Los artículos del POT que dividen aún más a la administración distrital y al Concejo

Redensificar aún más la ciudad, aumentar la altura de los edificios en los cerros orientales, extender la ALO Norte sobre la reserva Van der Hammen o prohibir los microapartaestudios son algunos de los muchos asuntos que tienen enfrentados al Concejo distrital con la administración. Quedan dos días para aprobarlo.

Las demoras para discutir el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) han estado relacionadas con una serie de impedimentos, recusaciones y hasta tutelas. Estos recursos, que han provenido tanto de la administración Distrital como de la oposición, han impedido la discusión democrática de los 608 artículos del POT, que serían la hoja de ruta de la ciudad hasta 2035 en temas de movilidad, crecimiento urbano, entre otros. 

Estos artículos tampoco han escapado de la polémica. Algunos han generado inconformidad tanto en concejales como en los sectores de la sociedad que también tienen intereses en la forma como será pensada la ciudad. ¿Cuáles son esos apartados?

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La renovación sobre la expansión urbana

El POT plantea que la oferta de vivienda en la ciudad no provendrá, primordialmente, de predios libres o expansión urbana sino de construcciones ubicadas en barrios centrales. Esta propuesta partió de las proyecciones del Dane que indican que de hoy al año 2035 será necesario construir 970.578 viviendas en la capital, que saldrían en su mayoría (70 por ciento) de planes de renovación. Una idea que trató de adelantar Gustavo Petro en su alcaldía con el famoso Centro Ampliado y que terminó en fracaso.

Lo complejo es que esto implica sacar a miles de personas de sus viviendas y negocios. La concejala Marisol Gómez es una de las que se opone a que esto suceda. “La renovación urbana requiere un montón de procesos. Tienes que negociar con la gente que vive en estas propiedades”, aseguró a Diario Criterio. 

Su posición es compartida por el concejal Yefer Vega, de Cambio Radical, quien ha señalado a distintos medios de comunicación que las personas que habitan en esas construcción temen ser expulsadas de sus hogares, una preocupación con gran validez si se tiene en cuenta que en el POT se incluyó la política de moradores. 

Esto quiere decir que el desarrollador del proyecto puede ofrecerles a los residentes tres opciones: un espacio con el mismo metraje de la nueva propiedad, la compra del terreno al valor comercial de base o que se presente la propiedad como inversión, como lo explicó la alcaldesa Claudia López a mediados de octubre de este año,

“En ningún caso un desarrollador podrá desmejorar las condiciones iniciales del morador”, dijo al respecto la alcaldesa. No obstante, según establece esa política, si ninguna de las opciones anteriores es aceptada por el propietario, podría procederse con la expropiación. 

De hecho, en el cabildo abierto llevado a cabo por la administración distrital el pasado 19 de octubre, las personas que intervinieron en contra de la renovación urbana manifestaron que no se les consultó sobre dicho proceso, por lo que no se sienten respaldados como moradores. 

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¿Estructura ecológica como el principal eje ordenador?

El POT busca lograr una relación equilibrada entre el desarrollo y el medioambiente. Por esto, en cuanto a la Estructura Ecológica Principal, el proyecto menciona la ampliación de áreas con el reconocimiento de humedal. Actualmente, Bogotá tiene 15 humedales, y con el nuevo POT, dos más serían añadidos: el Tingua Azul (ubicado entre las localidades de Bosa y Kennedy) y el Hyntiba-Escritorio (Fontibón). 

Con esto, de acuerdo con la Alcaldía, la ciudad pasaría de 719 a 901 hectáreas de humedal, un incremento del 20 por ciento. De igual manera, la administración aseguró que con el proyecto no habrá recreación activa en los parques distritales de humedal, sino que serán reservas ecológicas. 

Sin embargo, dentro de este mismo componente hay decisiones que no necesariamente favorecen la conservación de los ecosistemas. Este es el caso de la superposición de la malla vial, situación que fue expuesta por el Consejo Territorial de Planeación Distrital (CTPD) en el concepto emitido sobre el POT presentado a finales de agosto. 

El artículo 56 del POT menciona, justamente, los criterios que deben tener en cuenta las autoridades competentes a la hora de desarrollar “proyectos, obras o actividades de la malla vial arterial en el suelo urbano en áreas que tengan superposición con áreas de las Reservas Distritales de Humedal”.

Así, la estructura ecológica como el eje ordenador del territorio se contradice con este artículo del POT, según el concejal Luis Carlos Leal, de la Alianza Verde. “Nos dicen que se aumenta el territorio y se aumentan las hectáreas de humedales, pero arbitrariamente quitan terreno correspondiente a un ecosistema”, dijo Leal a Diario Criterio. 

