Respetemos el pasado: ¡Quitemos todas las estatuas!

Fabio Zambrano Pantoja / Especial Diario Criterio

Erigir estatuas es expresar un relato de la historia, es una manifestación de lo que entendemos por historia. Pero es un compromiso delicado sembrar estatuas de gentes que estimamos para que mañana sean olvidadas, tumbadas, agredidas, y en el mayor de los casos, ignoradas.

Seamos responsables con las próximas generaciones, con la ciudad del futuro, con nuestras concepciones de la historia, que en el fondo siempre será parcial y defectuosa; que va a chocar, a reñir, con el conocimiento que en los años venideros se van a escribir sobre el pasado.

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No hay consenso y no lo puede haber, es más, no lo debe haber sobre los acontecimientos del pasado. No existe la verdad y mejor que no intentemos buscarla, pues solamente los regímenes totalitarios son los que imponen la verdad histórica.

Una estatua dice más del momento en que se erige que del momento histórico en que vivió el personaje representado. Porque la estatua no es la historia, es la manipulación de ella. Tumbar la estatua, agredirla, distorsionar la imagen, no cambia el relato histórico, habla de quienes la imponen y de quienes la agreden.

A propósito de la discusión internacional, al menos occidental, que se ha abierto con el derribamiento de las estatuas de los esclavistas, de los colonialistas y de otros personajes detestados, se ha abierto una propuesta en Inglaterra de quitar todas las estatuas que hay en los espacios públicos, !TODAS LAS ESTATUAS!

¿Cómo tumbar unas y dejar otras? Llama la atención que una comunidad indígena del Cauca ataque solamente unas estatuas, las de los conquistadores, pero deja otras. Por ejemplo, no tocan las estatuas de los esclavistas, como es el caso de las del caucano Tomás Cipriano de Mosquera.

“Todo lo sólido se desvanece en el aire”, decía alguien en el siglo XX. Las estatuas también, y los plintos en que están erigidas deberían desaparecer.

¿Por qué? ¿Será porque eso es tema de la historia de los descendientes de los esclavizados? En el fondo, estamos frente a otra versión manipulada de la historia. Recordemos que los héroes de la independencia, los padres de la patria, los fundadores de la república, todos ellos eran esclavistas, y quienes, además, se negaron a darles la libertad a los esclavos.

Esta semana atacaron las estatuas de Fernando Botero en Medellín; las del monumento a la reina Isabel y a Colón, en Bogotá; antes la de Bolívar, pasando por la de Belalcázar y de Jiménez Quesada. ¡Quitemos todas las estatuas que hay en Bogotá, en Medellín, Cali, Cartagena, Chaparral, Leticia…. en el país! Seamos responsables con la narración histórica, no impongamos nuestros mitos que elaboramos sobre el pasado a quienes mañana ya no les serán válidos.

De manera preventiva, la respuesta del gobierno ha sido la de guardar algunas estatuas. Proponemos ir más allá, quitemos todas, hasta la de Pedro Claver, apóstol de los esclavos y miembro de una comunidad religiosa que poseía cientos de esclavos y hacía suculentos negocios traficando con ellos.

Ya sacamos los animales amaestrados de los circos. Hoy se está proponiendo suprimir los zoológicos con el argumento de que no podemos sacrificar la vida libre de animales salvajes para verlos de cerca. Todo lo sólido se desvanece en el aire, decía alguien en el siglo XX. Las estatuas también, y los plintos en que están erigidas deberían desaparecer.

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Seamos respetuosos con el pasado, quitemos todas las estatuas. Seamos respetuosos con el futuro. Dejemos en los libros nuestra versión de la historia. No se requieren estatuas para narrar el pasado. Terminan siendo motivo para crear dependencias del Estado encargadas de los monumentos, unas para limpiarlas de los excrementos de las palomas, otras para discutir quién va y quién no va en el espacio público, y para discutir sobre la semiótica y otras sofisticaciones intelectuales.

4 Comentarios

  1. Luis Eduardo Paez Garcia

    Absurdo planteamiento que no se explica sino como otro oportunismo mas del paro nacional politico que ocurre actualmente. Le falto agregar que deben fusilar a los politicos de derecha, a los curas y a quienes no pensamos como el autor de este panfletario texto.

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