“Te acuerdas del mar’, una novela sobre novelas

Alfaguara acaba de publicar la nueva obra del colombiano Óscar Godoy Barbosa que ganó el premio Ñ-Ciudad de Buenos Aires en 2019.

El paciente de la cama dos sueña con el mar. A pesar de las vendas que recubren su cuerpo, del yeso que tensa su brazo, de las poleas que sostienen su pierna, de los dientes que perdió cuando fue víctima del atraco que lo llevó al hospital, él solo quiere contar historias sobre el mar. De sus labios brotan, una tras otra, hazañas náuticas, impulsadas por un entusiasmo que raya con el delirio: enuncia las proezas de Robinson Crusoe, de Ishmael y Ahab, del Corsario Negro, del pescador que luchó durante varios días con sus noches contra un enorme marlín.

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            En la cama de al lado, el anciano don Luis escucha los relatos marítimos con atención. Siente intriga por ese pálido y magullado hombre apodado Corso que no deja de evocar el mar y que, pronto descubre, años atrás había sido el comandante de una guerrilla ya desmovilizada. Y no es el único que siente curiosidad: con el transcurso de los días, otros llegarán a la habitación, viejos conocidos, fantasmas del pasado, y entre todos recorrerán, arrullados por las historias marítimas de Corso, la violenta historia política de Colombia de los últimos setenta años.

Es una obra que aborda el conflicto armado del país de una manera sumamente original: desde la literatura. El libro es, en otras palabras, una novela sobre novelas.

            Te acuerdas del mar, la nueva novela del Óscar Godoy Barbosa, es una obra que aborda el conflicto armado del país de una manera sumamente original: desde la literatura. El libro es, en otras palabras, una novela sobre novelas. Con gran habilidad, el escritor tolimense reúne en boca de su protagonista una serie de relatos famosos del canon occidental y los pone a dialogar con la turbulenta historia de Colombia. Si bien los paralelos que plantea Godoy no son sutiles, tampoco son sencillos: son, más bien, oportunidades para plantear una serie de reflexiones, a menudo teñidas por el desencanto y la nostalgia, sobre los impulsos subterráneos que pueden motivar las empresas humanas y que, a menudo, conducen a la derrota.

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            Aunque el centro gravitacional de la novela es Corso y sus libros, Godoy nunca nos deja conocer su mundo interior. Es una figura que, por decisión del autor, se mantiene a cierta distancia del lector. El peso de la narración, en cambio, recae sobre don Luis y sobre Diana, la hija de una antigua compañera de Corso que, al enterarse de su hospitalización, decide visitarlo para entender su propia historia. Los dos narradores toman turnos para contar la historia, dibujando a cuatro manos un intrincado relato que oscila entre el presente en el hospital y una serie de recuerdos personales marcados por la violencia, la pérdida y el sufrimiento.

Pero Godoy no se limita a explorar el fracaso o el dolor. A medida que avanzan las 209 páginas de la novela, entre los tres personajes centrales se forma una inesperada red de afecto y complicidad…

            Pero Godoy no se limita a explorar el fracaso o el dolor. A medida que avanzan las 209 páginas de la novela, entre los tres personajes centrales se forma una inesperada red de afecto y complicidad, una que también incluye a unos pocos más. El autor transforma el cuarto de hospital en una especie de santuario donde no tienen cabida los juicios morales. Diana, en un momento, lo expresa de la siguiente manera: “A marchas forzadas, tras años de encierro y desconfianza, en estos pocos días vine a descubrir las posibilidades del afecto”.

Esas posibilidades dotan de cierta calidez a la lectura de Te acuerdas del mar. A pesar de la brutalidad de algunos de sus pasajes, a pesar de las cicatrices emocionales -y físicas- que marcan a los personajes, Godoy les entrega a ellos una refugio para imaginar y sentirse seguros a pesar que afuera, en el país, arde una guerra que no termina, por más tratados y procesos de paz que se hayan firmado.

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Sí, el cuarto posibilita el afecto. También las novelas que relata Corso. Pero Godoy también se asegura de que ciertas cosas nunca sean dichas. Algunos secretos quedan enterrados, dentro de los pliegues del pasado. Y eso hace que, además de emanar calor, el libro emane cierto malestar. Y esa incomodad que genera es, quizás, su mayor atributo: pues nos recuerda, casi físicamente, que solo al esclarecer lo ocurrido se puede eliminar, o por lo menos aliviar, el malestar que tanto ha agobiado al país.

Foto: Pijao Editores

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