La problemática ALO Norte

Dentro de este mismo componente también se encuentra la polémica construcción de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO), obra que requeriría la sustracción de la reserva Thomas van der Hammen. Para la administración, esta obra no es viable, por lo que el proyecto la excluye. Esta decisión es apoyada por concejales como Carlos Carrillo, del Polo Democrático, y Susana Muhamad, de la Colombia Humana. 

Por el contrario, para concejales como Lucía Bastidas (Alianza Verde), Carolina Arbeláez (Cambio Radical) y Andrés Forero (Centro Democrático), este corredor sí debería desarrollarse puesto que supondría un respiro para la ciudad, no solo en temas de movilidad sino en la descontaminación del aire. 

¿Desaparecerán los ‘apartaestudios’?

Uno de los apartados contempla la construcción de apartamentos con un espacio mínimo de 36 metros cuadrados y dos habitaciones, propuesta que también ha generado críticas. Según señalan algunas voces, se estaría obligando a los ciudadanos a adquirir este tipo de viviendas así vivan solos, lo que acabaría con los llamados ‘apartaestudios’. 

Uno de sus principales opositores es el concejal Yefer Vega (Cambio Radical), quien ha manifestado a medios de comunicación que no se puede obligar a un ciudadano a comprar finca raíz con requisitos determinados. “La medida es excluyente porque vulnera el derecho de las personas a que puedan escoger donde vivir”, dijo el concejal a La FM

El gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) en Bogotá y Cundinamarca, Alejandro Callejas, indicó que esta propuesta le generaba una gran preocupación, puesto que “carece de sustento” y lo que hace es “restringir por completo el valor del suelo en la ciudad”. 

Tipos de vivienda en el POT
Área mínima habitable. Fuente: Proyecto de Acuerdo POT.

Sobre esta área mínima de vivienda también se pronunció Jonathan Malagón, ministro de Vivienda, quien le envió una carta a la alcaldesa en la que aseguró que la iniciativa “agravaría la segregación socio espacial, pues implicaría que los hogares de bajos ingresos –susceptibles de recibir un subsidio de vivienda– no podrían adquirir una unidad habitacional de bajo costo en determinadas zonas de la ciudad, a pesar de que esta cumpla con el valor VIS (Vivienda de Interés Social) estipulado por la normatividad”. 

Claudia López le respondió al ministro que tener una vivienda de 36 metros cuadrados no era un lujo, sino una obligación. “Bogotá va a cumplir con esa deuda social que tenemos con las familias más pobres de vivienda de interés social de por lo menos 36 metros cuadrados; ojalá de más”, indicó. Todavía no está claro si estas viviendas efectivamente reducirán brechas sociales. 

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Las 33 Unidades de Planeamiento Local

En el proyecto se plantea la organización de la ciudad en 33 Unidades de Planeamiento, con las que Bogotá pasaría de 20 a 33 localidades. Una de sus principales contradictoras es la concejala Marisol Gómez, para quien dicha reorganización solo generaría una redistribución de la pobreza. “Me parece importante que, a la hora de dividir una ciudad, se piense en la descentralización de los servicios de salud, educación, de la construcción de infraestructura. Hoy, las alcaldías locales tienen un presupuesto del 10 por ciento”, dijo a Diario Criterio. 

El arquitecto, urbanista y profesor de la Universidad Javeriana Mario Noriega también se refirió al respecto en un documento en el que aseguró que, tal como estas unidades se plantean, “parecería que lo más sensato no es aumentar el número de localidades sino disminuirlo para crear unidades económicas y de servicios más robustas y eficientes que las actuales”. 

Y ahora los cerros orientales

A estas polémicas se le sumó una nueva el pasado fin de semana, cuando la exsecretaria de Hábitat y Planeación de Bogotá María Mercedes Maldonado denunció que el POT permitiría la construcción de edificios de hasta 24 pisos de altura junto a los cerros orientales. 

Según Maldonado, el proyecto libera la altura de los lotes urbanos que limitan con los cerros, por lo que ya no existiría el límite de máximo seis pisos, establecido en el decreto 190 de 2004. 

“¿Alguien se dio cuenta que en la propuesta de POT a los lotes urbanos que colindan con los cerros orientales les liberaron la altura? Se van a tirar el mejor paisaje que tiene la ciudad, lo que la define. Lo tuve claro hace poco y no lo puedo creer”, indicó Maldonado desde su cuenta de Twitter. 

Con estas dudas, que se suman a las dilaciones en la discusión del proyecto, 15 concejales le pidieron a la administración que no apruebe el POT por decreto –opción que parece ser la nueva apuesta– y que vuelva a radicarlo en 2022, una vez se superen los puntos que hoy se alzan como irreconciliables. 

Según se rumora, la primera opción es estudiada en el Palacio del Liévano; no obstante, todavía no se puede dar nada por hecho.

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