El peligroso rearme de alias 5-7 en la Sierra Nevada de Santa Marta

Habitantes de la región llaman la atención sobre la presencia de Édgar Ariel Trujillo, alias 5-7, quien se habría unido al Clan del Golfo. Temen el recrudecimiento de la violencia.

El pasado 18 de marzo, el Inpec volvió a protagonizar un escándalo por cuenta de la fuga del narcotraficante y cabecilla de la estructura Cordillera, del Clan del Golfo, Juan Larrinson Castro Estupiñán, alias Matamba. En los videos se ve cómo, con la complicidad de varios guardias, este narcotraficante salió de la cárcel La Picota, de Bogotá, sin mayor esfuerzo.

Antes de su captura, ocurrida el 17 de mayo de 2021, Matamba comandaba un grupo de 140 hombres que operaban en Nariño y Cauca.

Pero esta no es la primera vez que un reo, considerado de alta peligrosidad y perteneciente a grupos armados ilegales, en especial del Clan del Golfo, se escapa de una cárcel del Estado.

El 28 de agosto de 2021 también lo hizo, esta vez de la cárcel de mediana seguridad de Montería, el paramilitar Édgar Ariel Trujillo Córdoba, alias 5-7, condenado por homicidio, secuestro y tortura, a quien de igual forma señalan de haber participado en la masacre de El Salado.

Diario Criterio conoció varios testimonios de líderes sociales y pobladores de la zona bananera del Magdalena y de la Sierra Nevada que denuncian el rearme y presencia de alias 5-7, junto con más de 100 hombres, al parecer, dentro de una estrategia del Clan del Golfo que busca dominar esta región. Esta es la historia.

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¿Quién es alias 5-7?

Alias 5-7 es un reconocido paramilitar que desde 1997 se convirtió en amo y señor, junto con Hernán Giraldo (alias el Patrón o el Viejo) de la zona bananera y de la Sierra de Santa Marta, bajo las órdenes de Jorge 40.

Nacido en Planeta Rica (Córdoba) en 1972, a los 18 años entró a las filas del Ejército Popular de Liberación (EPL) en Urabá. Luego, David Mesa Peña, alias Gonzalo, excomandante de esta guerrilla y quien no se desmovilizó, lo llamó para que hiciera parte de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), comandadas por los hermanos Castaño y Salvatore Mancuso.

Su vida como paramilitar, vistiendo otro camuflado y otras armas, la comenzó en Santa Rosalía, un caserío ubicado a 30 minutos del municipio de Ciénaga. Allí llegó con unos 30 hombres. 5-7 se ganó la confianza de Jorge 40, quien después le delegó la comandancia del frente Víctor Villarreal, que posteriormente se designaría frente William Rivas. Así 5-7 lideró la lucha contrainsurgente en la zona bananera y en la vertiente occidental de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Dice la sentencia proferida por la Sala de Conocimiento de Justicia y Paz del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla en contra del paramilitar Rolando René Garavito Zapata que esta incursión del grupo de 5-7 se dio por “petición de Jorge Gnecco, quien ofreció armamento y dos vehículos, y con la efectiva colaboración del Ejército y la Policía, quienes facilitaban la ofensiva criminal en la zona”.

Otra sentencia del mismo tribunal, proferida en contra de varios miembros del frente William Rivas, afirma que hacia el año 2000, el comandante 5-7 tenía a su mando 105 hombres, divididos en tres compañías, y que su rápida expansión produjo un choque militar con las Autodefensas Campesinas del Magdalena y La Guajira, lideradas por Hernán Giraldo, amo y señor de la Sierra Nevada.

Esto desató una guerra que, en los primeros meses de 2002, dejó centenares de desplazados de las poblaciones de la sierra. Para evitar la prolongación del conflicto, que podría causar un debilitamiento de las fuerzas paramilitares e interferir con el negocio del narcotráfico, el 24 de febrero de 2002, en la vereda Los Cocos, Jorge 40 y Giraldo acordaron el ingreso de las Autodefensas Campesinas del Magdalena y La Guajira a las AUC y su fusión con el frente William Rivas en el frente Resistencia Tayrona. En la nueva estructura paramilitar, alias el Viejo sería el jefe político y 5-7, el comandante militar.  

Con el poder militar del frente Resistencia Tayrona, 5-7 sembró el terror en la región. Se calcula que alrededor de 300 personas fueron asesinadas por él o miembros de la AUC bajo sus órdenes. Muchas de ellas fueron víctimas de tortura y desaparición forzada. Con el proceso de paz las AUC, 5-7 se desmovilizó y entró al programa de reincorporación, pero a los pocos meses la paz no lo convenció y volvió a tomar las armas.

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Los secretos de 5-7

Córdoba Trujillo lideró la nueva ola de violencia protagonizada por los grupos paramilitares que no se acogieron al proceso de paz con las AUC. Él, junto con Norberto Quiroga Poveda, alias 5-5, restablecieron su presencia en la zona bananera y en la Sierra Nevada de Santa Marta y comenzaron a controlar las rutas del narcotráfico de la región. Sin embargo, en marzo de 2007, ambos comandantes fueron capturados en Medellín.

