Parapolítica, lavado de activos y contratos irregulares: los líos del clan Aguilar

La captura del senador y exgobernador de Santander Richard Aguilar Villa pone de nuevo bajo la luz pública los casos judiciales que ha enfrentado el clan Aguilar. El más conocido, sin duda, es el de su padre, el coronel retirado de la Policía Hugo Aguilar Naranjo, condenado en 2013 por nexos con los paramilitares.

Richard Aguilar Villa, senador de Cambio Radical, fue capturado este martes en la noche por orden de la Corte Suprema de Justicia. Aguilar Villa, gobernador de Santander entre 2012 y 2015, enfrenta una investigación por irregularidades en contratos suscritos cuando ocupaba ese cargo:

  • Reforzamiento del estadio en la Villa Olímpica de Bucaramanga (2015)
  • Mejoramiento en la carretera San Gil–Charalá (2014)
  • Obras en el corredor vial Agroforestal y Energético (2014)
  • Mejoramiento en la vía Bucaramanga–Floridablanca (2014)
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Según la Corte Suprema de Justicia, Aguilar Villa, presuntamente, les ordenó a funcionarios de la Gobernación de Santander “favorecer y entregar esos contratos a ciertas personas o consorcios previamente señalados por él”.

Por esa razón, dice el alto tribunal, el exmandatario del departamento, al parecer, “abusó del poder que ostentaba y (…) se habría apropiado –para sí y para otros– de dineros públicos”.

Los testigos contra Richard Aguilar

La pieza clave en esta investigación es Claudia Yaneth Toledo Bermúdez, secretaria de Infraestructura de Santander durante la administración de Aguilar Villa. Según Toledo Bermúdez, el entonces gobernador le hizo ofrecimientos relacionados con el contrato para las obras del estadio.

“Ese contrato lo adjudiqué como secretaria de Infraestructura a comienzos de 2015 (…) El gobernador nos hace un ofrecimiento a mí y a un asesor de mucha confianza de él, de nombre Julián Jaramillo. Nos ofrece este contrato, nos dice que nos lo deja para que nosotros, a través de un tercero, lo ejecutemos y que de ahí podamos sacar unas posibilidades para nosotros y que, obviamente, para él debe haber un ofrecimiento económico”, dijo la exfuncionaria, en abril de 2020, a La W.

Según la Fiscalía, el desfalco por las obras del estadio fue de 2.900 millones de pesos. Toledo Bermúdez y su esposo, Lenin Darío Pardo Pulido, fueron capturados en 2018 por ese caso. Ambos lograron un principio de oportunidad para ser testigos contra Aguilar Villa y el congresista Edwin Ballesteros Archila. Ballesteros Archila es representante a la Cámara del Centro Democrático por el departamento de Santander. Fue gerente de la Empresa de Servicios Públicos de Santander durante la administración de Aguilar Villa y enfrenta una investigación en la Corte Suprema de Justicia.

En enero de este año, Noticias Caracol reveló unos chats de 2015 entre Pardo Pulido y Ballesteros que demostrarían que estaban pactando la entrega de un soborno para la licitación del acueducto del municipio Landázuri, Santander.

Andrés Mauricio Gómez Herrera, interventor del contrato, también fue detenido por el aparente desfalco en el estadio. Según la Fiscalía, Gómez Herrera habría recibido 600 millones de pesos.

El contrato para la remodelación del estadio se adjudicó a Unión Temporal Reforzamiento 2015. Inicialmente, era por 15.000 millones de pesos, pero le hicieron una adición y llegó a 22.000 millones de pesos, explicó en su momento el ente acusador.

“No obstante, se estableció que las obras entregadas no cumplían las condiciones técnicas y de seguridad exigidas, y que algunos de los escenarios con los que se justificó la inversión ya existían”, añadió la Fiscalía.

Toledo Bermúdez también ha señalado a Aguilar Villa de presionarla para adjudicar contratos que no cumplían los requisitos: “En marzo (de 2015) se tenía que adjudicar una licitación que ya era la tercera vez que salía a página. Y por errores del contratista que él había seleccionado, a través de una tercera persona (…), las dos primeras se había declarado desierta y la tercera vez tampoco se le pudo garantizar al contratista que él (Aguilar) había dicho. Y ahí es donde él me llama y me dice: ‘O adjudica o me presenta la renuncia’. Pues efectivamente le presenté la renuncia”, dijo la mujer, también en abril de 2020, a La W.

