Pedalear en Bogotá se ha convertido en un riesgo de muerte

La inseguridad que se vive el país también ha alcanzado a los ciclistas. En Bogotá, la situación es compleja. Los puntos más críticos son la calle 26 y la avenida Boyacá. ¿Qué hacer?

El país parece vivir un momento de inseguridad desbordada. De acuerdo con las cifras de la Policía, entre enero y agosto de este año, fueron denunciados 166.858 robos a nivel nacional, cifra que representa un incremento en comparación con 2020, año en el que, para el mismo periodo de tiempo, se presentaron 131.138 hurtos. 

En Bogotá, entre enero y agosto del año en curso, se registraron 65.207 hurtos a personas, y las armas blancas (12.116 reportes) fueron los elementos más utilizado para cometer este delito, según cifras de la Secretaría de Seguridad.

La situación para los ciclistas, sobre todo en Bogotá, es similar. De acuerdo con un estudio del Centro de Pensamiento Futuros Urbanos, dado a conocer a principios de este año, en la ciudad, en promedio, se roban 22 bicicletas por día. De hecho, este delito aumentó en 2020, pues se pasó de 8.129 reportes de hurto de bicicletas en 2019 a 10.841. Entre enero y agosto de este de año, han sido robadas 6.542 bicicletas, de acuerdo con cifras oficiales. La cifra es menor a la mismo periodo de 2020 (7.146), pero mayor a la de 2019 (5.229).

Además del aumento, genera especial preocupación que, en los sucesos, a algunas personas también las están matando. Hoy, los ciclistas se sienten desamparados. 

Este fue el caso de la noche del pasado martes 5 de octubre, cuando dos jóvenes hermanos fueron abordados por tres hombres que pretendían despojarlos de sus bicicletas, en el túnel de la ciclorruta de la calle 26 con avenida Boyacá.  Diego Alejandro Cardozo, de 25 años, perdió la vida, luego de tres heridas con arma blanca en su pecho, una de las cuales comprometió sus pulmones, según describió Andrés, su hermano mayor.

La Policía se pronunció y aseguró que ya iniciaron las investigaciones por el homicidio, haciendo uso de las cámaras de seguridad de la zona. Asimismo, se ofreció una recompensa de hasta 20 millones de pesos para quien ofrezca información sobre el paradero de los victimarios. 

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El Concejo de Bogotá también se manifestó e hizo un llamado a la policía para frenar este tipo de delitos. En diálogo con RCN Radio, la presidenta de la corporación, María Fernanda Rojas, pidió que se hiciera una mayor vigilancia en los puntos de la ciudad que son de alto riesgo para quienes transitan en bicicleta. 

“Sabemos que en muchas ciudades en Colombia y en el mundo podemos tener un riesgo de seguridad al salir en bicicleta, pero que a una persona la maten por robarle una bicicleta no tiene sentido”, señaló Rojas. 

La última afirmación de la dirigente política resulta crucial. Más allá de las cifras que presentan las distintas entidades, lo cierto es que la ciudad lleva tiempo siendo insegura para quienes se movilizan en dos ruedas. 

Puntos críticos del robo de bicicletas

De acuerdo con las denuncias de los biciusuarios y los datos aportados por las entidades oficiales, los puntos más críticos de la ciudad son la calle 26, desde la 68 hasta la avenida ciudad de Cali; la avenida Boyacá, entre la calle 26 y la avenida de las Américas, y la ciclorruta de Patio Bonito, después de la avenida Ciudad de Cali.

Asimismo, partiendo de las cifras de los últimos tres años, las localidades donde más se roban bicicletas son Kennedy, Engativá, Suba, Bosa y Teusaquillo.

El artículo que ya ponía la situación ante los ojos del mundo

Hace un año, el diario británico The Guardian publicó un artículo titulado Capital de la muerte en bicicleta: ciclistas de Bogotá luchan contra la violencia en las calles de la ciudad. En este, se emitió una alerta relacionada con la violencia que sufren los ciclistas en las vías y a manos de criminales. 

El diario resaltó que si bien el ciclismo en el país estaba prosperando, “los ladrones de bicicletas y los conductores homicidas” estaban obligando a quienes se movilizan por este medio a “defenderse con clases de defensa personal y armas”. 

El medio manifestó que de enero a septiembre de 2020 se reportaron 8.023 casos de robos de bicicletas, lo que correspondía a un incremento del 36 por ciento con respecto al año anterior. La administración distrital, por su parte, calificó de “injusto el titular”, puesto que supuestamente había un mal manejo de las cifras. 

“En Bogotá murieron el año pasado 54 ciclistas; este año fueron 39: una reducción del 28 por ciento. Lo que tiene que ver con muertes en medio de atracos, el año pasado murieron 64 personas; este año, 44: de esos, tres son ciclistas. Hemos esclarecido dos casos y estamos trabajando por el tercer caso”, dijo en ese momento Hugo Acero, entonces secretario de Seguridad, a El Tiempo.

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Robo de Bicicletas. Alcaldía
 En lo corrido de este año, 6.542 bicicletas han sido robadas. Foto: Alcaldía de Bogotá.

¿Qué hacer al respecto?

De acuerdo con Roberto García, experto en seguridad y defensa de la Universidad de La Sabana, desde 2019 se ha venido observando un incremento en las cifras de inseguridad y atracos en el país, circunstancias que además se han visto agravadas por las condiciones generales de la pandemia. “Mucha gente se ha quedado en la calle. Las condiciones económicas no son las mejores. Gran parte de la población no la está pasando bien”, dijo a Diario Criterio. 

Son muchas las opciones que se han puesto sobre la mesa para atender la problemática, que van desde una mejora en los sistemas e infraestructura carcelaria hasta el aumento de efectividad en los procesos judiciales. Para hacerle frente, García propone aumentar la presencia de la policía en las calles e integrar en las bicicletas dispositivos que permitan su ubicación rápida. 

Estas medidas, según explicó, contribuirían a disminuir en parte la problemática, pero no atacarían al problema de fondo, que es mucho más complejo. “El dilema es la inseguridad general, un asunto que es estructural. En el caso de Bogotá, habría que trabajar en la política ciudadana”, señaló. 

Además de estas medidas, llama la atención la falta de garantías que tienen los ciclistas en la ciudad para movilizarse. Un ejemplo de ello es el túnel de la ciclorruta de la calle 26 con avenida Boyacá, pues se trata de una zona altamente peligrosa por la falta de iluminación y tienen un tenebroso punto ciego en la curva. Los ciudadanos entran allí sin saber lo que les espera. En 2019, varios biciusuarios ya manifestaban su preocupación por los continuos robos en la zona. Una situación que ya ha sido denunciada, pero que sigue sin resolverse.

“Cuando hablamos de seguridad, siempre se incluye un factor subjetivo. En el caso de Bogotá, hay una percepción de que es una ciudad violenta e insegura precisamente por las condiciones propias de la misma. Por ejemplo, la falta de luminosidad, los callejones y el descuido de ciertos sectores”, dijo al respecto el experto. 

En este sentido, manifestó que es necesario incrementar la sensación de confianza y seguridad, desde una buena planificación urbana que cambie el rol de “policía de cuadrante” a una policía de proximidad. “El caso de tener a un policía muy cerca, mientras paseas, desincentiva este tipo de actos. Esta es la metodología que se aplica en Europa. Hay que pensar en un policía de proximidad, en un modelo comunitario”, aseveró.

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