La amargura que viven miles de cafeteros, a pesar de la nueva ‘bonanza’

La carga interna del grano superó los 2 millones de pesos esta semana, un hecho que celebran desde los productores hasta la Federación Nacional de Cafeteros. A pesar de la dicha, las lluvias, que afectaron la producción, y la disparada de los insumos están aguando esta especie de bonanza a buena parte de los productores.

El cultivo del café sigue siendo uno de los motores económicos del país. Aunque no goza del protagonismo de años anteriores, el producto aún es el motor en cientos de municipios y el sustento para 540.000 familias del país. De ahí, la importancia de que la carga interna, de 125 kilos, se esté pagando por encima de los 2 millones de pesos, una cifra difícil de encontrar en los últimos lustros.

Este asunto, se explica en el alto precio del grano en los mercados internacionales, que llegó a tener un precio 2,32 dólares por libra en la Bolsa de Nueva York.

Sin embargo, esta buena noticia ha hecho que varios sectores cafeteros hayan hecho una invitación a guardar prudencia y a reconocer que hay una serie de factores que están haciendo que esta especie de bonanza solo la vean una parte de los caficultores, esto debido a la reducción de la cosecha debido al aumento de las lluvias y al cambio climático. A esto se suma, el impresionante aumento de los insumos.

Roberto Vélez Vallejo, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), celebró el precio, pero también se mostró prudente, explicando que lo ocurrido está lejos de ser una bonanza cafetera, pero sí representa un bálsamo para los caficultores que se han visto aporreados en términos de rentabilidad. “Por fin se ve una luz al final del túnel en aquello que más les interesa a los cultivadores, que es el precio”.

En el panorama del precio, es clave tener presente que la devaluación del peso también entra como elemento diferenciador en el pago que se está haciendo por la libra y la carga del café en los mercados internacionales. Desde luego, esos ingresos adicionales activan la dinámica de los cultivadores y las regiones, pero eso contrasta con la baja oferta que se presenta en la actualidad. No solo desde Colombia, sino de otros países como Brasil, que es el mayor productor.

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Punto de equilibrio

El director ejecutivo del Comité de Cafeteros de Antioquia, Álvaro Jaramillo Guzmán, destacó que si bien esto representa un mayor ingreso para los cultivadores, muchos de ellos no tienen grano para vender o si lo tienen, es mucho menor a las cosechas anteriores. Esto, porque el invierno afectó la floración de los arbustos.

Jaramillo Guzmán advirtió que en Antioquia los cultivadores han registrado disminuciones de hasta el 50 por ciento en lo recolectado, lo que no les ha permitido aprovechar los buenos precios. A duras penas están recogiendo para cubrir los gastos, en el mejor de los casos.

Los fertilizantes para la producción, según explicó Jaramillo Guzmán, son en su mayoría importados o requieren insumos foráneos, que se han visto afectados por la devaluación del peso y los problemas del comercio mundial por la pandemia del coronavirus.

Un detalle que se debe tener en cuenta en la actualidad del precio del café son las ventas a futuro, que según le dijo a Diario Criterio Óscar Gutiérrez Reyes, director ejecutivo de Dignidad Agropecuaria, les generó dificultades a entre 25.000 y 30.000 productores, quienes “vendieron su café a 1.030.000 o 1.070.000 pesos hace meses, y ahora lo tienen que entregar a ese precio, sin importar que esté rondando por los 2 millones de pesos. Están dejando de ganar una plata muy importante y que necesitan para tapar las deudas y huecos de las cosechas pasadas”.

La venta a futuro es la posibilidad que les brindan a los caficultores de anticipar la venta de su cosecha hasta en 24 meses, fijando mediante un compromiso un precio que les permita recuperar la inversión y, desde luego, obtener ganancia. Este es un instrumento que se mueve de acuerdo con el comportamiento de las bolsas y factores que van marcando la ruta del precio del grano.

Exportaciones

La FNC informó hace dos semanas que, en octubre, la producción de café en el país en la variedad arábigo suave lavado, fue de poco más de un millón de sacos de 60 kilos de café verde, 13 por ciento menos frente a los casi 1,2 millones de sacos registrados en octubre de 2020.

Detalló que, entre noviembre de 2020 y octubre de 2021, la producción cayó 5 por ciento a 13,2 millones de sacos, desde los casi 13,9 millones en relación con noviembre de 2019 y octubre de 2020.

En las exportaciones, el panorama entre enero y octubre fue de un crecimiento del 2 por ciento, al superar los 10,1 millones de sacos de 60 kilos, frente a los 9,9 millones del mismo periodo en 2020.

Sin embargo, en octubre, que es el mes en el que inicia el año cafetero, las exportaciones cayeron 6 por ciento. De los 1,1 millones de sacos llevados al exterior en octubre del año anterior, en este se exportaron 986.000 sacos.

Frente a este panorama, muchos cafeteros están más preocupados y frustrados que felices, pues están viendo cómo otros están disfrutando de los altos precios del grano.

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