Hugo Aguilar: parapolítica y lavado de activos

El coronel retirado Hugo Aguilar Naranjo, padre de Aguilar Villa, fue gobernador de Santander entre 2004 y 2007. Ya fuera de ese cargo, en julio de 2011, agentes del CTI lo capturaron por vínculos con los paramilitares. Y en agosto de 2013 la Corte Suprema de Justicia lo condenó a nueve años de prisión.

Según explicó el alto tribunal, Aguilar Naranjo se alió con las autodefensas que operaban en Santander para lograr su elección como gobernador en 2003. En compensación, el coronel (r) nombró como secretario de Educación a Bonel Patiño Noreña, quien era cercano al paramilitar Iván Roberto Duque Gaviria, alias Ernesto Báez, jefe político del Bloque Central Bolívar de las autodefensas

El coronel retirado recuperó su libertad en mayo de 2015 por haber cumplido parte de su condena en prisión.

A finales de 2015, el exgobernador lanzó un libro con el que sacaba pecho por haber sido, supuestamente, el policía que mató a Pablo Escobar (algo que ha desmentido el general en retiro Óscar Naranjo). Sin embargo, pese a sus esfuerzos por mostrarse como un héroe, los escándalos asociados a su nombre no cesaron. El 24 de noviembre de 2015 la Fiscalía lo llamó a indagatoria por presuntas irregularidades en contratos para la construcción del Parque Nacional del Chicamocha suscritos cuando Aguilar Naranjo era gobernador de Santander.

El Porsche de Hugo Aguilar

En 2017 se conocieron unas fotos del coronel a bordo de un lujoso Porsche que causaron un gran revuelo. Como parte de su condena, Aguilar Naranjo estaba obligado a pagar 6.337 millones de pesos, pero acordó con la Unidad de Víctimas pagar 500.000 pesos mensuales pues, según él, no tenía el dinero completo, reportó en su momento Vanguardia Liberal.

Esta situación hizo que muchos se preguntaran si él estaba usando a terceros para ocultar sus propiedades.

Lea más sobre ese caso: El “dueño” del Porsche, por Daniel Coronel)

En febrero de 2018, la Fiscalía capturó a Aguilar Naranjo y le abrió una investigación por lavado de activos, debido al presunto crecimiento “inusitado y acelerado” de su patrimonio. “(…) a través de presuntas triangulaciones comerciales con algunos integrantes de su núcleo familiar y terceras personas, (Aguilar Naranjo) habría intentado legalizar y ocultar recursos obtenidos por su supuesta relación con estructuras del desmovilizado Bloque Central Bolívar de las autodefensas”, dijo el ente acusador en su momento.

Según la Fiscalía, no había “justificación ni soporte frente” a los 2.500 millones de pesos “que harían parte del capital” de Aguilar Naranjo. Además, se “evidenciaron ingresos elevados en algunos de sus familiares, de los que se desconoce el origen”.

Aunque volvió a estar libre a los pocos días, la Corte Suprema, en 2019, ordenó de nuevo su captura y le revocó la libertad condicional

Sin embargo, en octubre de 2020, un juez suspendió el proceso por lavado de activos en la Fiscalía y lo remitió a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

La fiesta del gobernado Mauricio Aguilar

Maurico Aguilar Hurtado, hijo de Hugo Aguilar, fue senador entre 2010 y 2018. En 2019 se lanzó a la Gobernación de Santander y ganó. Su elección, sin duda, ratificó el poder del clan Aguilar en el departamento. Y si no tiene tropiezos, su mandato seguirá hasta diciembre de 2023.

Mauricio Aguilar, hijo de Hugo Aguilar y gobernador de Santander

En abril de este año se conoció el video de la concurrida fiesta de cumpleaños de Aguilar Hurtado celebrada en la sede de la Gobernación. Al parecer asistieron unos 200 funcionarios y mariachis.

La Procuraduría le abrió una indagación preliminar para determinar “si se violaron las medidas de bioseguridad” decretadas para prevenir contagios. Aguilar Hurtado se defendió anunciando una investigación por los mariachis. Según él, no hacían parte del evento. También aseguró que podría ser un montaje.

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