Nadar contracorriente, Thomas Piketty

Thomas Piketty (Francia), autor de ¡Viva el socialismo! Crónicas 2016 – 2020, es economista, académico y experto en temas de desigualdad y pobreza.

¡Viva el socialismo! es un vítor impopular en Colombia y en la región. Y hay razones de sobra para que lo sea. Los gobiernos de Venezuela y Nicaragua, al volver añicos la economía de sus países, acabar con las libertades y violar los derechos humanos de sus ciudadanos, han hecho que un importante sector de la sociedad latinoamericana desconfíe del socialismo. Y en el resto del  mundo la desconfianza hacia esa corriente ideológica es aun mayor. En Estados Unidos, por ejemplo, es tal la paranoia contra el comunismo, que liberales como Barack Obama y Bernard Sanders son acusados de promoverlo.

A ese desprestigio, se suma que, desde la caída de la Unión Soviética, en las facultades de economía del mundo se enseña de manera casi hegemónica una vertiente ortodoxa de la economía política que defiende la liberalización del mercado, la reducción del Estado a su mínima expresión y la globalización como pilares de la “buena economía” (aunque autores como Amartya Sen ponen en tela de juicio ese credo).

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En otras palabras, hoy no está de moda defender las ideas socialistas pese a que la crisis económica de 2008 y 2016, y el aumento de las desigualdades sociales, dan cuenta de que el modelo de libre mercado extremo hizo agua para buena parte de la población mundial. Por eso sorprende que Thomas Piketty, un reputado economista defienda el socialismo y sea un fenómeno editorial en ventas con los libros El capital en el siglo XXI (2013) y Capital e ideología (2019).

Thomas Piketty. Foto: Daniel Mordzinski
Thomas Piketty. Foto: Daniel Mordzinski

En esta ocasión, Piketty nos trae ¡Viva el socialismo!, una recopilación de sus columnas en el diario francés Le Monde, entre 2016–2020. Por lo general, las compilaciones son para satisfacer el ego de los escritores y llenar las arcas de las editoriales que exprimen al máximo el éxito de sus autores. Podría ser el caso de este libro. Sin embargo, estas columnas pueden leerse como la puesta en práctica de la teoría socialista, esgrimida en sus dos libros anteriores. 

Thomas Piketty contra la corriente

Además, la compilación muestra un modo distinto, se podría decir heterodoxo, de entender la economía, la historia y otros temas de actualidad. En una columna, por ejemplo, defiende el populismo, “el nuevo –según él– insulto supremo de la política”. Contrario a lo que la mayoría de expertos y políticos piensan, Piketty sostiene que “el populismo no es más que una respuesta confusa pero legítima al sentimiento de abandono de las clases trabajadoras de los países desarrollados frente a la globalización y a la creciente desigualdad”.

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Thomas Piketty recurre a la historia para hacerle ver al lector cómo las actuales desigualdades hunden sus raíces en siglos de exclusión y discriminación. En Capital e ideología recordaba cómo Haití tuvo que pagar hasta 1950 una ignominiosa deuda a Francia para indemnizar a los terratenientes que habían perdido sus tierras en la isla y cómo los esclavistas ingleses también obtuvieron una reparación por liberar a sus esclavos, mientras que estos no vieron ni una sola moneda ni un pedazo de tierra.

En ¡Viva el socialismo!, Piketty retoma este tema y recuerda que en el derribamiento de estatuas hay un sentimiento de injusticia histórico que antes de ser condenado debe ser discutido y solucionado.

En suma, a lo largo de las 283 paginas de su libro, Thomas Piketty retoma y actualiza buena parte de los principios del socialismo, pero deja por fuera el de la eliminación de la propiedad privada, e incluye unos nuevos más como el feminismo y el antirracismo. Para él, “el hipercapitalismo ha ido demasiado lejos” y el mundo debe decantarse hacia un socialismo participativo, distinto al centralista y autoritario característico de los regímenes comunistas del siglo XX.

 “Ahora estoy convencido de que hay que pensar en la superación del capitalismo, en una nueva forma de socialismo, participativo y descentralizado, federal y democrático, ecológico, mestizó y feminista”. Esta es la propuesta contracorriente que desglosa Thomas Piketty en ¡Viva el socialismo! 

*Foto de portada: Daniel Mordzinski 

2 Comentarios

  1. Octavio Cruz González

    El utilizar, para criticar y denostar los fundamentos sociales y políticos que contiene y trae el socialismo puro, las malas experiencias por parte de errados gobiernos anteriores y del mundo, es una táctica perversa de quienes buscan mantener sus privilegios a costa de la falta de educación y cultura de poblaciones enteras sometidas a la ignorancia, y por tanto susceptibles al miedo que les inculcan sobre proyectos políticos y filosofías, como el socialismo, que son necesarios para la sobrevivencia de la especie humana en general, y en ello el trabajo de Piketty ha sido importante.

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