“Es importante reanudar las clases presenciales”

En entrevista con Diario Criterio, Luz Karime Abadía, codirectora del Laboratorio de la Economía de la Educación (LEE), de la Universidad Javeriana, habló sobre los riesgos de mantener las aulas de clase cerradas, la deserción y la desigualdad que ha evidenciado la pandemia en millones de niños, niñas y adolescentes. 

Mientras el Gobierno asegura que con la vacunación de maestros “ya no habrá excusa” para no volver a las aulas, la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) sostiene que el regreso a clases presenciales representa un riesgo para alumnos y profesores, por cuenta de la pandemia y las malas condiciones de infraestructura y servicios de los centros educativos.

En 2020, el porcentaje de estudiantes que interrumpieron sus estudios o se desvincularon del sistema, sin terminar el grado para el cual fueron matriculados, fue de 2,7 por ciento; en otras palabras, el año pasado 243.801 estudiantes desertaron del sector oficial y no oficial, de los más de nueve millones inscritos, según datos del Ministerio de Educación. Una reducción con respecto a 2019, que fue del 2,99 por ciento. 

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Sin embargo, el análisis es más complejo. Muchos niños en zonas rurales y sin acceso a internet no pudieron comunicarse con sus profesores durante meses y su única alternativa fue desarrollar guías. En Guaviare, departamento que actualmente ocupa el primer lugar con más instituciones educativas en alternancia, con el 98 por ciento, la presencialidad era la única alternativa, teniendo en cuenta la falta de acceso a internet, en su mayoría por cobertura. 

“En Miraflores fue imposible ejecutar los recursos de conectividad porque allí solo hay electricidad unas horas al día, por medio de una planta. Se instalaron los aparatos, pero todos se quemaron”, le dijo a Diario Criterio la secretaria de Educación de Guaviare, Alexandra Rayo. La solución, inicialmente, fue llevar guías a los estudiantes con la ayuda de los presidentes de Juntas de Acción Comunal, padres de familia y líderes.

Rayo explica que el territorio es disperso y con las lluvias e inundaciones se hizo aún más difícil transportarlas. Pero la retroalimentación fue la parte más complicada: “La gran dificultad es que el docente no podía explicarle la clase a los niños. El nivel de escolaridad de los padres de familia no es muy alto y también era difícil que ellos les explicaran. Por eso le apostamos a la alternancia”, concluyó. 

Entrega de guías en colegio La Paz Guaviare. Foto: Secretaría de Educación Guaviare

Este es el panorama en solo un departamento. En todo el país la creatividad de profesores y estudiantes se puso a prueba, en especial en los lugares sin cobertura de internet o en los casos de estudiantes sin acceso a aparatos tecnológicos. En Boyacá, por ejemplo, algunas instituciones retomaron la educación por radio, rememorando la época de Radio Sutatenza. En todo el país se usaron medios masivos para llegar a los niños y jóvenes, a través de Señal Colombia y de canales regionales, con programas como Profe en tu casa, y de la radio con Radiónica, Radio Nacional de Colombia, emisoras locales y comunitarias.

Diario Criterio habló con Luz Karime Abadía, codirectora del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, quien asegura que es fundamental que los estudiantes tengan clases presenciales.

Diario Criterio: ¿Cuál ha sido el efecto de la pandemia en los índices de deserción escolar? 

Luz Karime Abdala: Debido a que la contingencia no ha terminado, no es posible dar una respuesta contundente a esta pregunta. La deserción escolar anual en 2020, según cifras anunciadas por el Ministerio de Educación Nacional, no fue mayor que en años anteriores. La tasa de deserción escolar en el 2020 fue de 2,3 por ciento, lo cual contrasta con una tasa de deserción del 2,99 por ciento en 2019, de 3,02 por ciento en el 2018 y de 3,5 por ciento en el 2017. Estas dos últimas publicadas en los informes anuales de educación formal del DANE.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la mayoría de los estudiantes, especialmente aquellos de colegios oficiales, quienes representan el 79 por ciento del total de la matrícula de educación preescolar, básica y media, no están recibiendo clases.

D.C.: ¿Qué factores influyen en esa situación?

L.K.A.: Principalmente, se trata del cierre de los colegios y las restricciones, como la falta de conectividad. Lo que sucede es que, si bien muchos no se han desmatriculado, no están participando de las actividades académicas. El LEE ha podido recopilar testimonios de docentes que informan este tipo de casos con sus estudiantes. (Puede leerlo aquí)

D.C.: ¿Qué información relevante encontró el LEE con respecto a la educación a distancia durante la pandemia?

L.K.A.: Según una encuesta que realizamos a 4.527 docentes y 905 rectores del sector oficial, durante el cierre de colegios en el 2020, en promedio, los maestros afirmaron que el 60 por ciento de estudiantes no participaba en las actividades asincrónicas (talleres, tareas) y el 40 por ciento dejó de asistir a las actividades sincrónicas (clases en tiempo real con el docente como, por ejemplo, videollamadas). Para el caso de los estudiantes que no participaron en ningún tipo de actividad académica, los profesores encuestados indicaron que la razón principal fue la ausencia de internet y conectividad.

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D.C.: Y en el caso de los profesores, ¿cómo se dio esa adaptación? 

L.K.A.: La encuesta reveló que el 40 por ciento de los docentes se adaptó al uso de metodologías asincrónicas, el 10 por ciento solo usó sincrónicas y el 50 por ciento restante usó la combinación de ambas. El chat y las guías físicas fueron las herramientas más utilizadas por los profesores durante el cierre de los colegios. También, la encuesta destacó que, durante el cierre de los colegios por la pandemia, el 26 por ciento de los docentes no realizó evaluaciones. Adicionalmente, analizando los resultados de las pruebas Saber 11 del año 2020, los puntajes en promedio de los estudiantes disminuyeron respecto a años anteriores, especialmente para aquellos de colegios oficiales.

