Una bomba de tiempo: la salud mental estaba mal y la pandemia la empeoró

La alta demanda de los servicios de salud mental ha hecho que las clínicas privadas de Colombia estén a tope. La situación es similar en países como Estados Unidos. Especialistas aseguran que la pandemia aceleró la crisis de salud mental que se venía gestando desde hace unos años.

Camilo Jiménez no sabe en qué momento exacto comenzó a sentirse mal. Dejó de dormir bien. Cuando conciliaba el sueño, al levantarse, la sensación era la misma: un vacío en el pecho que no desaparecía con nada. Sentía angustia. No se hallaba. Hablarlo fue difícil. Al comentarlo con sus amigos más cercanos, la conclusión fue que debía ver a un profesional. 

“Pero no ha sido fácil”, comentó a Diario Criterio. Aunque tiene un servicio de salud aceptable, no ha podido mantener un tratamiento estable. “Tengo una cita cada dos meses, cuando hay espacio. Las sesiones no duran mucho. No alcanzan a ser de media hora. A veces duran solo 15 minutos. Eso no es nada. Y nada mejora”, aseguró. 

Para Paula Gómez*, también ha sido complejo. Su familia lleva ya casi tres meses buscando internarla en una institución para iniciar un tratamiento psiquiátrico. A principios de este año, Gómez fue llevada al servicio de urgencias de un hospital de Bogotá. Tenía autolesiones en sus brazos y había dejado de comer. Tampoco salía de su habitación. “Parecía muerta en vida, me decía mi familia”, contó. 

Luego de varios exámenes, el doctor le explicó a su madre que regresar a su casa no era la mejor decisión, porque podría haber recaídas, por lo que recomendó internarla en un centro especializado en salud mental para que recibiera una terapia personalizada. No ha sido posible. 

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En este momento, Colombia está “experimentando un aumento del uso de servicios; vemos cómo los servicios de salud mental y las camas hospitalarias están llenas, también cómo los tiempos de espera están más prolongados”, explicó a Diario Criterio Laura Ospina, profesora del departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad Javeriana. 

En los últimos años, ha aumentado la demanda de atención por enfermedades como la ansiedad y la depresión, y durante la pandemia se desbordó, “sobre todo por sus impactos a nivel familiar, de duelos por pérdidas, los temores que todavía suscita y los problemas derivados”, dijo a este medio Omar Cuéllar, director de la Clínica Montserrat, a finales de 2021. 

Para ese entonces, la clínica estaba al ciento por ciento de ocupación hospitalaria, a pesar de que diciembre solía ser un mes con una ocupación del 60 por ciento. El aumento tuvo que ver precisamente con los efectos pospandémicos en la salud mental de los colombianos. La situación no ha cambiado. La clínica está a tope al igual que varios centros similares en el país. 

Salud mental en pandemia
Salud mental en pandemia.

La pandemia no solo generó nuevos casos de enfermedades mentales, sino que las personas que tenían trastornos antes del covid-19 presentaron deterioro. “Vimos un empeoramiento de estas condiciones. El hecho de haber tenido restricción a los servicios de salud y el miedo a salir de la casa hizo que muchas personas no fueran a consulta. Esto derivó también como desencadenante de que estos cuadros presentaran crisis”, dijo Ospina. 

A su vez, recientes estudios han evidenciado cómo el covid-19, en sí mismo, es un factor de riesgo para enfermedades como la depresión, la ansiedad, el insomnio y la demencia, explicó Ospina. 

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Una bomba de tiempo

Una encuesta adelantada por la Universidad Javeriana en los primeros cuatro meses de la pandemia –durante el confinamiento– determinó que casi un 70 por ciento de los jóvenes entre 18 y 24 años consultados reportaba algún síntoma de depresión y ansiedad. Igualmente, 63 por ciento reportó desmejora en actividades laborales y 49 por ciento, en los hábitos de sueño. 

Factores como el aislamiento, la pérdida de contacto con los seres queridos, la cuarentena, las lesiones económicas, el miedo a enfermarse y el duelo desencadenaron síntomas de depresión y ansiedad. 

