Reinaldo Rueda vuelve y juega contra la adversidad

Mañana jueves comienza un nuevo ciclo del entrenador colombiano con la selección y, como ocurrió hace 17 años, arranca en medio de gran incertidumbre.

Desde la eliminatoria a Sudáfrica en 2010 Colombia no se sentía tan lejos y tan fuera de un Mundial.

Recordemos: Uruguay, en noviembre del año pasado, le hizo tres goles en Barranquilla (nunca un visitante se había atrevido a tanto).

Y cuatro días después, en Quito, Ecuador la llenó como a un costal con seis goles. Parecía la selección europea de San Marino.

No mucho después, el portugués Carlos Queiroz, el hasta entonces entrenador, salió del banco de Colombia no sin llevarse antes una indemnización cercana a los dos millones de dólares.

¿Por qué fracasó? Mucho se rumoró y poco se confirmó.

Que los jugadores no lo querían y se pararon, que había peleas entre los unos y otros, que James y Cuadrado no se podían ni ver. Cada línea fue desmentida.

Llegó Reinaldo Rueda, que había estado con Colombia en aquella penosa eliminatoria a Alemania 2006, en la que arrancó Francisco Maturana con derrotas, una de ellas 0-1 frente a Venezuela en Barranquilla.

Aún así, Rueda por poco lo logra y se le fue la clasificación al Mundial en el último momento, en Montevideo, frente a Uruguay: perdía 0-2, lo empató 2-2 y, casi al final, lo perdió 2-3. La prensa jamás le perdonó que no hubiera sabido sostener el resultado.

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Pero esta es una nueva versión del entrenador caleño, desde entonces llevó a Honduras (2010) y Ecuador (2014) a la Copa del Mundo. Y en 2016, dirigiendo a Nacional de Medellín, ganó la Copa Libertadores.

Después fue al futbol brasileño, luego lo llamaron para dirigir Chile, pero allí estaba sin querer estar. Aspiraba al banco de Colombia, ido Queiroz, el lugar era suyo.

Rueda tiene la enorme virtud de jugar bien con lo que tiene, es más de humildad que de ostentaciones, su fútbol es práctico y elocuente en resultados.

Y encuentra, como en el 2003, una realidad huracanada. La selección es séptima, solo por encima de Venezuela, Perú y Bolivia.

Su figura, James Rodríguez, fuera del equipo. Su capitán, Falcao García, lesionado. Juanfer Quintero, siempre crack, zurda bendita, atado en China por las restricciones del covid.

Perú y Argentina, sus próximos rivales, parecen saborear el momento de la tricolor. Pero olvidan aquella ley divina invertida, y muy colombiana: a menor fe, mejores resultados.

Rueda tiene la enorme virtud de jugar bien con lo que tiene, es más de humildad que de ostentaciones, su fútbol es práctico y elocuente en resultados.

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Sabe que con Borré, Cuadrado, Zapata o Muriel puede agrietar cualquier defensa y que atrás tiene murallas que, si bien no son rápidas, saben moverse, anticipar y saltar más que cualquiera.

Perú este jueves querrá romper la racha de derrotas y empates contra Colombia en Lima, tienen ganas y, como Colombia, pocas oportunidades.

Curiosamente, el entrenador colombiano debutó con la selección, contra el mismo país y en la misma cancha, el 31 de marzo de 2004, con goles de Freddy Grisales y Frankie Oviedo.

Y Argentina en Barranquilla casi nunca pierde, la vez que ocurrió fue 1-2 bajo la canícula y bajo una inspirada sinfonía de Valderrama, Rincón y el ‘Tren’ Valencia, entre otros, en 1993.

Y tal vez venga a Colombia a jugar el próximo martes invicta, renovada y con el mejor de los añejos, Lionel Messi.

Rueda tendrá que empezar a definir, mañana jueves, qué tan lejos está de su horizonte.

3 Comentarios

  1. Espero que le salgan las cosas bien aunque tengo mis dudas aun mas cuando se evidencian los malos manejo por parte de la federacion queremos una seleccion colombia transparente y lejos de la politiqueria

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