Propaganda y desinformación: internet y el problema de las fotos de niños víctimas de la guerra

La actual escalada de violencia en la franja de Gaza, Israel y Cisjordania ha dejado un saldo de muertos que no se veía hace años. Como siempre, la población más afectada han sido los niños, que en medio de bombardeos (que según las fuentes oficiales buscan objetivos militares pero que afectan sobre todo a civiles) terminan perdiendo a sus familiares, su hogar e incluso la vida.

Esta vez, en nueve días de conflicto, 63 niños palestinos han perdido la vida, según las organizaciones de sanidad que se encuentran en Gaza. En uno de los ataques, ocho niños de una sola familia murieron en un bombardeo con drones en un campamento de refugiados en la ciudad de Shati. En Israel, otros dos niños murieron en los ataques de los últimos días, según Unicef.

Esas fuentes dan cuenta de la crítica situación que viven los menores de edad en aquella región, y sobre todo los palestinos. Como señala Harriet Sherwood en el diario The Guardian, en la Franja de Gaza “todos los niños menores de 13 años han vivido sus vidas completas bajo el bloqueo israelí, con restricciones para moverse, barcos de guerra navegando el mar y aviones militares y drones de vigilancia en el cielo”.

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Las imágenes de los ataques circulan por todo el mundo, y con ellas las de niños gravemente afectados por la guerra a su alrededor. Lo hacen desde años, una práctica popularizada por la cobertura de la Guerra de Vietnam, considerada “la primera guerra televisada en vivo”.

Pero muchas imágenes de la guerra son retocadas, tergiversadas o utilizadas fuera de contexto, y su poder para generar emociones entre los espectadores ha llevado a problemas propios de la era de internet.

Tampoco es práctica nueva. Ya desde la Guerra de Secesión en Estados Unidos, las fotos oficiales fueron señaladas de haber sido modificadas en su composición. Con internet, el problema de mover un fiambre de un lugar a otro es un detalle entre muchos otros problemas.

El principal asunto con las publicaciones virales está en la falta de contexto en absoluto, muchas veces para validar una causa política. Es, por ejemplo, el caso de la fotografía de Mahmud Hams, una imagen de 2014 tomada en Palestina a un menor de edad en medio de una calle en escombros. La fotografía es utilizada como retrato de lo que pasa actualmente en la Franja de Gaza, pero en años anteriores ha sido incluso atribuida a ataques en Siria o en otros territorios de Oriente Medio.

Lo mismo ha sucedido con la imagen de una niña llevando hojas de texto y gritando en medio de la calle. Desde 2014, islamistas, judíos o espectadores desde Occidente han utilizado la fotografía, tomada por Fadi A Thabit al norte de Gaza, para denunciar la violencia o ataques en sus territorios. Y también se han publicado erróneamente imágenes de la menor de edad en la actualidad.

https://twitter.com/MalikVoice_/status/1394197909973848064

Las imágenes de los conflictos se cruzan unas con otras, prueba del desconocimiento de lo que pasa en los territorios y dejando de lado la corroboración de las fuentes.

Buscar empatía usando imágenes de menores en medio de la guerra es, sin embargo, en todo caso un mal menor en comparación con las denuncias infundadas de imágenes de la guerra como falseadas. Quienes hacen esta práctica atacan los contenidos publicados por periodistas en el lugar de los hechos sobre los bombardeos y ataques a civiles. Tratan de convencer en sus redes sociales que las imágenes son un montaje.

En el caso de los bombardeos mortales contra civiles en Palestina, acusan a los fotoperiodistas de, entre otros, The New York Times de retocar imágenes o de impostar el escenario de los bombardeos. El problema está en que multitudes, al parecer, intentan legitimar esas teorías conspirativas.

Incluso usan el término despectivo Pallywood, para referirse al material fotográfico y audiovisual que ha dado cuenta, durante las últimas décadas, de los ataques a la población palestina. La práctica resulta en una muestra más del uso indebido de la información. Es el caso de un video de un proyecto llevado a cabo por la organización francesa Doctors of the World, en el que hicieron un performance con comunidades palestina maquillándolos como víctimas de la guerra. El video, de 2017, circula en internet recortado y sacado de contexto, acusando sin fundamento alguno que las imágenes “son prueba de cómo los niños palestinos son usados para fingir los ataques desde Israel”.

Para evitar estos engaños, los expertos recomiendan contrastar la información de las publicaciones esporádicas en redes con la que aparece en medios oficiales, de comunicación y en organizaciones no gubernamentales que sigan el conflicto. Sobre todo, es clave corroborar siempre la fuente original de las imágenes de menores de edad. En la mayoría de los casos la tarea es simple, basta con copiar la foto en el buscador de Google para encontrar no solo la fuente original, sino también el sinfín de casos en los que ha sido utilizada sin contexto.

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