¿Está internet preparada para el regreso de Trump a las redes sociales?

El discurso demócrata durante la campaña electoral de Joe Biden apeló a la necesidad de regresar a la normalidad tras cuatro años de histeria con Donald Trump en el timón. Tras derrotar al magnate en las urnas, Biden ha dado la imagen que prometía en campaña, la de un mandatario que, más allá de la decisión de turno, mantiene la cordura en sus intervenciones públicas, redes sociales e incluso cuando se cruza con sus rivales políticos. La calma regresó, demostrando la importancia de mantener las formas cuando se ostenta el poder.

Sin embargo, y sin menospreciar el papel del actual presidente y los demócratas en este asunto, es probable que la sensación de tranquilidad se deba en menor medida al factor Biden y más al exilio cibernético al que fue sometido Trump. Los gigantes de las redes sociales no le perdonaron los comentarios en sus plataformas que encendieron la chispa del histórico asalto al Capitolio por parte de sus seguidores. Pero ahora, tras meses en el ostracismo, el regreso de Trump a las redes parece inevitable.

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Según Jason Miller, asesor y vocero de la campaña presidencial de Trump 2020, el exmandatario volverá a las redes sociales en un par de meses, aproximadamente. Pero lo haría creando su propia red social, en la que esperan atraer a “millones” de usuarios. En el programa Media Buzz, en Fox News, Miller agregó que la plataforma “va a redefinir el juego, y todos estarán esperando para ver lo que Trump hace y dice en su propia plataforma”.

Miller tiene razón. La expectativa generada por las intervenciones de Trump, para bien o para mal, atrajo durante su presidencia la atención de millones. Sólo hace falta recordar los comentarios en Twitter que le valieron el bloqueo masivo de sus redes. Aquella vez, Trump trinó, refiriéndose a quienes asaltaron el Capitolio, como “personas muy especiales, los amo”, e instigando la violencia al señalar que “Esto es lo que pasa cuando una victoria aplastante en las elecciones es arrebatada de los grandes patriotas que han sido maltratados por mucho tiempo”. Para ese momento, Trump ya contaba con más de 88 millones de seguidores sólo en Twitter.

La masa social que espera el regreso de Trump tampoco se puede subestimar. El magnate recibió 74 millones de votos en los últimos comicios, siete millones menos que Biden pero lejos de ser una cantidad despreciable. Y teniendo en cuenta que el principal medio de comunicación y de campaña de Trump siempre fue su cuenta de Twitter, es evidente que su regreso será un evento mediático. Lo que no es tan claro es la naturaleza que tomará esta red social, de la que estarán pendientes sus rivales políticos pero a la que se suscribirían sus seguidores.

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La situación recuerda lo sucedido con Parler, la red social que se ufana de permitir la ‘libertad de expresión’ y que, bajo este pretexto, han utilizado grupos supremacistas, conspiranoicos y de extrema derecha para escapar de las medidas regulatorias en contra de los discursos de odio impuestas por Facebook, Twitter y Youtube, entre otros. La plataforma de Trump podría hacer lo mismo, reuniendo a usuarios que podrían quedar fuera del control de las redes convencionales.

Estratégicamente, la situación sería diferente a la que encontró Trump en Twitter, en donde además de sus fanáticos también estaban sus detractores, quienes aprovechaban el menor pretexto para denunciar los abusos del magnate y sus salidas en falso. Ahora, el expresidente estaría congregado con sus seguidores, simplificando el debate a su razonamiento y con millones de seguidores interactuando en una burbuja. En este sentido, habría que ver cómo esta red social, sobre el papel abierta pero en la práctica exclusiva para el republicanismo recalcitrante, afecta el ecosistema de internet y a sus reguladores. Podría hacer más sencillo localizar a la extrema derecha norteamericana, y a la vez podría convertirse en un nicho incontrolable de noticias falsas y mensajes violentos.

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De materializarse, la apuesta de Trump no estaría exenta de problemas. Empresas de comercio electrónico como Shopify y Stripe han rechazado hacer negocios con Trump tras el asalto al Capitolio, y es poco probable que proveedores de servicios en la nube como Amazon y Microsoft ofrezcan sus servicios al magnate. Quizás Trump tenga que conseguir aliados tecnológicos en el extranjero, una decisión opuesta a su política proteccionista y en la que dependería de competidores menores en el terreno cibernético.

El precedente de Parler representa seguramente el gran escollo que le espera a Trump. Aún está por verse si la red social del magnate será una app o un portal en internet, pero de llegar a entrar a las tiendas de aplicaciones de Google y Apple, podría tener serios problemas para mantenerse allí si no respeta los términos de uso que sancionan la incitación al odio. Parler, sancionada por Apple el 15 de febrero, apenas volvería a la tienda de  la marca de la manzana durante la semana en los últimos días de abril.

Tampoco estaría libre del sabotaje. Como señalaron Mohamed Mostafa, Chaminda Hewage y Simon Thorne en su análisis en el medio The Conversation, “la fuerza del sentimiento en contra de Trump sugiere que no se escatimarán esfuerzos para humillarlo, como los usuarios de TikTok lo hicieron cuando compraron entradas para el mitin de Trump en Tulsa (Oklahoma) en junio del año pasado, sólo para dejar los asientos del evento vacíos. Además de los hackers, los llamados ‘trolls’ de internet podrían crear perfiles falsos para sabotear la actividad en la plataforma de Trump”.

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Más allá de su emprendimiento digital, las opciones de Trump en el resto del ciberespacio no tienen buena cara. En Twitter, la veda contra el exmandatario se mantiene. Ante próximos acontecimientos similares, la red social ha lanzado una encuesta para saber qué hacer con los mandatarios que transgredan en sus trinos las políticas de la organización.

En su comunicado, Twitter señala que “queremos saber si el público cree que los dirigentes mundiales deberían o no estar sujetos a las mismas reglas que los otros en Twitter. Y si un líder mundial viola una regla, qué tipo de medida es apropiada”. El documento agrega que, además de esta consulta, “también estamos en el proceso de consultar con un abanico de expertos en derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil y académicos en todo el mundo cuyas contribuciones se verán reflejadas en las venideras revisiones a nuestro marco regulatorio”.

En Facebook el magnate podría ver un poco más de luz, porque todavía podría anularse el veto a Trump en esta red social. La junta de supervisión de Facebook tiene la última palabra, presionados por los republicanos que aseguran que el bloqueo del exmandatario se debe a prejuicios políticos.

En cualquier caso, el regreso de Trump parece inminente. Está por verse si, con el magnate fuera de la Casa Blanca, sus declaraciones resonarán tanto como otrora lo hicieron. Y si logrará interrumpir la moderación en las formas políticas que aquel país respira desde el pasado 20 de enero.

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