Rodolfo Hernández: Este infierno y las dos definiciones más bellas del mundo

¿Cuántos pillos ha llevado a la cárcel Rodolfo Hernández? Que yo sepa, ninguno. Es probable que los primeros sean su hijo, su esposa y él mismo.

Es innegable que los videos del espionaje a la campaña del Pacto Histórico dejaron un mal sabor, sobre todo por la revelación de las maniobras que allí se fraguaron contra Alejandro Gaviria. Esto se añade a las críticas que ha recibido el movimiento por aceptar entre sus filas a una señora tan impresentable como Piedad Córdoba (¡en qué estaba pensando Petro!).

Sorpresivamente, la última encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC), ignorada de manera muy conveniente por un amplio sector de los medios, arrojó una ventaja de diez puntos a favor de Petro (45% – 35%). En una muestra de grandeza inusual en la política, Alejandro Gaviria emitió un comunicado tranquilo, sentó su posición y sigue en las filas del Pacto Histórico. Estaba molesto, sin duda, pero entiende que está en juego el destino de Colombia. Lo demás es secundario.

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¿Cómo explicar el resultado de la encuesta? La respuesta es sencilla y tiene dos patas. La primera está relacionada con el hecho de que en los mismos días en que se filtraron los videos, Rodolfo Hernández siguió excretando barbaridades. Fueron cosas tan mal sonantes —el sacrilegio contra la Virgen, el “oso” en su entrevista con Telemundo, las fufurufas en su finca— que terminaron eclipsando los videos. La segunda es la reputación de Petro, una probidad refrendada durante más de veinte años de vida pública, que lo blinda incluso contra errores gruesos.

Hasta Peñalosa, sucesor suyo en la Alcaldía de Bogotá, lo aceptó en los primeros debates de los precandidatos: “Petro es un mal administrador, pero es un hombre honesto”.

Paréntesis. Yo pongo en duda lo de mal administrador. Al final de su mandato (2015), la Alcaldía de Bogotá recibió una nota Triple A de parte de una prestigiosa empresa internacional evaluadora de riesgo financiero. Hoy, Petro sigue ganando las elecciones en 18 de las 20 localidades de la capital. Si exceptuamos cuatro intelectuales exquisitos y los adultos mayores del estrato seis, su porcentaje de aprobación ha permanecido muy alto durante más de diez años.

Retomemos. No me sorprendería que esos diez puntos hayan aumentado esta semana por varias razones.

Mientras el discurso anticorrupción de Hernández no pasa de ser el mensaje retórico y efectista de un señor que está imputado penalmente y acompañado por toda esa fauna política que él dice combatir, Petro ha librado batallas tan suicidas como sus debates contra los parapolíticos, que coadyuvaron para que más de 60 parlamentarios terminaran tras las rejas; y sus denuncias contra el carrusel de la contratación, que tiene en la cárcel a los hermanos Moreno Rojas y a otros altos funcionarios de la administración de Samuel Moreno.

¿Cuántos pillos ha llevado a la cárcel Rodolfo Hernández? Que yo sepa, ninguno. Es probable que los primeros sean su hijo, su esposa y él mismo. Hay muchas pruebas que comprometen a la familia Hernández en el caso Vitalogic, algunas con sello de notaría porque doña Socorro de Hernández, la matrona del clan, le aconsejó a su hijo que autenticara su compromiso con los contratistas de Vitalogic por medio de un documento firmado y autenticado. Es decir, ¡que refrendara su robo al erario en notaría para que Vitalogic no lo fuera a robar! Es la primera vez en la historia de Colombia y de sus enemil torcidos que se presenta algo así.

¿Cuántos pillos ha llevado a la cárcel Rodolfo Hernández? Que yo sepa, ninguno. Es probable que los primeros sean su hijo, su esposa y él mismo.

