacio Celestial. El comandante de la misión es Nie Haisheng, un condecorado piloto del Ejército de Liberación Popular, quien ha estado en dos misiones espaciales. Sus dos compañeros también son militares.

El trío realizó más de 6.000 horas de entrenamiento para acostumbrarse a las salidas en la ingravidez. “Nos batimos en cada minuto para cumplir nuestro sueño espacial“, indicó Liu Boming, otro de los miembros de la tripulación. “Me entrené consagrándome a la causa“, añadió.

Una vez terminada, la estación “Palacio celestial” tendrá unas dimensiones parecidas a la antigua instalación soviética Mir (1986-2001) y se espera que tenga una vida útil de al menos 10 años, según la agencia espacial china. La misión Shenzhou-12 constituye el tercer lanzamiento de los 11 que serán necesarios para la construcción de la estación, entre 2021 y 2022. Cuatro de esas misiones serán tripuladas.

*Con información de AFP

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