D.C.: ¿Es esa una muestra de la necesidad de regresar a la presencialidad?

L.K.A.: Lo anterior evidencia que la educación remota no está siendo efectiva, pues algunos estudiantes, padres de familia y docentes no están preparados para procesos de enseñanza y aprendizajes remotos, los cuales exigen tener acceso a herramientas tecnológicas, docentes preparados para el uso de las herramientas y padres con el tiempo y el conocimiento para guiar a los estudiantes desde casa.

D.C.: A nivel nacional, ¿cuáles son las zonas o regiones más afectadas por el fenómeno de deserción escolar?

L.K.A.: La deserción estudiantil en educación básica (primaria y secundaria) y media en el país es diferenciada a nivel regional. En el sector oficial, los departamentos del sur oriente del país presentan altas tasas, especialmente, los departamentos de Guainía con una deserción del 7,7 por ciento, Vichada con 7,02 por ciento y Vaupés con cerca del 6,21 por ciento, lo que equivale a tres veces la tasa de deserción nacional, que se encuentra, en promedio, en 2 por ciento, según los datos de 2019, el último año disponible en materia de cifras regionales. 

D.C.: ¿Qué dificultades enfrentaron los estudiantes colombianos para estudiar remotamente?

L.K.A.: Sin duda, una de las barreras más grandes fue el acceso a herramientas tecnológicas y el desarrollo de las habilidades digitales para sacar el máximo provecho de las clases remotas mediadas por la tecnología. Aunque muchos estudiantes han recibido apoyo del Gobierno y del sector privado para acceder a dichas herramientas, todavía existe una brecha digital y una gran población estudiantil que no ha podido llevar a cabo las clases remotas por falta de acceso a computadores, internet o, incluso, por estar ubicados en zonas de difícil acceso, a donde no llegan servicios como la energía eléctrica, ni las guías físicas, en el caso de los que están llevando su educación bajo la modalidad asincrónica.

D.C.: Pero el problema no es únicamente de recursos tecnológicos, sino también humanos

L.K.A.: Claro, se debe tener en cuenta que la educación remota requiere docentes con habilidades digitales que logren integrar los contenidos a las nuevas metodologías de forma innovadora, que logren captar la atención y la motivación de los estudiantes. Además, se necesita de estudiantes con conectividad y tutores preparados.

El 55,18 por ciento de los estudiantes del sector oficial no cuentan con computador e internet en su hogar y solo el 20 por ciento de estudiantes que viven en zona rural tiene acceso a internet y a un computador. Tan solo cerca del 6,4 por ciento de las madres de los estudiantes de colegios oficiales tienen educación superior, versus un 22,5 por ciento de aquellos de colegios privados. Además, a veces las madres o cuidadores no cuentan con la disponibilidad de tiempo para apoyar a sus hijos en las clases desde casa.

D.C.: ¿Es momento de regresar a la presencialidad?

L.K.A.: Es importante reanudar las clases presenciales, pues las actividades asincrónicas no están demostrando ser suficientes ni efectivas para impulsar el aprendizaje de los estudiantes. El cambio de clases presenciales por envíos de guías a través de un chat implica un reto adicional, ya que no se dan las explicaciones requeridas con la misma efectividad y calidad que se pueden dar en un salón de clases, cuando el docente interactúa con sus estudiantes. Adicionalmente, una gran proporción de estudiantes no está participando en las actividades académicas remotas. 

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D.C.: ¿Cuáles son los peligros de mantener a niños y jóvenes alejados de las aulas?

L.K.A.: Todo esto también implica un riesgo de exposición a entornos violentos, depresión y ansiedad, consumo de sustancias psicoactivas, trabajo infantil, delincuencia juvenil, reclutamiento de menores al conflicto armado, embarazo adolescente, entre otros.

D.C.: En ese sentido, no se trata solo de volver a abrir los colegios como si nada hubiera pasado…

L.K.A.: Es necesario implementar un sistema de tutorías y nivelación académica para remediar los rezagos en el aprendizaje de todo un año perdido y los meses que llevamos del 2021, por el cierre de los colegios y la coyuntura del paro nacional. Ya los resultados de las pruebas Saber 11-2020 evidencian un aumento de cinco puntos en la brecha de desempeño público-privado, en contra de los estudiantes de colegios oficiales.

También es clave que, para avanzar en materia educativa, se dote con equipos y conectividad a los estudiantes, docentes e instituciones educativas que no cuentan con ellos. Estos recursos les permitirán desarrollar, de forma competitiva, las habilidades digitales y de innovación, así como estar preparados ante futuras crisis o picos que lleven a un nuevo cierre de las aulas. En los casos en los que la presencialidad no sea una opción, contar con internet y dispositivos tecnológicos podría contrarrestar en algo la catastrófica caída de los índices de aprendizaje que hoy experimentan millones de niños y jóvenes colombianos. 

3 Comentarios

  1. Muy interesante el artículo, pero le pregunto a Luz Karime, que pasa con los muchachos de su universidad, la Javeriana? El semestre que está terminando nunca fueron al aula.. medicina que es una carrera donde se requiere laboratorio, mi hijo nunca fue, Los profesores no están del todo capacitados, hay que mirar también ese tema… la virtualidad en medicina no es eficaz… gracias

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