No solo en Colombia: las protestas se tomaron el mundo durante la pandemia

Cuando el covid-19 se convirtió en una seria amenaza para la salud global, el confinamiento frenó en seco los movimientos sociales que salían en las calles. En Hong Kong la cuarentena fue una buena excusa para coartar a los activistas prodemocracia que venían movilizándose desde 2019.

En América Latina pasó lo mismo, con movilizaciones en Chile y Ecuador que mantenían la fuerza en las primeras semanas de 2020. Con el virus confinando al mundo, las protestas se detuvieron.

Pero mientras pasaban los meses, las razones para salir a las calles y denunciar injusticias pesaron más que el virus. Conscientes de que la situación va para largo, y de que las urgencias políticas y sociales no podían esperar, las manifestaciones estallaron, en muchos casos empujadas por la crisis que resultó de la pandemia.

Diario Criterio repasa las protestas que han tenido lugar durante la pandemia y le han dando la vuelta al mundo.

Estados Unidos y la muerte de George Floyd

El 25 de mayo de 2020, el asesinato de George Floyd en manos de un policía en Mineápolis, Minnesota, desató las protestas en contra del racismo y el abuso policial en Estados Unidos.

Las protestas comenzaron en el área metropolitana de Mineápolis-Saint Paul, en Minnesota. Pero luego alcanzaron más de 2000 ciudades y 60 países, en un hecho que se convirtió en bandera del movimiento Black Lives Matter (BLM). Las protestas también decantaron en el derribo de estatuas de personajes asociados con el esclavismo en Estados Unidos y Europa.

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Si bien la situación estalló con la muerte de Floyd, el clima provocador de Donald Trump contra las minorías del país, así como la grieta en la que se sumió Estados Unidos por los manejos del republicano durante la pandemia, ayudaron a que las protestas se tomaran el país.

Se calcula que entre 15 y 26 millones de personas participaron en las manifestaciones solo en Estados Unidos, lo que las convirtió en las movilizaciones más masivas en la historia de aquel país.

Chile, a un año del estallido social

En octubre de 2020, miles de chilenos conmemoraron el aniversario del estallido social en Chile. Producto del alza del precio en el transporte público, sumado al rechazo a la Constitución que aquel país heredó de la época de la dictadura de Augusto Pinochet, los jóvenes se reunieron en la Plaza Dignidad, en Santiago de Chile, para recordar los sucesos ocurridos en 2019.

Unas 25.000 personas participaron de las movilizaciones, que también tuvieron lugar en Valparaíso, Viña del Mar, Antofagasta, Concepción y otras ciudades.

Entre agosto y septiembre, Chile también vivió el llamado “paro de los camioneros”, con el que se buscó presionar al gobierno para aprobar 13 leyes relacionadas con la seguridad pública.

Ecuador, crisis al comienzo de la pandemia

En mayo de 2020, cientos de movilizaciones paralizaron a Ecuador en medio, y también a raíz, de su peor momento en la pandemia. Los manifestantes rechazaban las medidas económicas tomadas por el gobierno de Lenín Moreno para contener la pandemia. 

Principalmente, indignó el hecho de focalizar la ayuda, en forma de subsidios, al sector de los combustibles, y gracias a deudas con privados y con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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El manejo sanitario de la pandemia fue otro detonante. Ecuador era considerado en ese momento el país que peor contuvo la pandemia en la región, y los servicios de salud de ciudades como Guayaquil colapsaron por completo.

El antecedente fueron las protestas de octubre de 2019, también en contra de las medidas económicas del gobierno de Moreno y que dejaron cinco personas muertas.

Perú, contra un “golpe de Estado encubierto”

El 9 de noviembre de 2020, las acusaciones de corrupción que llevaron a la destitución del entonces presidente peruano, Martín Vizcarra, no cayeron bien en buena parte de la ciudadanía. Vizcarra dejó el cargo por señalamientos de corrupción cuando fue gobernador regional de Moquegua.

Pero lo que desató las manifestaciones y disturbios fue que la vacante en la presidencia la tomó el presidente del Congreso, Manuel Merino. Buena parte de la ciudadanía vio en el movimiento del legislativo un intento de golpe de Estado.

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En las protestas murieron dos manifestantes en manos de los agentes del orden, y, al igual que en el caso colombiano, decenas de organizaciones internacionales denunciaron abusos en materia de derechos humanos.

Las movilizaciones lograron la renuncia de Merino, junto con 13 de los 18 ministros del gabinete. El encargado de tomar el cargo fue Francisco Sagasti Hochhausler, quien logró conciliar a las partes en disputa hasta las elecciones presidenciales, que tendrán su segunda vuelta el próximo 6 de junio.

Asia: protestas en varias latitudes

En Hong Kong, las atribuciones del gobierno central de Bejing en la isla lograron reprimir las movilizaciones casi por completo. Cuando el 30 de junio se aprobó la Ley de Seguridad, que cataloga a los opositores como enemigos del Estado, las protestas seguían con fuerza. Pero en agosto, con la entrada en vigor de la ley, el gobierno de Xi Jinping desplegó sus fuerzas en la excolonia británica, deteniendo activistas, cerrando negocios prodemocracia y haciendo huir a muchos líderes prodemocracia del país. En definitiva, logró vaciar las calles de manifestantes.

Diferente es el panorama en Tailandia, en donde las protestas de estudiantes y jóvenes, sin un líder en concreto, continúan desde febrero de 2020. Los manifestantes rechazan el gobierno del primer ministro Prayut Chan-o-cha, y demandan reformas de la monarquía tailandesa. También rechazan la clase política del país, una situación que atribuyen al diseño de la Constitución de 2017. Mientras la pandemia cede, más son los jóvenes que se movilizan en aquel país.

Y en Birmania, el golpe de Estado militar de hace 100 días dejó sumido al país en el caos, con un levantamiento popular reprimido a sangre y fuego, una economía paralizada por una huelga general e intensos combates entre el Ejército y las facciones rebeldes. En la madrugada del 1 de febrero, los generales birmanos derrocaron al Gobierno de Aung San Suu Kyi, poniendo fin de forma abrupta a un paréntesis democrático de diez años. 

En Birmania, las protestas están lideradas por una juventud sedienta de libertad y adepta de las redes sociales y de las nuevas tecnologías. Y miles de huelguistas siguen bloqueando gran parte del país: bancos, hospitales, puertos y administraciones. Según la Asociación de Ayuda a los Presos Políticos (AAPP), al menos 780 civiles murieron en los últimos tres meses.

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