Totó la Momposina, un ícono de la música colombiana que dice adiós a los escenarios

La cantaora bolivarense, quien llevó la música ancestral de Colombia por el mundo y se convirtió en un ícono del país, anunció su retiro de los escenarios tras 58 años de carrera.

Luego de seis décadas de carrera musical y 82 años de vida, Totó la Momposina, tal vez el ícono más importante de la música tradicional y del folclor colombiano en el mundo, anunció este martes su retiro de los escenarios. En su cuenta de Twitter apareció un corto comunicado firmado por la familia Oyaga Bazanta y su equipo de trabajo, en el que anunciaban “que ha llegado el momento de retirarse de los escenarios después de su larga carrera artística, la cual ha sido realizada con absoluta dedicación, entrega, amor y devoción”.

La noticia ya se había conocido unos meses atrás en los círculos musicales y, de hecho, a Totó la despidieron en Medellín, durante la Feria de las Flores, y en Cali, en pleno Festival Petronio Álvarez. También este lunes, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, se le rindió un homenaje. Ahora que su retiro se hizo público, sin embargo, se sabe que se debe a una afasia que, según su familia, le ha causado “desde hace un tiempo, dificultades neuro-cognitivas que le impiden seguir actuando sobre los escenarios”.

Totó, quien cantará por última vez en el Parque Simón Bolívar, de Bogotá, en el marco del Festival Cordillera, este sábado 24 de septiembre, le pone fin así a una carrera que comenzó desde que estaba muy joven, junto con su familia, pero que estaba predestinada desde que nació. Como le dijo alguna vez a la revista Bocas: “ser cantadora se descubre el día en que se nace y uno da su primer grito. Los que gritan con armonía son los que van a cantar, y yo grité con armonía”.

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Ese grito lo dio un primero de agosto de 1940 en Talaigua Nuevo, un municipio de Bolívar ubicado en la isla de Mompox, en plena depresión momposina. Sus padres la llamaron Sonia María Bazanta y desde pequeña la música hizo parte de su vida, pues su familia venía de un gran linaje de artistas: percusionistas, clarinetistas, bailarinas y cantaoras, como su mamá.

De pequeña vivió en Barrancabermeja y Villavicencio, pero de allí su familia salió huyendo a causa de la violencia política (a su papá liberal lo acusaban de matar conservadores). Llegaron a Bogotá y vivieron, primero, en el barrio Las Cruces y, luego, en el Restrepo. Allí, además de estudiar, aprendió a tejer, con su mamá, y a hacer zapatos con su papá, quien tenía una zapatería. Pero la mayor parte de su tiempo la dedicaba al grupo Danzas del Caribe, creado por su mamá, en donde bailaba y cantaba música tradicional del Caribe colombiano.

Su carrera comenzó allí. Su voz destacaba tanto que, en 1954, en una presentación para la inauguración del Centro de Convenciones de Bogotá, impresionó a la propia Celia Cruz, artista invitada a ese evento. “Cuando yo salí a cantar ‘El mapalé’, Celia le preguntó a mi mamá quién era esa niña y le dijo que estaba predestinada a ser una estrella”, contó en Bocas. No se lo dijeron sino muchos años después, porque en su familia creían (así como ella lo cree aún) que la adulación no es buena para los artistas.

Vea aquí a Totó La Momposina cantando El pescador:

Con Danzas del Caribe también llegó a la televisión. Primero, a finales de los años cincuenta en un programa llamado Acuarelas Costeñas, donde bailaba cumbias, porros, merengues, y otras danzas tradicionales. Pero a la par de las presentaciones, se dedicó a estudiar; entro al Conservatorio de Música de la Universidad Nacional no porque quisiera aprender a cantar (eso ya lo sabía), sino porque quería aprender a cuidar y a conservar su voz.

En 1964 finalmente se independizó y creo su propio grupo: Totó la Momposina y sus tambores (usando el nombre cariñoso con el que la llamaba su papá desde pequeña). Con ellos tuvo giras internacionales y estuvo en programas de la televisión nacional como Sábados felices, El Show de Jimmy y hasta El Show de las Estrellas.

Eran épocas duras: ella se promocionaba a sí misma y trató de que una disquera nacional promocionara su primer disco (Totó la Momposina y sus tambores: Colombia), que había grabado en Francia, pero no tuvo éxito. No creían que la música tradicional afro e indígena pudiera tener cabida en el mercado nacional.

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Su primer gran momento de gloria fue en 1982, cuando Gabriel García Márquez se ganó el Premio Nobel de Literatura y pidió que fuera ella, junto con su agrupación, la encargada de presentarse durante la entrega del galardón en Estocolmo, Suecia. Un año después se fue a París y allí, mientras estudiaba en La Sorbona, cantaba en bares, estaciones del metro, universidades y otros lugares.

En esas la encontró Thomas Brooman, el director del festival WOMAD, quien estaba impulsando la World Music, como se le conoce en la industria al género que agrupa la música tradicional y folclórica de todo el mundo. A través de él, su música llegó a oídos de Peter Gabriel, roquero británico y exvocalista de la banda Genesis, otro enamorado de la World Music, quien se interesó en ella y le pidió que se fuera a Inglaterra a grabar con la Fundación Real World.

Junto con él y con el productor británico Richard Blair grabó en 1992 el que, para muchos, es considerado su mejor disco: La candela viva. Fue un punto de inflexión en su carrera. A partir de allí vinieron festivales, premios, nuevos discos y el reconocimiento mundial.

Vea aquí a Totó La Momposina cantando La candela viva, en los estudios de la Fundación Real World:

Totó la Momposina, ya convertida en el gran ícono de la música folclórica colombiana, siguió representando al país en el escenario internacional. Su reconocimiento le alcanzó para grabar junto con Calle 13 la canción Latinoamerica, en 2011, y para ganar un Premio Grammy Latino por su trayectoria artística en 2013 (ya había estado nominada por su disco Gaitas y Tambores en 2002). También para ganar, en 2006, el premio Womex (uno de los más importantes para la World Music) , y en 2011, el Premio Nacional Vida y Obra del Ministerio de Cultura.

Su retiro de los escenarios llega a sus 82 años, cuando la música colombiana vive un momento de reconocimiento en todo el mundo, en parte gracias al impulso que Totó les dio a los ritmos tradicionales y ancestrales cuando nadie más lo hacía. Ahora, mientras la gran artista descansa y reposa luego de casi 60 años de trabajo continuo, su música seguirá viviendo en Colombia y en el mundo.

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4 Comentarios

  1. Toda una Matrona que enorgullece a los colombianos y a su folclor. En hora buena que descanse y se dedique a darse un tiempo de relax y tranquilidad. Gracias a esta Gran Artista que nos llenó de tantos logros y amor a la música auténtica de nuestro país.

  2. Un ícono de nuestro folclor y nuestra cultura
    Representó a nuestro país con su música durante mucho años
    Buén descanso a Toto La Monposina

  3. Toto la Monposina ha sido una embajadora de nuestro folclor a nivel internacional; la calidad de su interpretación es única. Los mejores votos por la etapa que inicia.

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