En la cárcel, 5-7 se convirtió en una persona de alto valor para entender el conflicto armado colombiano y las relaciones entre paramilitares y fuerzas del Estado. Por las distintas cárceles en que estuvo desfilaban jueces de Justicia y Paz y hasta investigadores del Centro de Memoria Histórica para preguntarle sobre su vida en las AUC.

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Si bien 5-7 contó varias cosas sobre el Frente Resistencia Tayrona, nunca confesó sus crímenes, salvo los asesinatos del sindicalista de la Dian Rubén Darío Guerrero y del periodista Álvaro Alonso Escobar, por los que fue condenado en sentencia anticipada.

En distintas entrevistas siempre dijo que estaba esperando a entrar al proceso de Justicia y Paz para contar hechos relevantes del funcionamiento de las AUC que involucraban, entre otros, la relación con miembros del Batallón Córdova de Santa Marta. Pero esto nunca ocurrió.

En 2018, manifestó su voluntad de acogerse a la Justicia Especial para la Paz (JEP) como exintegrante del EPL y de las AUC. No obstante, en noviembre de 2019 su solicitud fue negada. Este órgano de justicia transicional argumentó, primero, que su caso como exintegrante de una organización paramilitar se encontraba “por fuera de la órbita de la competencia de la JEP” y, segundo, que nunca se pudo determinar su pertenencia al EPL. De esta manera la verdad de 5-7 no pudo salir a la luz y quedó sepultada con su fuga, ocurrida el 28 de agosto de 2021.

Fuga y rearme

Esa mañana, Trujillo se quejó de un fuerte dolor abdominal y el médico del penal, temiendo que fuera una apendicitis, autorizó su traslado a la clínica La Esperanza de Montería. 5-7 salió custodiado por dos miembros del Inpec, en un carro de la institución.

El preso ingresó a urgencias y a los pocos minutos, cuatro motos montaron vigilancia en la entrada de la clínica, mientras seis hombres encapuchados encañonaron a los dos vigilantes del Inpec y se llevaron a 5-7. Pese al plan candado implementado por las autoridades y a la millonaria recompensa ofrecida, no se pudo dar con la recaptura del temido paramilitar.

Comunicado sobre la fuga de alias 5-7
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La reconquista de la zona bananera y la sierra

Cuando 5-7 se fugó, surgió la incógnita sobre quién había planeado y financiado la operación. Un líder social de la región le dijo a Diario Criterioque la volada de la cárcel del paramilitar la había pagado en su totalidad el Clan del Golfo”. Al preguntarle por qué esa agrupación ilegal lo había hecho, respondió “porque lo quieren para que lidere la retoma de la zona bananera y de la sierra y para que doblegue a los Pacheca”.

Una teoría que estaría validada por una investigación hecha el año pasado por el portal 360-grados. El medio digital, aliado periodístico de Diario Criterio, afirmó que una de las hipótesis manejadas por las autoridades sobre la ola de asesinatos de lugartenientes de bandas armadas ilegales ocurridas desde 2019 se debe a que el “Clan del Golfo ha intentado retomar el vacío en la regulación del narcotráfico en el Caribe que quedó tras la desmovilización del Bloque Norte en 2006”.

Según la investigación, desde 2012 el Clan del Golfo ha intentado derrotar a los Pachenca, un grupo neoparamilitar heredero de Hernán Giraldo, “repitiendo la historia de 2001, cuando, sometieron a las autodefensas campesinas del Magdalena y de La Guajira de el Patrón”. Sin embargo, ha pasado una década y el objetivo no se ha logrado.

Aquí es cuando entra en juego 5-7: “Alias Virgilio (como también se conoce a Córdoba Trujillo) conoce muy bien la región que disputa el Clan del Golfo y todavía tiene contactos de cuando era amo y señor. Esto podría ser una verdadera ventaja estratégica para hacer entrar en cintura a los Pachenca y otras agrupaciones”, comentó un periodista regional a Diario Criterio.

De acuerdo con la información recolectada por este medio, luego de su fuga 5-7 se dirigió hacia el nudo del Paramillo donde conformó un ejército que supera los 100 hombres. De allí se dirigió hacía Ciénaga a un lugar denominado el Palmar. Su misión es organizar el Clan del Golfo en sus antiguos dominios. “Si bien no hay un comunicado por parte de este grupo armado que confirme este hecho, los análisis que hemos hecho podrían llegar a concluir que 5-7 se estaría convirtiendo en una especie de supercomandante como lo fue en las épocas del frente Resistencia Tayrona”, dice un analista en seguridad de la región.   

En estos momentos se vive una “calma chicha” porque “al parecer hay algunos acercamientos entre 5-7 y los Pachenca para lograr pacíficamente la entrada de este grupo al Clan del Golfo”, comentó a Diario Criterio un líder de la región.

No obstante, se teme que en cualquier momento 5-7 emprenda su ofensiva para tomarse a sangre y fuego su antigua zona de influencia, tal y como lo hizo hace años. ¿Lo impedirán, esta vez, el Estado y la fuerza pública?

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