Reparación histórica: ¿en qué consiste la propuesta de Francia Márquez como candidata vicepresidencial?

Más allá del dinero o indemnizaciones materiales, con la reparación histórica los afro buscan combatir el racismo y las desigualdades en la sociedad.

En pocos días, el candidato Miguel Polo Polo pasó de ocupar una de las dos curules destinadas a los afrocolombianos en la Cámara de Representantes al pabellón de quemados de las elecciones legislativas. Durante su breve periodo como congresista encendió más de una polémica de la misma manera como lo hacía en redes.

En esta ocasión, afirmó que no había una deuda histórica con la población afrocolombiana. Una semana después, en el discurso de elección como candidata vicepresidencial de Gustavo Petro, Francia Márquez habló de la importancia de la reparación histórica para las comunidades negras del país. Este es un tema que poco conocen los colombianos y en el que hay malas interpretaciones, como la de Polo Polo.

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“Esa deuda no existe”

El influencer de derecha apoyado por María Fernanda Cabal afirmó que la deuda histórica hacia los negros no existe. En una entrevista con La W Radio, Polo Polo se presentó como ejemplo de que los negros sí pueden progresar gracias a su esfuerzo personal y deslegitimó a aquellos afros que dicen que su pobreza se debe a la discriminación. Los tildó de “mediocres”.

Con voz de asombro, el periodista Juan Pablo Calvas preguntó: “¿Usted no cree que, en Colombia, ha habido históricamente un desequilibrio que debe irse solucionando hacia este tipo de comunidades?”. “No hay deuda”, dijo Polo Polo. Calvas volvió a insistir: “¿No hay deuda, Colombia no tiene una deuda histórica hacia la población afro?

El influencer ratificó su respuesta: “No”. Y agregó: “A mí nadie me debe nada. Cuando usted habla de deuda, estas mezclando dos cosas. Una cosa es despojo y otra cosa es deuda, porque cuando usted habla de deuda, usted dice que el Estado tiene que pagarle algo a la raza negra. Estás diciendo que el Estado tiene que pagar una deuda con una población, pero quién paga esa deuda. ¿El Estado? ¿Quién es el Estado? ¿Quiénes financian el Estado? Lo terminan pagando los colombianos que somos una mazamorra genética”.

Mira la distorsión –continuó Polo Polo–. Van a poner a pagar una deuda histórica (uno no niega la esclavitud que fue despreciable) a la gente actual colombiana que no tiene culpa de lo que pasó hace 300 o 400 años. Hoy los colombinos somos todos libres, hoy todos los colombianos tenemos legalmente los mismos  derechos“.

¿En qué consiste la reparación histórica?

Además de poco convincentes (una deuda no solo es una obligación en dinero, sino que puede ser moral), las palabras de Polo Polo denotan su desconocimiento respecto a la lucha de los negros para que los Estados y las instituciones los repare por las consecuencias de la esclavitud y la diáspora trasatlántica forzada. “La reparación histórica no es un problema de plata, sino de un legado que toca acabar. Tampoco es un tema de solo negros, le compete a todos y todas… a toda la humanidad”, le dijo a Diario Criterio Helmer Quiñones, líder afro y coordinador del equipo asesor de la Instancia Especial de Alto Nivel con Pueblos Étnicos (IEANPE).

¿Por qué los actuales Estados e instituciones, como la Iglesia católica, deben compensar a los negros por unos hechos que ocurrieron hace siglos? Para la comunidad afro, la diáspora trasatlántica y la esclavitud son la raíces de las desigualdades y el racismo que azotan tanto a las comunidades afroamericanas como al continente africano en la actualidad. Palabras más, palabras menos, el régimen esclavista cimentó una sociedad excluyente que sigue vigente. “La exclusión política de las comunidades negras en toda América y la dura situación que atraviesan buena parte de los países africanos son consecuencia de la esclavitud y la diáspora que le quitó a nuestros pueblos sus capacidades para progresar“, dice Quiñones.

En un artículo titulado ‘Sin justicia étnico-racial no hay paz’, el profesor de estudios africanos de la Universidad de Massachusetts Agustín Laó-Montes caracteriza al movimiento por la reparación histórica como aquel que exige una compensación “tanto por el trabajo no remunerado que caracteriza a la esclavitud moderna como por los daños provocados por la institución esclavista (…) así como por cuenta de los efectos negativos de la esclavitud capitalista tanto en el continente africano como en el bienestar de los miembros de la diáspora africana

Pero Quiñones explica que la reparación histórica va más allá: “sobrepasa las indemnizaciones materiales. Es buscar que toda la sociedad conozca esta historia y de las consecuencias que ha traído para nuestras comunidades. Sí, en todas las escuelas se enseña sobre lo malo de la esclavitud, pero no se enseña cómo esa situación ha perpetuado el racismo y la desigualdad en la actualidad. También se enseña sobre la cultura negra pero la han foclorizado y han dejado a un lado nuestras luchas. Esta forma de educación ha llevado a pensar que vivimos en una sociedad libre de racismo y que respeta la cultura negra, pero no es así. Muchos que creen no ser racistas cuando en verdad la han interiorizado y normalizado en su diario actuar“.

Injusticias de la manumisión

Además, explica el economista francés Thomas Piketty, otra razón en la que se apoya la propuesta de la reparación histórica de los afro tiene que ver con las injusticias que se cometieron en el momento de la abolición de la esclavitud y que, paradójicamente, terminaron beneficiando a los esclavistas.

