Mancuso y paras: alianzas, exterminio de la UP y despojo en el Urabá, puntos clave en su nueva intervención

Salvatore Mancuso y Rodrigo Londoño Echeverri, excomandantes de las autodefensas unidas de Colombia (AUC) y las Farc, respectivamente, intervinieron este miércoles ante la Comisión de la Verdad en un evento de reconocimiento de responsabilidades.

Aunque estos testimonios no pueden tener repercusiones judiciales, se consideran de gran importancia para esclarecer asuntos como el vínculo de agentes del Estado con grupos armados o su papel en las ejecuciones extrajudiciales de civiles.

Lea también: Una niña de 13 años víctima de falsos positivos y otros horrores del Batallón La Popa

Mancuso ya se ha referido a estos temas con anterioridad, incluso ante la propia Comisión de  la Verdad. Sin embargo, sus palabras siguen teniendo un gran impacto porque dejan clara la incidencia de los nexos de miembros de la fuerza pública y las AUC en el recrudecimiento de la violencia. Además, muestran el papel de los paramilitares en el despojo de la tierra, un asunto central en el conflicto armado.

Diario Criterio hizo una selección de las frases más importantes de la intervención de Salvatore Mancuso en la Comisión de la Verdad.

Salvatore Mancuso. Foto: Comisión de la Verdad

Las Convivir y las AUC

Las Convivir fueron cooperativas de seguridad privada creadas en 1994, al final del gobierno de César Gaviria, con las que se permitía que civiles usaran armas y equipos de las fuerzas militares. Estas organizaciones se expandieron por todo el país durante la administración de Ernesto Samper. 

“Estuvimos en esa reunión de conformación de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá Carlos Castaño, Vicente Castaño, Rodrigo Doble Cero, Móvil 5 (Manuel Salvador Ospina Cifuentes), H2, que es Jhon Henao, cuñado de los Castaño (…)”

Puede ver: Proyecto que aumentaba predial a grandes clubes sociales de Bogotá se hundió

“Eso, aproximadamente para el año 95. Pero, para poder conformar este grupo de autodefensas, no solamente tuvimos que mirar cómo expandirnos, cómo ayudar a otras regiones y a otras personas que estaban en igualdad de condiciones agredidas por la subversión (…)”

“Las Convivir aquí juegan un papel supremamente importante. Ese papel de las Convivir y de los comisarios políticos nos permite crear las autodefensas a nivel nacional. Y es la manera en la que hacemos un engranaje entre una autodefensa legal, que es la Convivir, amparada con el Estado, con fusiles del Estado y armamento del Estado (…), y la autodefensa ilegal”

Parapolítica

“Cuando uno se convierte en un actor de control territorial, porque es lo primero que uno controla, ese control territorial lo lleva a controlar poblaciones, y al controlar poblaciones uno empieza a tener control sobre la parte política, social, económica, cultural de la región. Y puede uno llegar a influenciar, definitivamente, elecciones a favor o en contra de candidatos”.

“Empezamos a captar y hacer pactos, acuerdos, alianzas con diferentes sectores políticos (…) Es lo que se llamó y en Colombia se conoció como la parapolítica: más del 35 por ciento del Congreso de la República, alcaldías, gobernaciones, centenares de municipios donde tuvimos dominio y control (…) Eso nos llevó en determinado momento a enfrentar (…) a aquellos que en algún momento consideramos los enemigos de la nación colombiana, que estaban haciendo política y tenían un brazo armado.

Puede leer: La guerra de Los Flacos y de la mafia en el norte del Valle y Risaralda (II)

Exterminio de la Unión Patriótica (UP) y estigmatización a líderes

“La UP no fue exterminada por las autodefensas. Su gran victimario fue el Estado colombiano. Nosotros, como autodefensas, tuvimos responsabilidades, por supuesto que sí (…)”

“Eso tenemos que aclararlo, importante que llegue a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), porque esa gran responsabilidad que nos endilgan a nosotros no es nuestra sino del Estado. Tuvimos responsabilidades, y yo reconozco y por ello pido perdón a nombre mío y de todas las autodefensas. Pero, en este caso específico, había una preocupación porque decían que la guerrilla tenía un brazo político que estaba en la legalidad y que esas personas eran las que le pasaban informaciones al brazo armado que estaba en la ilegalidad (…)”.

