Simone Biles y Naomi Osaka: hasta las mejores sufren por su salud mental

La gimnasta estadounidense se retiró de la final por equipos. La japonesa no pudo pasar de octavos de final. Ambas tuvieron problemas de ansiedad. 

Hace dos días, y luego de lograr clasificar a las seis finales de gimnasia en los Juegos Olímpicos de Tokio, Simone Biles publicó un mensaje en Instagram que preocupó a muchos de sus seguidores. “No fue un día fácil ni el mejor, pero lo superé. A veces, realmente siento que tengo el peso del mundo sobre mis hombros”

Y todo porque aunque la atleta, una de las más condecoradas del mundo y la potencial estrella de estas olimpiadas, había logrado el paso a las finales, cometió una serie de errores e imprecisiones (algo bastante inusual en ella) que casi le cuestan la clasificación. Problemas de concentración, según algunos de los comentaristas deportivos estadounidenses.

El tema no paró ahí. Este martes, durante la madrugada colombiana, Biles competía en una de las finales más importantes de la gimnasia olímpica: la prueba por equipos. Pero luego de un salto de caballo, en el que aparentemente cayó mal, la atleta salió caminando de la sala con cara de contrariedad y acompañada de una de las entrenadoras. Luego volvió con la noticia de que se retiraba de la competencia. 

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Su decisión cayó como un baldado de agua fría en la delegación norteamericana. Aunque Biles se quedó en la sala, abrazó a sus compañeras y las animó durante toda la competencia, las estadounidenses perdieron el oro con el Comité Olímpico Ruso. Se tuvieron que conformar con la plata. 

Ahora Biles está en duda para el resto de las competencias, lo que podría significar un golpe durísimo para los Juegos Olímpicos. Y aunque la delegación estadounidense dijo en un principio que todo se debió a una lesión, hoy ella confirmó que quería proteger su salud mental.

“Después de la actuación que hice, simplemente no quería seguir. Tengo que concentrarme en mi salud mental. Simplemente creo que la salud mental ha tomado más relevancia en los deportes en este momento”, le dijo a los medios acreditados en Tokio. También dijo que “desde que entro al tapiz, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza”.

La ansiedad de la mejor del mundo 

Biles es la mejor gimnasta del mundo. Con solo 24 años ya tiene 5 medallas olímpicas (4 de ellas de oro) y 25 títulos mundiales. Muchos esperan que en Tokio aumente aún más esa marca, con al menos otras 5 medallas doradas por las que aún puede competir. Pero hasta eso está en duda.

Y es que el hecho de ser la mejor del mundo ha terminado ejerciendo una presión adicional sobre Biles. Sobre todo, teniendo en cuenta que ya cargaba con problemas de salud mental y ansiedad desde mucho antes.

En 2018, Biles ya había hablado públicamente del tema. Lo hizo en Good Morning America, uno de los programas más vistos en Estados Unidos. Allí reveló que tomaba medicina para tratar la ansiedad, debido al caso de Larry Nassar, el médico del equipo de gimnasia estadounidense que abusó de cientos de mujeres, incluida ella.  

Biles, junto con otras compañeras, denunciaron a Nassar, quien actualmente paga una condena de 175 años de prisión. Pero el caso le dejó secuelas graves, incluida la ansiedad.

Y ahora muchos creen que esos problemas combinados con la presión de ser la mejor en estos Juegos Olímpicos terminaron pasándole factura. 

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Nastia Liukin, una exgimnasta estadounidense que ganó una medalla de oro, tres de plata y una de bronce, escribió en sus historias de Instagram: “Siento que a veces la gente se olvida de que incluso los mejores del mundo siguen siendo humanos, con corazones, nervios, dolor, estrés, ansiedad, presión”.

La propia Biles se los dijo a los periodistas hoy: “No tengo tanta confianza en mí como antes, no sé si es una cuestión de edad. Estoy un poco más nerviosa cuando estoy haciendo mi deporte. Tengo la impresión de que ya no puedo disfrutar como antes”.

Osaka tampoco pudo con la presión

Otro caso muy parecido es el de la tenista japonesa Naomi Osaka, ganadora de 4 títulos de Grand Slam y la escogida por su país para encender el pebetero olímpico. 

Osaka perdió su partido en los octavos de final del torneo olímpico contra la checa Marketa Vondrousova, luego de cometer varios errores no forzados. “Definitivamente, no he sabido afrontar la presión”, explicó ante los periodistas.

Ya en junio pasado se había retirado del Roland Garros en Francia luego de que la multaran por no participar en las ruedas de prensa. Ella decía que le generaban ansiedad y problemas de salud mental.

“La verdad es que he sufrido largos episodios de depresión desde el US Open en 2018 y me ha costado mucho lidiar con eso”, dijo en un comunicado. 

“Aunque la prensa del tenis siempre ha sido amable conmigo (y quiero disculparme especialmente con todos los periodistas geniales a los que puedo haber lastimado), no soy una oradora pública por naturaleza y siento grandes oleadas de ansiedad antes de hablar con los medios de comunicación del mundo”, explicó. 

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Incluso decidió renunciar a Wimbledon y había estado por fuera de las canchas hasta su reaparición en los Juegos Olímpicos. 

Su caso, como el de Biles, demuestra que ni siquiera los mejores deportistas del mundo están exentos de tener problemas de salud mental y situaciones de ansiedad extrema. Un tema que obliga a los Juegos Olímpicos y a las delegaciones de los países a trabajar aún más con los psicólogos y psiquiatras. 

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