Julio César Londoño

Rodolfo Hernández tiene este caso tan perdido, que ni siquiera la Comisión de Acusaciones podría absolverlo. Pero lo peor es que antes de llegar ante este “severo” tribunal la suerte del folclórico personaje estará en manos del Senado, donde Hernández no tiene ni un parlamentario propio…, pero sí varias decenas de amigotes —me refiero a los senadores de los 45 clanes del Equipo Colombia que contabilizó Ariel Ávila—, quienes le cobrarán carísimo su apoyo. Si Hernández tenía alguna intención de combatir la corrupción, ya empezando tendrá que reconsiderar la cosa, pisar pasito y venderles a los congresistas el alma, si es que tiene alma un sujeto cuyo deporte es exprimir “hombrecitos” y tasar en pesos la vida de su hija adoptiva.

Si Hernández tenía alguna intención de combatir la corrupción, ya empezando tendrá que reconsiderar la cosa, pisar pasito y venderles a los congresistas el alma, si es que tiene alma un sujeto cuyo deporte es exprimir “hombrecitos” y tasar en pesos la vida de su hija adoptiva.

Julio César Londoño
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Un jurista consultado me asegura que la situación es más grave porque el sujeto no llega “denunciado” sino “imputado”, es decir, legalmente acusado, lo que obliga al Congreso a trasladar el caso directamente a la Corte Suprema de Justicia. Y es claro que pasar de la Cámara de Acusaciones a la Corte es como ir de una casa de putas al orbe de la Virgen del Carmen, si me permiten la comparación.

Y es claro que pasar de la Cámara de Acusaciones a la Corte es como ir de una casa de putas al orbe de la Virgen del Carmen, si me permiten la comparación.

Julio César Londoño

En suma, creo que los videos no le hicieron mella a Petro porque sus seguidores tenemos claro que por cada personaje cuestionado que milite en el Pacto Histórico, Hernández tiene diez. Además, la distancia intelectual es enorme. Un ejemplo: hay un video donde Hernández debe pronunciar dos consignas de campaña, algo sobre corrupción y otra cosa, y al final invitar a que voten por él. Son siete u ocho frases. Cortas y simples todas, para que don Rodolfo las pueda memorizar y el pueblo las pueda entender —postulado cero de la campaña—. Dirige la grabación Ángel Becassino, la neurona externa de Hernández. Exteriores. Luz día. Becassino dicta una frase, Hernández la repite. Corten. Segunda frase. Repita, Hernández. Corten.

La grabación de esas frases requirió diez cortes y tres repeticiones.

Es tan limitado el señor, y tan turbio el asunto de los jefes que lo respaldan (Uribe, Pastrana, César Gaviria, Alejandro Char, Barguil…) que todos, el candidato y los jefes, hicieron votos de silencio. Después del bochornoso episodio de Telemundo, William Ospina y Ángel Becassino amordazaron a Hernández, y los jefes no han dicho una sola palabra, perfectamente conscientes de que ellos son tan impresentables como el frágil candidato, y que los apoyos suyos espantarán los votos de quienes siguen creyendo que Hernández es un outsider genial, un empresario hecho a pulso, el terror de los corruptos. A estas alturas, para todos es claro que Hernández es un pillo que huye de la Policía gritando ¡cójanlo, cójanlo!

Es tan limitado el señor, y tan turbio el asunto de los jefes que lo respaldan (Uribe, Pastrana, César Gaviria, Alejandro Char, Barguil…) que todos, el candidato y los jefes, hicieron votos de silencio.

Julio César Londoño

Si bien es verdad que el silencio de Hernández ha evitado que siga espantando los votos de los católicos, los taxistas, los comunicadores, los profesores y demás gremios que el ingeniero insulta con su incontinencia verbal, también es cierto que la medida le dejó servida la mesa a Petro, que ha tenido abiertos los micrófonos toda la semana y los ha aprovechado con su elocuencia pedagógica y parsimoniosa. El remedio resultó peor que la enfermedad.

