Los Rolling Stones, Coldplay y Paul McCartney se rebelan contra Spotify

Más de 200 artistas británicos, entre los cuales están leyendas de la música, piden un mejor pago por parte de las plataformas de streaming musicales y leyes que las regulen.  

Así como varios miembros de la industria del cine se han plantado varias veces a plataformas como Netflix, un grupo de músicos británicos hicieron lo propio con Spotify y Apple Music, las dos plataformas de streaming musicales más importantes de la actualidad. 

Y no se trata de pocos nombres ni de músicos sin importancia. Son 230 artistas, entre los que están varios novatos y aún desconocidos, hasta verdaderas leyendas como Paul McCartney, los Rolling Stones, Van Morrison, Sting, Coldplay y algunos de los miembros de Led Zepelin

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Todos ellos agrupados en la Music Producers Guild (MPG) y la Musicians’ Union, los dos sindicatos de la música en el Reino Unido. 

Y la rebelión, que amenaza con estremecer (otra vez) a toda la industria de la música, estalló en forma de carta abierta, dirigida al primer ministro Boris Johnson.

Allí, unos 75 músicos (representando a los 230 que están en contra) acusan a las plataformas de no pagarles de forma justa y le piden al gobierno británico que las regule y establezca una serie de leyes y medidas para protegerlos de ellas. 

El streaming está sustituyendo a la radio como principal medio de comunicación musical. Sin embargo, la ley no ha seguido el ritmo de los cambios tecnológicos y, como resultado, los intérpretes y compositores no disfrutan de las mismas protecciones que en la radio”, dice el comunicado.

De hecho, piden que el gobierno cree un organismo, similar al que funciona en ese país actualmente para la radio, que regule y administre los ingresos que reciben los artistas de las plataformas. 

“Si conseguimos arreglar estos problemas, haremos del Reino Unido el mejor lugar del mundo para ser músico, productor o letrista, permitiendo que nuestros estudios de grabación y nuestros escenarios resurjan de nuevo”, explican en la carta. 

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La propuesta de los músicos británicos llega en un momento en el que la pandemia le puso un frenazo a los conciertos y espectáculos en vivo, que se habían convertido en la principal fuente de financiación de los músicos después de la crisis del negocio tradicional de las disqueras. 

De hecho, aunque hasta ahora han empezado a volver los festivales y los grandes conciertos en Europa y Estados Unidos, las pérdidas son inmensas. Solo en España, por poner un ejemplo, se calcula que en 2020 se perdieron 764 millones euros por los conciertos que se dejaron de hacer. 

La gente, al igual que ocurrió con el cine, acudió entonces a las plataformas de streaming, en donde con un pago mensual, pueden encontrar casi cualquier canción de cualquier artista y reproducirla las veces que quieran. 

Solo en España, por poner un ejemplo, se calcula que en 2020 se perdieron 764 millones euros por los conciertos que se dejaron de hacer.

Es más: pueden armar sus listas de reproducción y agrupar los temas y los artistas que quieran, sin necesidad de esperar a que suenen en la radio o de salir a comprar el álbum en una tienda física. 

Los artistas, de hecho, ya no reciben un porcentaje por la venta de sus álbumes, sino un pago de las plataformas que adquieren los derechos de su música. Un pago que, según los músicos británicos, es ínfimo: mientras en radio es del 50%, en las plataformas es solo del 15%.

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Y si antes no se habían quejado era porque los conciertos en vivo y las giras mundiales equilibraban la situación. 

Pero ahora, con pocos conciertos y países que siguen prohibiendo las aglomeraciones y los festivales, el tema cobra relevancia. Habrá que ver cómo evoluciona y si el caso británico se convierte en un ejemplo para el resto del mundo. 

Foto: Raph_PH - Licencia Creative Commons

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