La salsa caleña ahora es Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia

El reconocimiento, avalado por el Consejo Nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura, destaca todo el complejo de la salsa en Cali: músicos, orquestas, compositores, coleccionistas, bailarines, coreógrafos, investigadores, locutores y diseñadores de trajes y zapatos.

La salsa llegó a Colombia, como a muchos países de la zona, a través de los puertos que traían los ritmos afrocaribeños y, más adelante, los LP con la música que se hacía en Nueva York y que mezclaba esos mismos ritmos con otros como el jazz y el blues. Cuando en los años sesenta ya se había popularizado el concepto de salsa para referirse a ese tipo de música, el género había germinado en ciudades como Cali y Barranquilla.

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Pero fue sobre todo en esta primera ciudad, en donde comenzó a disputarles la popularidad a la música andina y al género tropical, que (en especial este último) mandaban la parada por esa época en el país. No sin cierta resistencia de ciertas personas de clase alta, que lo consideraban un baile y un ritmo vulgar, propio de las clases populares y los barrios pobres. Aun así, y en medio de todas las dificultades, los caleños abrazaron la salsa y la hicieron propia, creando un estilo único en todo el mundo, que hoy se conoce como salsa caleña.

Y es esa salsa caleña la que fue reconocida este fin de semana como Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia. Un reconocimiento que llega tras dos años de trabajo por parte de la Alcaldía de Cali, que tuvo que presentar al Consejo Nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura un Plan Especial de Salvaguardia en el que definía una serie de lineamientos para preservar las tradiciones y manifestaciones culturales que existen alrededor de la salsa en Cali.

Festival Mundial de la Salsa
Festival Mundial de la Salsa

Y es que el reconocimiento no cobija solo al género musical como tal, sino a toda la industria que mueve. Porque si al inicio la salsa fue rechazada por la clase alta, hoy es un género abrazado y reconocido por todos los estamentos de la ciudad, con muchos vasos comunicantes: las orquestas, los compositores, los músicos, los coleccionistas, los bailarines, los bailadores, los coreógrafos, los profesores de baile, los investigadores, los luthiers que fabrican los instrumentos o los diseñadores, sastres y artesanos que fabrican los trajes y los zapatos de los bailarines, entre otros. Es lo que se denomina el complejo musical dancístico de la salsa caleña.

Y es, tal vez, lo que diferencia a Cali de otras ciudades salseras de Colombia como Barranquilla, Bogotá o incluso Medellín. En Cali la salsa ha construido todo un circuito desde la calle (con los coleccionistas, los bares, los bailadores, los profesores de baile y las escuelas), que le ha permitido volverse en sí misma un espectáculo que atrae turismo nacional e internacional con orquestas que le dan la vuelta al mundo, eventos como el Festival Mundial de la Salsa y la Feria de Cali o los espectáculos turísticos que duran todo el año, como Delirio.

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Para 2017, de hecho, y según un artículo del diario Portafolio, Cali tenía 127 academias de salsa, 3.263 bailarines, 319 coreógrafos, 257 instructores, 6.506 estudiantes de salsa, 97 salsotecas (discotecas especializadas en bailar salsa) y 91 orquestas. Y aunque esas cifras cambiaron un poco con la primera parte de la pandemia, cuando muchas de esas instituciones tuvieron que cerrar y algunas no sobrevivieron, en los últimos dos años se ha recuperado el ritmo.

Ahora, con el reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia, la responsabilidad de las autoridades (a nivel nacional y local) es preservar y proteger todas esas tradiciones. Como explicó Ronald Mayorga, secretario de Cultura de Cali, “estamos dispuestos a cuidar lo caminado, a conservar y a proteger todas esas narrativas, todas esas historias, esos productos que Cali ha creado durante años, pero además el reto es dar nuevos pasos, tenemos que pensar el futuro de la salsa y de la salsa para el mundo”.

Feria de Cali

De hecho, el reconocimiento llega justo cuando este género musical pasa por una especie de crisis a nivel de público masivo. Mientras el género urbano manda en la radio y en las plataformas de streaming, la salsa que se sigue escuchando es la clásica, creada hace tres décadas o más. No es que no existan nuevas propuestas, sino que estas no le llegan al gran público. Por eso, en Cali están planeando una cumbre para mediados de octubre, con expertos de todo el mundo para pensar hacia dónde va la salsa y cuáles son sus nuevos caminos.

Mientras tanto, los bailarines, los cantantes, las orquestas y todos los que viven de la salsa pueden decir que hacen parte de la cultura inmaterial del país.

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1 Comentarios

  1. Que buén reconocimiento para Cali , nada menos que patrimonio cultural la Salsa y el complejo musical que la rodea
    Y para Colombia

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