Ganar es lo de menos: la lección de las niñas del skateboarding en Tokio 2020

A veces, entre la mercantilización y la pasión irracional se suele olvidar la esencia más genuina del deporte. Afortunadamente, el ingreso del skateboarding como competencia olímpica en Tokio 2020 le recordó a millones que ganar no siempre es lo más importante.

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En particular, las ramas femeninas del skateboarding se llevaron varias de las mejores postales de estas justas. Sí, se batieron récords con competidoras en plena adolescencia consiguiendo medallas. En la modalidad park, la japonesa Kokona Hiraki ganó una medalla de plata con tan solo 12 años, y la británica Sky Brown consiguió el bronce con apenas 13.

Y en street, más menores de edad se llevaron las medallas: la brasileña Rayssa Leal, con 13 años, ganó la plata; el oro fue para Momiji Nishiya, de 13 años, una posición que no conseguía una persona de tan poca edad desde hace casi 100 años.

Las brasileñas Yndiara Asp y Dora Varella compitieron en la modalidad de park. Foto: Loic Venance / AFP

Sin embargo, lo que se robó todos los reflectores fue aquello que los presentes llamaron una “atmósfera realmente olímpica”. El deporte, en ciernes como competencia en Tokio 2020, no ofreció acrobacias de tanta dificultad como las generadas por los hombres en el mismo escenario. Pero en medio de unas justas sumidas en el debate de la salud mental y los límites de la exigencia deportiva (debate generado por el paso atrás que dio voluntariamente la gimnasta Simone Biles y las declaraciones fuera de contexto del tenista Novak Djokovic), es refrescante ver una sororidad que no busca los reflectores.

El mejor ejemplo ocurrió en el día 12 de las justas. Durante la final de la modalidad park, la japonesa Misugu Okamoto, de 19 años y primera del ranking mundial, buscaba conseguir subirse al podio. Tras dos intentos con caídas, se encontraba en el cuarto lugar, y en su última rutina arriesgó. Hizo maniobras de alta complejidad para la categoría, como el famoso 540. Pero a falta de un segundo para terminar su presentación se cayó al suelo.

Misugu Okamoto celebra a pesar de quedar cuarta en la final del estilo park.

Desconsolada, se levantó y dejó la pista. Pero nada más salir del pozo, la esperaban las competidoras de Brasil, Reino Unido, Australia y sus compatriotas. Todas la abrazaron y la levantaron como si hubiese ganado la prueba. Y lo hizo, porque a pesar de quedar cuarta tras el tropezón en la pista, terminó celebrando el gesto de sus rivales con los brazos extendidos hacia el cielo.

Okamoto no fue la única que sintió la hermandad de las ocho competidoras de la final. Cuando tropezaban las brasileñas Dora Varella e Yndiara Asp en sus rutinas, se levantaban con una sonrisa, y dejaban la pista en medio de los aplausos y ánimos de las demás competidoras. A pesar de quedar últimas en la prueba, no existía la palabra fracaso.

Kokona Hiraki celebra con Sakura Yosozumi tras conseguir el podio en la final en el estilo park femenino en Tokio 2020.

Ya había sucedido hace una semana, en la modalidad street. Allí, la filipina Margielyn Didál quedó en el penúltimo lugar. A pesar de tener 22 años y estar siendo derrotada por competidoras de casi la mitad de su edad, se lanzaba a la pista a levantar a sus compañeras cuando se caían en alguna de las pruebas.

El skateboarding genera dudas en muchos espectadores. No todos los participantes pertenecen a la élite de este deporte moderno, que debuta en Tokio 2020. Además, ha sido inscrito por delante de otras disciplinas, como los eternamente olvidados patinaje y ajedrez, entre muchos más. Los más conservadores y prejuiciosos consideran que su inclusión en los Juegos Olímpicos, en donde la pista de street emula escaleras y barandas callejeras, promueve la “destrucción” de los espacios públicos.

La filipina Margielyn Arda Didal se divierte al lado de la china Zeng Wenhui en la final de la modalidad street. Foto: Jeff Pachoud / AFP

También preocupa la edad de las competidoras. Tras el éxito de las deportistas más jóvenes en Tokio 2020, varios países enfocados en el desarrollo de las disciplinas olímpicas podrían buscar reclutar a menores de edad para conseguir preseas en skateboarding en el futuro cercano. Los países de Medio Oriente, conocidos por el lavado de imagen por medio del deporte, o las potencias de Asia como China y Rusia, podrían ser candidatos para poner sus ojos en jóvenes promesas de esta disciplina.

Las finalistas de la modalidad park de skateboarding celebran tras terminar su participación en Tokio 2020.

Lo preocupante de esta “profesionalización” de menores de edad, además de su naturaleza explotadora, es que el skateboarding podría estar condenado a dejar de lado el sentimiento de victoria colectiva que tuvo en Tokio 2020. Como indica Tariq Panja, periodista deportivo de The New York Times, “no hay que perder la perspectiva de que ellas son niñas todavía, aún en desarrollo, y que necesitan ver el deporte como algo que es divertido”.

Al menos, el Tokio 2020 se pudo ver a los más jóvenes divertirse a la vez que buscaban una medalla. A Okamoto la llevaban en hombros a la misma hora en que, a miles de kilómetros de distancia en el Estadio el Campín, la violencia en las gradas hacía perder a muchos la esperanza. Los dos eran competencias deportivas, pero parecían eventos absolutamente diferentes.

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