Europa entrará en recesión en 2023, según el Fondo Monetario Internacional

La inflación, el aumento del costo de vida, la crisis energética y la guerra en Ucrania son algunos factores que conllevarán a economías desarrolladas, como Alemania e Italia, a entrar en crisis en 2023, prevé el FMI.

El ritmo lento de crecimiento económico que se vive en partes de Europa podría convertirse en “recesión” en todo el continente, mientras que la interrupción del suministro de energía amenaza con dificultades económicas. Por otro lado, la crisis del costo de vida aviva las tensiones sociales, dijo el Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado 23 de octubre.

El FMI publica su informe regional de Perspectiva Económica sobre Europa en un momento en que varios países del continente lidian con una inflación elevada y una crisis energética cada vez peor que ha deprimido el poder adquisitivo de los hogares, además de elevar los costos comerciales.

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A todo esto, señala el informe, se suma que el reciente apoyo de las autoridades compensa, “solo en parte“, estas tensiones.

Rusia, Ucrania y el resto de Europa

La invasión de Rusia a Ucrania disparó la inflación, a medida que los precios de la energía subían, lo cual obligó al Banco Central Europeo a elevar las tasas de interés, para enfriar la economía, a riesgo de provocar una contracción.

La perspectiva europea se ha oscurecido considerablemente, con un crecimiento que se desacelerará bruscamente, y la inflación que se mantendrá elevada“, señaló el FMI en su informe.

El Fondo predice que Alemania e Italia entrarán en recesión el próximo año, convirtiéndose en las primeras economías avanzadas en registrar decrecimiento tras la guerra en el flanco oriental de Europa.

En ese contexto, se espera que el crecimiento en las economías avanzadas europeas se reduzca bruscamente a 0,6 por ciento en 2023, según el informe del domingo.

El precio de los combustibles en Europa ha subido en los últimos meses debido a la crisis energética con Rusia tras la invasión de Ucrania. Foto: AFP
El FMI prevé una fuerte desaceleración para Italia, con un crecimiento negativo en 2023, principalmente por los precios de la energía y la dependencia del país del gas. / AFP.
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Para las economías emergentes de la región —excluyendo los países en conflicto y Turquía—, se prevé que el crecimiento también caiga al 1,7 por ciento, mientras que las pérdidas en los países en conflicto serían mayores.

Un riesgo clave a corto plazo es una mayor interrupción del suministro de energía, lo que, combinado con un invierno frío, podría provocar escasez de gas, racionamiento y un sufrimiento económico más profundo“, agrega el FMI en su informe.

La inflación también podría mantenerse alta por más tiempo y las tensiones sociales podrían empeorar debido al aumento de los costos, dice el Fondo en su análisis.

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Costo de vida y tasas de interés más altos

En las circunstancias actuales, los bancos centrales deberían continuar elevando las tasas de interés, predice el FMI, al tiempo que pide “aumentos más rápidos” en las economías avanzadas. Asimismo, quienes llevan adelante las políticas deben “caminar por una línea muy fina” entre combatir la inflación y apoyar los hogares y las empresas vulnerables durante la crisis energética.

A principios de este mes, el FMI pronosticó que la economía alemana —la más grande de Europa—, se contraería un 0,3 por ciento en 2023, muy afectada por su dependencia del gas ruso, después de que Moscú cortara los suministros a Europa en presunta represalia en el marco de las sanciones occidentales por el conflicto en Ucrania.

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En septiembre, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) pronosticó para 2023 una recesión en Alemania a causa de los daños colaterales de la guerra. Más tarde, la Organización Mundial del Comercio (OMC) llegó a decir que teme una “recesión global“.

Italia, cuyas industrias también dependen de las importaciones de gas, verá cómo su producto interno bruto (PIB) se contrae un 0,2 por ciento.

“La recesión ya no es solo un riesgo”

Prevemos una fuerte desaceleración para Italia, con un crecimiento negativo en 2023, principalmente por los precios de la energía y la dependencia del país del gas“, le dijo a la prensa el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas.

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La explosión de los precios de la energía también pone en aprietos a las empresas del sector industrial, con mucho peso en Italia y Alemania. Los costos energéticos desorbitados las obliga, en ocasiones, a limitar su actividad y, en otras, quedan abocadas a una quiebra.

Por su parte, la vicepresidenta y ministra de Economía española, Nadia Calviño, afirmó que “la evolución de nuestra economía va a depender de forma sustancial de cómo evolucione la guerra (en Ucrania), de la economía alemana y de los mercados energéticos“.

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En el caso de España, el FMI ha revisado a la baja la previsión de crecimiento el próximo año a 1,2 por ciento (-0,8 puntos porcentuales).

Para Brian Coulton, economista jefe de Fitch, “la recesión ya no es solo un riesgo”, sino que está prevista el año que viene en los países que comparten la moneda única. “En muchos aspectos, el shock energético que atraviesa Europa es peor que el del petróleo de 1973, en Estados Unidos“, añade.

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