Salvatore Mancuso en la Comisión de la Verdad
Salvatore Mancuso en la Comisión de la Verdad

“Había un temor generalizado de los actores de poder del país, como ya lo expliqué, gremios económicos, políticos, pero especialmente los militares, que estaban asustados por temas de combinación de formas de lucha. La estigmatización y señalamiento. Ha sido una constante de la guerra en Colombia señalar, estigmatizar a las personas para que se actúe contra ellas y buscar una justificación en el actuar. Y los listados que recibíamos, cuando venían de las instituciones de seguridad del Estado, les dábamos absoluta y plena credibilidad. Hubo ejemplos concretos, que ustedes ya conocen, el caso del líder indígena emberá katío Kimmy Pernía Domincó. El comandante Castaño, después de que se ejecuta esta operación y se asesina al líder emberá Kimmy Pernía, me llama y me pregunta que yo por qué di esa orden. Y le dije: ‘Yo no la di, me la dio usted’. Y le mostré lo que él me había enviado. Y dice: ‘Dios santo, cómo dejamos que nos utilizaran las instituciones del Estado para quitarse de encima a personas que se oponen a ciertas pretensiones estatales y gubernamentales'”.

(…) Dentro de esta lucha se estigmatizó a la Unión Patriótica y a muchas personas que hacían parte de la subversión y que cumplían funciones específicas dentro de la subversión (…)“.

“La UP no la exterminaron las autodefensas. El Ejército, la Policía, el DAS son los principales responsables”.

Nexos de la fuerza pública con las AUC

“En Cúcuta, no es secreto, lo hemos contado, allá se operaba conjuntamente: Fiscalía, DAS, Ejército, policías. Se veía a Pedro Frontera [Jorge Iván Laverde Zapata], que era el comandante de las zonas urbanas, andando en Cúcuta en carros de la Policía, carros del DAS, reunido con la Fiscalía y sus hombres enfusilados; pasaban por retenes, por todo lado, y no había ningún problema”.

“Y se operaba con esa alianza y ese pacto. Efectivamente se dio, hubo unidad en la medida en que, cuando estas investigaciones, con los listados que nos pasaban, estaban implicando la responsabilidad de los determinadores, esas informaciones llegaban a la autodefensa y a quienes adelantaban estas investigaciones se tildaban de ser del brazo jurídico de la guerrilla. Y esa información con esa estigmatización llegaba a las autodefensas y las autodefensas asesinaban, ejecutaban, daban de baja a esas personas para impedir que la investigación continuara, y esas personas que estaban detrás en el Estado, el Gobierno, quedaran libres de toda responsabilidad”.

El despojo de la tierra y el Urabá antioqueño

“Para esa época, 95, 96, 97, que es donde usted ve el mayor desplazamiento en la zona. En Urabá, y lo puede contrastar, existía una política de gobierno departamental que mostraba al gran Urabá como el futuro económico de la nación para la exportación de frutas y de carnes, que construirían unos puertos sobre la región de Urabá y que esto tenía que llamar la atención de los inversionistas nacionales, especialmente, de aquellos que vivían en este departamento. Paralelo a ello, se da esa lucha conjunta que traíamos contra las guerrillas en la zona y decidimos entrar a Urabá de manera muy fuerte. Yo le pongo un ejemplo específico: Tulapas. En Tulapas había unos campamentos del EPL, también había alguna presencia de las Farc. Y conjuntamente, entre autodefensas, Ejército, sacamos a las guerrillas de la zona (…)”

“Llegamos a esa región, enfrentamos a la guerrilla y la sacamos. Empezamos a llamar a los campesinos y les dijimos: ‘Venga, ¿quién quiere vender? Necesitamos comprar estas tierras, necesitamos traer inversionistas a la zona. Y se compraron miles de hectáreas en la región. Muchas personas vendieron asustadas, obligadas, a 25.000 pesos por hectárea. Una cosa absurda. Yo personalmente fui cumpliendo esa multiplicidad de roles, como empresario, a comprar tierras allá para los Castaño, en algún momento. Y luego se le vendieron parte de esa tierra, por ejemplo, al Fondo Ganadero de Córdoba, casi 8.000 hectáreas o un poco más. De esa manera se traía inversión a la zona (…)”

“Empezamos a generar una burbuja económica en esas regiones, en la cual los gobiernos nacional y departamental y municipales sacaban pecho y decían que la labor que venían desempeñando, no solo el tema de seguridad, sino que el tema económico se estaba, en ese momento, desempeñando de buena manera y que había unas reactivaciones económicas en la zona. Eso fue producto del accionar conjunto que hicimos y por eso los políticos se hicieron los de la vista gorda porque tenían un caudal electoral, había pagos de impuestos, se presionaba a los alcaldes, a los gobernadores, al Gobierno central, para que llegaran inversiones a la zona”.

Siga leyendo: Tuluá y su guerra mafiosa a la mexicana (V)

0 Comentarios

Deja un comentario

Diario Criterio