Las cifras de salud mental ya estaban mal antes del coronavirus y las cuarentenas. “La pandemia actuó como un catalizador de cosas que ya se venían cocinando. Era un proceso que ya se veía venir en muchas partes del mundo, principalmente en países en vías de desarrollo”, explicó a Diario Criterio Milton Murillo, psiquiatra y docente de la Universidad del Rosario. 

Especialistas estimaban que en 2023 la depresión se convirtiera en la principal enfermedad causante de incapacidad y pérdida de años productivos, pero “lo que hizo la pandemia fue acelerar este proceso, recrudecerlo y agregarle muchos ingredientes extra como el deterioro de la salud, la pérdida de la vida y las crisis económicas”, explicó el psiquiatra.

De hecho, los trastornos depresivos y de ansiedad son patologías prevalentes en el país, de acuerdo con lo reportado en la última encuesta de salud mental, realizada en 2015. Para ese entonces, se observó prevalencia de por lo menos un “síntoma mental” en 44,7 por ciento de la población infantil (7 a 11 años). Para el caso de los adolescentes (12 a 17 años), se identificó que más del 50 por ciento tenía por lo menos cuatro síntomas relacionados con depresión y ansiedad. 

Salud mental y depresión

Esto tiene que ver con que Colombia es un país con unos determinantes de salud muy afectados. “Cuando los determinantes están afectados ya vamos mal. Vamos décadas de conflicto armado, con graves cifras de hambre, sumado a la corrupción del Estado. Son muchas cosas que confluyen. Somos un país que no tiene salud mental. Aparece entonces una pandemia con todos sus elementos. Colombia no estaba preparada para eso”, dijo Murillo.

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Colombia no es el único país en crisis

Colombia es un país con contextos complejos que vienen deteriorando la salud mental desde hace ya bastantes años, por lo que la crisis que está viviendo no es una sorpresa para los profesionales de la salud. No obstante, ha llamado bastante la atención que la compleja situación de salud mental también la están viviendo incluso los países del Primer Mundo. 

“Desde antes de la pandemia, la oferta de servicio de salud estaba muy por debajo de la necesidad. Y ahora, sí la necesidad aumenta, la oferta de servicios se va a ver corta para suplir esta demanda. Esta es una realidad no solo para Colombia sino para el mundo, los servicios de salud mental no obedecen a la demanda y siempre van a ser más escasos”, precisó Ospina. 

En Estados Unidos, por ejemplo, varios adolescentes esperan en salas de urgencia, para acceder a servicios psiquiátricos en un centro especializado, ante la alta demanda. De hecho, un estudio de 88 hospitales pediátricos del país determinó que en 87 de ellos son alojados durante la noche niños y adolescentes con algún problema relacionado con la salud mental, en sala de emergencias. El tiempo de espera para poder acceder a un servicio especializado se encuentra entre seis y diez días. 

Esta situación ha sido monitoreada por el periódico The New York Times, que precisamente dio cuenta de que los desórdenes de salud mental han ido incrementando entre los adolescentes estadounidenses. Una de las cifras más alarmantes es que las tasas de suicido, que se mantuvieron estables de 2000 a 2007, se dispararon 60 por ciento para 2018. 

En otros países la salud mental también genera alarma. En Europa, por ejemplo, con la suspensión de los servicios de salud por el confinamiento y otras medidas, las personas con enfermedades mentales preexistentes vieron deteriorada su condición así como su estado de ánimo. La situación es aún más preocupante en China, donde el estricto confinamiento generó una ola de suicidios, que empezó a ser alertada en varios medios el mes pasado. 

Aunque utilizar el término de pandemia de salud mental todavía no es apropiado y debe hacerse con extremo cuidado –ya que una pandemia hace referencia a una enfermedad que se extiende a muchos países o que afecta a casi toda la población de una región–, es bastante preocupante el aumento de casos en varios países, que deberían empezar a tomar medidas pertinentes para evitar un colapso en los servicios de salud.  

De hecho, en el primer año de la pandemia, la prevalencia mundial de la ansiedad y la depresión aumentó 25 por ciento, de acuerdo con un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en marzo de este año.

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*El nombre de una de las fuentes fue cambiado para proteger su identidad.

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