La manumisión ha sido uno de los grandes hechos históricos ocurridos entre finales del siglo XVIII y el XIX. Se tomó como referencia del progreso de la humanidad en términos de derechos humanos e igualdad. Sin embargo, hay una parte de la historia que no se cuenta y tiene que ver con las reparaciones hechas a los esclavistas y que disminuyó ese horizonte de igualdad que buscaban los negros liberados y perpetuó el racismo.

El mejor ejemplo de esta injustica fue la independencia de Haití. Para que Francia reconociera el nuevo gobierno de la isla, los haitianos se comprometieron a pagarle 150 millones de francos para reparar a los dueños de esclavizados por pérdidas de las propiedades (humanas y de tierras). De acuerdo con Piketty, “el tributo representaba mas del 300 por ciento de la renta nacional de Haití”. Como los haitianos no podían pagarlo, recurrieron a los bancos. Con el tiempo la deuda tuvo que ser refinanciada hasta que en 1950 Haití quedó liberada de ella.

Esta historia podría parecer un hecho anecdótico del pasado; sin embargo, explica Piketty, “el precio que Francia quiso que Haití pagara por su libertad hizo que el desarrollo de la isla estuviera condicionado por dicha cuestión, a veces denunciada con violencia, a veces aceptada con resignación, siguiendo interminables ciclos políticos”.

Por su parte, los ingleses pagaron millonarias compensaciones a los esclavistas ingleses. En Estados Unidos, la manumisión estuvo acompañada con promesas de entregarles tierras y animales a los esclavizados liberados que nunca se cumplieron. De acuerdo con Quiñones, esta situación ha sido una de las tantas causas de que los afros “mantengamos una desigualdad” con respecto a los otros.

La lucha por la reparación histórica

Quiñones habla que en torno a la historia negra hay un negacionismo que profundiza el racismo. Precisamente, la gente del común desconoce que casi desde el mismo momento que comenzó el abolicionismo también surgieron las exigencias de reparación histórica. En su famoso discurso de 1852, en el que rechazaba la festividad del 4 de julio en Estados Unidos, el abolicionista negro Frederick Douglass esbozaba algunos de los principios de la reparación histórica.

En 1900, en la Primera Conferencia Panafricana y las sucesivas reuniones del Congreso Panafricano de 1919, además de hablar sobre descolonización y respeto a los derechos humanos, los asistentes también enunciaron propuestas de indemnización. De acuerdo con Laó-Montes, el movimiento por la reparación histórica se ha acrecentado en los últimas décadas a lo largo y ancho del mundo. En 1993 se llevó a cabo el Primer Congreso Panafricano sobre Reparaciones, realizado en Abuja (Nigeria), “donde se organizaron el Movimiento pro Reparación para África (MRA) y la Conferencia Internacional Panafricana de Reparaciones por la Justicia Global“.

Una de las razones por las que el movimiento tomó fuerza se debe a que, en estos últimos años, países han indemnizado a otras comunidades por hechos históricos. Alemania lo hizo con los judíos víctimas del Holocausto y Estados Unidos con los japoneses perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial. En esta misma línea, el Congreso estadounidense discute varios proyectos de ley sobre el tema y, en 2013, la Comunidad del Caribe (Caricom, conformada por 15 Estados miembros y cinco asociados) acordó demandar internacionalmente a Inglaterra, España, Francia, Holanda y Portugal para obtener una compensación por la esclavitud.

En Colombia la reparación histórica también ha estado presente en la lucha de los afro. Sin embargo, como explica Quiñones, acá la situación ha sido un poco más compleja porque a las consecuencias producto de la esclavización y diáspora trasatlántica se suma la victimización producto del conflicto armado interno.

La reparación histórica –dice Quiñones– debe ser pensada en dos sentidos: en la que se debe dar producto del sistema esclavista europeo implantado en el siglo XVI y que se perpetuó hasta el XIX ya con la república de Colombia, y complementarla con las reparaciones colectivas en el marco el conflicto armado interno. Claro, la idea entender como se pueden combinar y reforzar las reparaciones históricas y colectivas“.

Aunque este ha sido un lento camino que tomó fuerza con la Constitución de 1991 y la Ley 70 de 1993 sobre territorios ancestrales, el movimiento afro se siente orgulloso de que parte de esta agenda haya quedado consignada en el capítulo étnico de los Acuerdos de Paz en La Habana.

Y ahora ven con esperanza que la reparación histórica pueda tomar un nuevo impulso con la elección de Francia Márquez como la candidata vicepresidencial de Gustavo Petro. “Ella ha sido una de las defensoras de la reparación histórica en el país. De hecho, este tema hacía parte de su programa presidencial“, dice Quiñones.

Francia Márquez y Gustavo Petro
Francia Márquez y Gustavo Petro

Ahora que ha sido nombrada candidata vicepresidencial, Márquez afirmó que la reparación histórica será una de sus banderas si resulta electa con Petro: “Nuestra tarea será contribuir en una lucha histórica que hemos esperado como pueblo afrodescendiente, y es poder avanzar en la reparación histórica. Para ello, asumiremos el compromiso de trabajar por la reglamentación y la implementación de los derechos constitucionales para la población afrodescendiente, raizal, palenquera, a los pueblos étnicos de este país. Y, por supuesto, nuestra tarea en ese mandato constitucional como vicepresidenta de Colombia será cerrar las brechas de inequidad y desigualdad en los territorios históricamente excluidos, marginados, silenciados“.

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6 Comentarios

  1. Hola, la patria te necesita, Admirable Francia Márquez. todos los Colombianos de todos los rincones de Colombia, deben adoptar y cantar hasta el triunfo final.

  2. Carlito Savannah

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