Rodolfo Hernández me deprime

Rodolfo Hernández con Cecilia Suárez de Hernández, su madre
Rodolfo Hernández con Cecilia Suárez de Hernández, su madre.

Dejo aquí el examen de Hernández porque es un asunto que me deprime.

Prefiero hablar de Francia, esa mujer extraordinaria que ha vencido la pobreza, la discriminación, las amenazas de los sicarios de los mineros, los ataques de los bodegueros y las burlas de esos mestizos que se creen hijosdalgo y que jamás estarán en el podio de los Premios Goldman. Amén de sus méritos intrínsecos, Francia Márquez se ha convertido en un símbolo histórico trascendente: representa a esos millones de colombianos, negros, indios, pobres y campesinos que han sido marginados por siglos de los más elementales derechos ciudadanos, y que jamás habían sido protagonistas de la democracia representativa y mucho menos integrantes de una fórmula presidencial. Además, es gracias a ella que César Gaviria no hace parte del Pacto Histórico. Cuando Petro estuvo a punto de cerrar un acuerdo con el enterrador del Partido Liberal, fue Francia la que dijo No. Demostrando que no es tan terco como asegura la espléndida Verónica Alcocer, Petro aceptó el veto de Francia y la eligió como su fórmula vicepresidencial. Gracias, Francia. Gaviria habría sido una mancha en la victoria del domingo, y su precio, se sabe, es más alto que el de la scort más cara del mercado.

La hoja de vida de Petro no puede ser mejor. Ha sido senador y alcalde, es economista del Externado, diplomado en medioambiente y desarrollo poblacional en Lovaina, y administrador público de Salamanca. Sus propuestas ambientales, sociales y energéticas están perfectamente sintonizadas con las necesidades más urgentes del país y del mundo.

Francia Márquez y la reparación histórica
Francia Márquez.

En entrevista con La W Radio el martes, ratificó un pacto de cinco puntos con la opinión pública: 1. No buscará la reelección. 2. No ejercerá represalias de ningún tipo. 3. Se enfocará de manera prioritaria en superar la crisis social que atravesamos. 4. Respetará la Constitución, la separación de los poderes y la propiedad privada. 5. Nombrará una comisión internacional que asesore a los organismos de control en el estudio de los casos más graves de corrupción.

Exponiendo el pellejo, con su programa y con su estilo de hacer política, Petro ha demostrado su amor por el pueblo —le gusta usar esta palabra que casi no nos atrevemos a pronunciar en un país donde campea el odio—. Es obvio que Colombia no será Finlandia dentro de cuatro años; pero estoy seguro de que Petro, Francia y su equipo de gobierno sabrán canalizar nuestras riquezas naturales y nuestro talento humano para que empecemos a caminar en la dirección correcta. Para salir de este viscoso mar de corrupción, sangre y babas en que chapaleamos hace una eternidad.

P.S. El párrafo anterior tiene una expresión que puede ser gaseosa o discutible, «talento humano». Pese a la mala fama que cargamos, el colombiano no es inferior a nadie. Es la élite pervertida la que ha convertido una nación muy rica en un infierno pobre. La prueba de que estamos maduros para un cambio son los amplios triunfos del Pacto Histórico en las jornadas electorales del 13 de marzo y del 29 de mayo. Y sobre todo, esa histórica actuación del pueblo durante el estallido social. Sí, se perdieron vidas humanas de manifestantes —más de ochenta— y de policías —cuatro— y muchos puestos de trabajo; la gente repudió el vandalismo y la duración de los bloqueos, pero apoyó el paro con canciones y ensayos, con documentales y obras de teatro, con marchas y debates, con banderas, memes, pinturas, grafitis y camisetas, con plegarias y canciones; con programas tan audaces como la «Universidad pal barrio» y tan conmovedores como las ollas comunitarias y mil cosas más que me recordaron las dos definiciones más bellas del mundo.

«La poesía es la energía secreta que cuece los garbanzos en la cocina».

«La solidaridad es la ternura de los pueblos».

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