“Se turnaban para torturarme en el CAI en Bosa”

Una de las denuncias más perturbadoras sobre presunto abuso policial es la Paola Andrea Redondo Montaña. Diario Criterio habló en exclusiva con la joven bogotana cuyo caso se viralizó en redes sociales.

Vea aquí el testimonio de Paola Andrea Redondo Montaña.

La humanidad de Paola Andrea es tan frágil como su dulce voz. En su pequeño cuerpo de piel trigueña quedaron las marcas de una noche de terror, de la brutalidad policial, de la banalización de la dignidad y la vida misma.

Podría decirse que los dos uniformados que la torturaron se pasearon por el Código Penal y hasta por todos los convenios y tratados firmados por Colombia en torno al respeto y defensa de los derechos humanos.

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Paola Andrea tiene apenas 19 años y recibe un curso de máquina plana y fileteadora. Su tragedia arrancó en la noche del martes 4 de mayo y terminó en la madrugada del día siguiente. Fueron cinco horas seguidas de vejámenes que comenzaron en una calle de la localidad de Bosa y se extendieron al interior del CAI La Libertad del mismo sector, en Bogotá.

Lo más absurdo de este caso es que Paola Andrea no estaba en las protestas. Ella salió de sus clases y, camino a casa en el barrio El Recreo, quedó en medio de un enfrentamiento entre manifestantes y el Esmad. Aunque intentó escabullirse, rápidamente estuvo rodeada por media docena de policías que la agarraron a golpes.

Su sentido de la realidad quedó congelado cuando recibió un bolillazo en la cabeza. De esa escena recuerda los fotogramas en cámara lenta cuando se desplomó y cayó al piso. Luego vino la lluvia de patadas que sacudían su cuerpo. De ese aterrador momento solo recuerda a una mujer y a un hombre cuyo acento costeño sobresalía del grupo.

Cuando recuperó la conciencia, supo que la paliza continuaba. Alguien la agarró de las trenzas de su cabello y la arrastraba por la calle; quiso desfallecer. Pero la brutalidad de sus victimarios no tenía límites. La única mujer del grupo de policías se le lanzó encima y soltó varios golpes, pero apuntando solo a los brazos, como queriendo evadir las huellas de su agresión.

Cuando se cansaron de golpearla, el policía de acento costeño la sujetó del brazo y la llevó rumbo al CAI La Libertad, que estaba a unos metros. Durante el camino, de su boca solo salieron amenazas. Al llegar a la sede policial, retomaron los golpes, incluso en la misma puerta del CAI, tal como se aprecia en los videos que circularon en redes sociales.

Lo que sigue del relato de Paula Andrea es digno de esas películas de espionaje y torturas. La llevaron a la parte interna del CAI y apagaron las luces y de nuevo llovieron las patadas, puños y las amenazas: “me insultaban y dijeron que no iba a volver a ver a mis papás, que me iban a desaparecer”. Cada tanto ingresaba un uniformado con una pistola táser, una linterna y gas pimienta; el táser se lo descargaban en el cuello y el gas pimienta en el rostro: “se turnaban para torturarme”.

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Hubo un instante en que la mujer policía se ensañó tanto con Paula Andrea, “que uno de sus compañeros tuvo que quitármela de encima”, recordó tras señalar que, aunque en el CAI había otra docena de jóvenes detenidos y torturados, ella era la única mujer y hubo un momento en el que se quedó sola en esa sede policial.

En su mente quedó grabado como un tatuaje, un instante irracional: “cuando me dejaron ir, todos los policías me hicieron una calle de honor, pero para lanzarme patadas e insultarme”, explicó indignada.

En la madrugada fue auxiliada por un guardia de seguridad y antes de dirigirse a un centro médico para ser evaluada, se tomó fotos para dejar constancia de las heridas. En el hospital le cosieron cinco puntos en la cabeza. De ese bolillazo aún tiene secuelas, hormigueo, fuertes migrañas y una incapacidad de 15 días que fue prorrogada.

Como era de esperarse, su caso será llevado ante las instancias judiciales y para ello cuenta con varios videos que los internautas le hicieron llegar a través de sus redes sociales y de manera personal. En manos de un equipo están todas esas pruebas, incluido un video inédito en el que se podría determinar la identidad de los policías que la torturaron.

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