La ‘rodolfoneta’ se quedó sin gasolina: ¿qué le faltó a Hernández para ganar la Presidencia?

El ingeniero dobló su votación frente a la primera vuelta, pero su discurso anticorrupción y la estrategia de las últimas semanas fue errática.

Gustavo Petro es, desde este domingo, el nuevo presidente de Colombia. El candidato del Pacto Histórico se impuso en segunda vuelta al candidato de la Liga de Gobernantes Anticorrupción, Rodolfo Hernández, con el 50,45 por ciento de la votación (11.279.382) y una diferencia de un poco más de 700.000 votos. 

Hernández captó un importante electorado con un mensaje anticorrupción exitoso, una estrategia audaz en redes sociales y un lenguaje cercano. Su estrategia caló tan bien que en primera vuelta se hizo con 5.953.209 votos, correspondientes al 28,15 por ciento de la votación. 

Datos elecciones
Resultados segunda vuelta. Foto: Registraduría.

Desde entonces tuvo importantes aliados, incluso desde que se conoció que se disputaría la Casa de Nariño con Petro, candidato de la izquierda. Por ejemplo, Federico Gutiérrez, que obtuvo el tercer lugar el pasado 29 de mayo (5.058.010 de votos), manifestó su apoyo al ingeniero.  “Apoyaré a quienes enfrenten a los que ponen en riesgo la democracia del país. Quiero reafirmar que mi voto será por Rodolfo Hernández”, aseguró. 

No pasó mucho tiempo para que otros políticos del uribismo le mostraran su respaldo. Ese fue el caso del senador electo Miguel Uribe Turbay, las parlamentarias uribistas María Fernanda Cabal y Paloma Valencia. Y, a menos de un día de las elecciones, el ex precandidato a la Presidencia Álex Char manifestó, desde sus redes sociales que “la trayectoria del ingeniero ha sido ejemplo de éxito en lo público y lo privado”.

El ingeniero creció a tal punto que algunas encuestas lo daban como ganador y otras lo ponían en un empate técnico con Petro. No obstante, sus movimientos en las últimas semanas jugaron en su contra. Aquí algunas claves.

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Un candidato distante

La campaña de Hernández se enfocó en redes sociales como TikTok y no en las grandes plazas públicas. Esto le funcionó para la primera parte de su campaña: Hernández participó en algunos debates en los que aprovechó para darle fuerza a su discurso anticorrupción, el mayor mal de Colombia, como repitió en distintas ocasiones. 

Pero su estrategia cambió en las dos últimas semanas. Si bien se mantuvo presente en los espacios digitales, decidió dar pocas entrevistas y no asistir a debates. “No asistiré (…) porque no voy a ser partícipe de estas dinámicas polarizantes y de odio. Presentaré mis ideas y propuestas en entrevistas y en mis redes sociales, hablando con los colombianos”, dijo desde sus redes sociales. 

Esto dio pie a polémicas. Una de ellas y, quizá la más sonada, se dio a unos pocos días de estas elecciones. Por orden de un fallo de tutela, Hernández aceptó acudir a un debate, pero con un amplio pliego de condiciones en el que no incluyó la discusión de propuestas, sino, más bien, de alianzas políticas y el “uso abusivo de recursos del presupuesto para las campañas”. Sin embargo, dio marcha atrás unas horas antes, a pesar de que Petro confirmó su asistencia. 

Así, Hernández se hizo más distante de su electorado, mientras que Petro le apostó a lo contrario, recorriendo varias zonas del país. Por ejemplo, se le vio jugando fútbol en un barrio de Bogotá, tomando aguardiente en una zona rural de Medellín y dialogando con los pequeños mineros de Paipa para aclararles dudas sobre la transición energética, unas de las propuestas que más preocupación ha generado.

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Medidas que despertaron “miedo”

Hernández dijo que le daría vida a propuestas bastante dudosas y preocupantes. Una de ellas fue la de declarar conmoción interior una vez se jurara como presidente. De hecho, en entrevista con la revista Semana, demostró que conocía que dicho mandato y que este podría estar en firme un tiempo, mientras lo revisaba la Corte Constitucional.

Para varios expertos, esta movida ponía en riesgo la “democracia”. En sí, según la Constitución, se trata de una medida excepcional frente a una “grave perturbación del orden público“, que puede declararse hasta por 90 días. Una vez en conmoción, el Gobierno puede expedir decretos y “suspender las leyes incompatibles con el Estado de Conmoción”.

El borrador del decreto de esta medida, compartido por el ingeniero civil, expresaba que el motivo eran “las causas que atentan gravemente contra la estabilidad institucional (…) originadas en la endemia en que se ha convertido la corrupción”. Para Hernández, la corrupción es responsable de la pérdida de 50 billones de pesos anuales.

Los contradictores de esta medida destacaron entonces que dicha cifra no era clara ni para la Contraloría y que sus motivaciones para echarla adelante no concordaban con lo que dicta la ley. De hecho, se aseguró que ni Iván Duque acudió a esta medida en los momentos más álgidos del paro nacional.

Con este panorama, políticos que apoyaron al establecimiento en distintos momentos, como Alejandro Gaviria, decidieron virar hacia Gustavo Petro.

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Y la Virgen

Nunca antes había cobrado tanto protagonismo la Virgen como en estas elecciones. La entrevista con Radio Nacional de Colombia en la que Hernández dijo que en su campaña recibiría “a la Virgen Santísima y todas las prostitutas que vivan en el mismo barrio con ella” generó rechazo y varios debates sobre si sus palabras le harían perder la Presidencia. 

Aunque esta frase la dijo antes de la primera vuelta, fue revivida faltando días para las votaciones, hecho que fue capitalizado por la campaña de Petro, que entendió que en gran parte de la sociedad colombiana la Virgen tiene un lugar especial.

Este error fue, quizá, visto muy tarde por Hernández. Hace seis días, su campaña se refirió al tema, pero lo hizo a través de Íngrid Betancourt, que, arrodillada, pidió perdón a la Virgen “por mencionar su nombre de forma indebida durante esta campaña”. Días después, Hernández visitó a la Virgen de Chiquinquirá y también se refirió al tema: “Yo quiero aprovechar para pedirles perdón a todos los colombianos por la imprudencia que cometí cuando puse a la Virgen diciendo que yo invitaba a la Virgen y todas las personas que vivieran en el barrio, pero me sacaron de contexto, los competidores todo me lo critican”.

Para muchos, sin embargo, el daño ya estaba hecho y, efectivamente, se reflejó en las urnas.

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