“Un periodista que hace crónica roja es un detective ciudadano sin más armas que su propia curiosidad”

Javier Sinay es uno de los mejores periodistas latinoamericanos de crimen. En entrevista con Diario Criterio habló sobre las complejidades, satisfacciones y riesgos de abordar este tema.

En 2010, ganó el Premio Rodolfo Walsh en la XXIII Semana Negra de Gijón con su libro Sangre joven. Seis años después, 2015, obtuvo el Premio Gabriel García Márquez, de la Fundación Gabo, por su crónica Rápido. Furioso. Muerto.

Fue colaborador de revistas y diarios como Clarín y Rolling Stone, y, actualmente,  es editor y cronista de RED/ACCIÓN, un sitio de periodismo independiente.

Sinay es autor, entre otros, de libros como: Cuba Stone: Tres historias (en coautoría, 2016), Los crímenes de Moisés Ville: Una historia de gauchos y judíos (2013) y  Sangre joven: Matar y morir antes de la adultez (2009).

Diario Criterio habló con este periodista argentino a raíz del taller virtual que dictará sobre crónica (Cómo pensar una crónica y cómo escribirla: algunos asuntos humanos), organizada por Relatto (más información en www.relatto.com/escuela).

Diario Criterio:  Usted es cultor de la crónica, especialmente la roja (por una ganó el Premio Gabo) ¿Cómo hace para sobrevivir cuando ya pocos diarios o sitios las publican?

Javier Sinay: Bueno, publicarlas a veces es un asunto complicado pero no imposible. Creo que nunca se publicó muchísima crónica larga, así que el tema no es nuevo (desde que inicié mi carrera hace ya más de 20 años que existe esta cuestión), pero sí se publica mucha crónica en tamaño mediano o breve. Por un lado, yo me refugio en esos formatos más cortos. Por otro lado, también busco dónde publicar mis textos largos y siempre hay dónde. Hoy por hoy Relatto es una excelente opción. Además, lo he hecho en RED/ACCION, de Argentina, donde soy miembro del staff. Y, finalmente, hay libros: se está publicando mucho de no ficción y creo que a veces la mejor crónica está ahí.

Diario Criterio: ¿Qué se necesita, además de sangre fría, para ser un buen narrador de crónica roja?

J.S.: Paradójicamente se necesita sangre fría, como usted dice, y también sangre caliente: empatía. La crónica roja es un arte que debe practicarse con mucho respeto por la gente que uno entrevista o que menciona. Es gente viviendo situaciones dramáticas y al límite, y es gente real. También hace falta un uso responsable del lenguaje, dar contexto, equilibrar las fuentes, entender lo que significa la historia para la comunidad, visitar los territorios… y al final complejizarlo todo. Con esos ingredientes una crónica roja evitará el sensacionalismo y el maniqueísmo, y mostrará la vida y la muerte tal como son: múltiples y diversas.

Rodolfo Walsh, el escritor argentino, es un icono de la búsqueda de justicia. Emmanuel Carrère, en El adversario, en cambio, da una gran narración.

Diario Criterio: ¿En un mundo que suele dividirse entre buenos y malos, víctimas y victimarios, puede tomar distancia a la hora de escribir una crónica roja?

J.S.: No, no se puede. Pero lo que yo busco no es ser imparcial sino enhebrar una historia  que muestre grises, puntos en tensión, contradicciones y relatos cruzados; y trabajo para que todo eso genere un sentido superador al de las partes aisladas. Por todos los medios creo que la crónica roja debe evitar mostrar un mundo de buenos y malos: los seres humanos somos tridimensionales… y usualmente complicados. La tarea entonces para una crónica roja (y para el periodismo) es entender por qué pasó lo que pasó. Y hacer que el público no sea tomado por tonto con relatos sencillos.

Diario Criterio: ¿Cómo sabe usted que tiene material para una buena crónica roja: por el “número de muertos”, por los “litros de sangre”, o por cuál razón?

J.S.: Usualmente no cuento muertos, sino vivos. Cuando ya he hablado con todos los vivos que pude y me han contado el asunto desde diferentes puntos de vista, entonces creo que puedo hacerme una idea de lo que ocurrió y puedo transmitirla al público. A eso se suma la documentación y el trabajo de campo. Trato de quedarme con suficiente material sin mostrar en el texto final, tanto como tan grande es la base de un iceberg: eso es lo que me permitirá elegir qué es relevante y qué no.

Diario Criterio: ¿Es un propósito de la crónica roja hacer justicia, encontrar culpables, o solo narrar con precisión los hechos?

J.S.:  Creo que hay crónica roja con ambas intenciones y, al final, se tocan, buscan lo mismo. Rodolfo Walsh, el escritor argentino, es un icono de la búsqueda de justicia. Emmanuel Carrère, en El adversario, en cambio, da una gran narración. De todas maneras, como dije, pienso que una narración precisa es siempre un buen aporte a la búsqueda de justicia.

Diario Criterio: ¿Qué palabras tiene vedadas a la hora de escribir una crónica roja y por qué?

J.S.: “Bueno” y “malo”. No veo las cosas en términos tan absolutos. Menos las cuestiones humanas. Soy un amante de las ambigüedades humanas.

Diario Criterio: Al buscar las historias, como en todo el periodismo, son necesarias las fuentes. Las suyas dónde están, ¿de las autoridades, del hampa…?

J.S.: Toda fuente suma y enriquece una historia: autoridades, hampa, lo publicado en la prensa, los escritos judiciales, la versión de la familia, la de los amigos, y también la literatura extra, que puede aportar desde la tangente algo para entender una historia.

Diario Criterio: Por la investigación previa, casi que usted funge como detective en su crónica ‘Los crímenes de Moisés Ville’. ¿Qué tanto de detective tiene un periodista de crónica roja?

J.S.: Todo. Un periodista que hace crónica roja es un detective ciudadano sin más armas que su propia curiosidad y sin más objetivos (usualmente) que la publicación de su texto. A veces el periodista comprende mejor que un detective policial una historia porque puede llegar a tener una mirada más amplia.  

La realidad a mí me resulta mucho más atractiva la crónica roja que la ficción. Hablar con la gente me resulta tanto más emocionante que imaginármela en una ficción.

Diario Criterio: A los detectives suele acecharlos el peligro, ¿qué tanto a usted?

J.S.: He tenido algunas, hace ya algunos años. Pero con el tiempo fui aprendiendo cómo resguardarme o con quién andar y con quién no.

Diario Criterio: En la crónica ‘Rápido. Furioso, Muerto’ (por la que ganó el premio Gabo) los protagonistas son muy jóvenes, como en ‘Sangre joven’. ¿Busca que así sean los protagonistas o es mera coincidencia?

J.S.: Fue coincidencia. Sangre joven es un libro que escribí a mis 27 o 28 años, en el que busco retratar a una generación, mi propia generación, los nacidos en los años ochenta, a través de historias al límite en las que el crimen da paso al ritual de la vida cotidiana. 

Rápido. Furioso. Muerto es una crónica publicada en Rolling Stone, en 2014, que surge originalmente de una denuncia de un defensor oficial de menores de edad en la provincia de Buenos Aires (señalaba que algunos policías estaban matando jóvenes y disfrazando esos crímenes de respuesta en legítima defensa a supuestos intentos de robo).

De todas maneras, es cierto que Rápido. Furioso. Muerto podría haber sido un capítulo de Sangre joven... y de hecho lo será: Sangre joven será reeditado en septiembre con 100 páginas de material nuevo.

Diario Criterio: Suele ocurrir que al que escribe crónica roja lo estigmatizan, ¿no le han preguntado que si está bien de la cabeza? 

J.S.: Solo mi esposa. 

Diario Criterio: ¿Coincide en que series y películas están contando grandes historias de crimen, muchas a partir de hechos reales?

J.S.: No puedo responder, no veo series. Muchas personas dicen que es así como usted dice. Supongo que hay buenas historias en todos los formatos y soportes. Yo por ahora las leo.

Diario Criterio: ¿Usted no disfrutaría más contando una historia de ficción que una real?

J.S.: ¡Vade retro! La realidad a mí me resulta mucho más atractiva que la ficción. Hablar con la gente me resulta tanto más emocionante que imaginármela. Y por último, la literatura de no ficción tiene los mismos recursos estilísticos que la de ficción. Esto quiere decir que un libro de crónica es tan bueno como uno de ficción. Al leerlo, yo creo que uno aprende más sobre el mundo que lo rodea. La condición de realidad le da a una historia una base muy poderosa.

Diario Criterio: ¿Qué escritores o títulos recomienda a los que quieren escribir crónica roja?

J.S.: Rodolfo Walsh, Truman Capote, Cristian Alarcón, Rodolfo Palacios, Janet Malcolm, David Carr, Ricardo Ragendorfer, Emmanuel Carrère y Osvaldo Aguirre.

Diario Criterio: Elija uno…

J.S.: Elijo al periodista y escritor argentino Rodolfo Palacios porque en mi generación y en mi país es quien mejor conoce cómo traducir el mundo “hampa-policial” en palabras escritas.

Foto de Javier Sinay: Vera Rosemberg

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