Los 100 años de ‘Ulises’: ¿Cómo acercarse al famoso libro de James Joyce?

Es uno de los grandes clásicos de la literatura, pero también un libro con fama de muy difícil, lleno de referencias y experimentos con el lenguaje y las formas literarias. Diario Criterio le preguntó a un conocedor y experto en el libro cuál es la mejor forma de abordarlo. 

Esta semana cumplen 100 años de la publicación de Ulises, de James Joyce, el libro que, según muchos, cambió la literatura del siglo XX y trajo el modernismo a la novela. Pero también, uno de los más resistidos por millones de lectores (y algunos críticos) que lo ven con perspicacia por su lenguaje difícil y enredado, las múltiples referencias a obras clásicas, filosóficas, teológicas o religiosas, y los experimentos con el lenguaje y las formas literarias que Joyce intentó en algunos de los capítulos, bastante complejos de seguir.

No en vano se dice en chiste que aunque muchos afirman haber leído alguna vez en su vida Ulises, son muy pocos los que de verdad lo han intentado y muchos menos los que han podido terminarlo y entenderlo. Algo que divertiría al propio Joyce, quien llegó a decir -probablemente en chiste- que escribió el libro con tantos guiños, referencias y pistas escondidas, para pasar a la eternidad, pues los críticos y expertos pasarían ocupados 300 años intentando descifrarlo. 

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Suena a mucho esfuerzo para una novela con una premisa aparentemente sencilla: seguir de forma minuciosa e íntima un día (16 de junio de 1904) en la vida de dos habitantes normales y corrientes de Dublín: Leopoldo Bloom y Stephen Dedalus. Desde la mañana (con su desayuno), hasta la noche, cuando se van a dormir. Pero lo complejo no está en el qué, sino en el cómo. Porque si bien en la trama no pasa nada realmente extraordinario (es un día más en sus vidas), Joyce no solo describe sus actos más cotidianos (incluso los escatológicos, como ir al baño), sino que intenta narrar sus pensamientos. 

Además en cada capítulo usa un estilo diferente de narración. Alguno incluso lo presenta como una obra de teatro y otro como una guía del recorrido de varias personas por la ciudad. En otros, incluye personajes de la nada. Es muy conocido el capítulo que narra un ciudadano anónimo de Dublín que no vuelve a aparecer en la novela y que ocurre en una taberna. El último, el famoso monólogo de Molly Bloom (esposa de Leopoldo), es un texto que sigue el pensamiento de una persona al acostarse en su cama e intentar conciliar el sueño, sin signos de puntuación ni distinción de párrafos. 

Ulises de James Joyce
La edición de ‘Ulises’, de James Joyce, que se consigue en algunas librerías de Colombia.

En efecto, el lector que abre Ulises se encuentra ante una obra pretenciosa y compleja. Pero para las millones de personas que la consideran (o la han considerado) una obra maestra -como Jorge Luis Borges o William Faulkner- el esfuerzo de leerla vale totalmente la pena. Así sea con la ayuda de uno o varios libros paralelos (existen muchos) que permiten descifrar esos guiños y referencias que aparecen cada tanto. De hecho para Juan Gabriel Vásquez, escritor colombiano y fanático de la obra de Joyce, esa es la única forma de disfrutar la novela en todo su esplendor. 

Otro de los que disfruta leer Ulises, y lo ha hecho varias veces a lo largo de su vida, es Joe Broderick, el autor de Camilo, el cura guerrillero (1975). De familia irlandesa (como Joyce, Dedalus y Bloom), pero nacido en Australia y colombiano de corazón -ha vivido en este país cincuenta años-, se ha dedicado gran parte de las últimas décadas a compartir su pasión por la novela con personas interesadas en acercarse a ella. Hasta antes de la pandemia, aún hacía dos talleres anuales en su propia casa para leer en voz alta el libro y explicar las referencias a los lectores. Por eso, para él, “la mejor forma de apreciarlo es oírlo, no leerlo”. Y dice que así, sus oyentes incluso han terminado “desternillados de la risa”.

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Diario Criterio habló con Broderick y le pidió algunas claves para entender el fenómeno de Ulises y consejos para acercarse por primera vez a la obra. Esto fue lo que dijo:  

“No hay que tomar a Joyce muy en serio, él en realidad estaba haciendo un libro cómico”

Diario Criterio: ¿Qué hace a ‘Ulises’ un libro tan especial y tan disruptivo?

Joe Broderick: Es una novela muy diferente de las que se hacían en el siglo XIX. La novela como forma literaria prácticamente se estableció entre los los siglos XVIII y XIX, y de ahí en adelante todas, incluyendo por ejemplo las de García Márquez, se mantienen dentro de esa fórmula y de esas reglas clásicas. Pero James Joyce quiso hacer algo muy distinto: era hijo del modernismo. Como decía Ezra Pound, “hacer nuevo lo viejo”

Y lo nuevo y diferente de Ulises es que sucede en un solo día y que el protagonista, Leopoldo Bloom, es un hombre casi diría del común (aunque tiene unas características muy fuera de lo común), un hombre moderno, que trabaja con dificultad para ganarse la vida en Dublín como vendedor de publicidad freelance (como dicen ahora). Y no solamente es un personaje muy aparentemente insignificante, sino que lo que vive en un solo día tampoco es mayor cosa, no hay grandes acontecimientos exteriores. 

Diario Criterio: ¿Cuál fue el mayor logro de Joyce con el Ulises?

Joe Broderick: La gran novedad de Joyce es que entra en lo inconsciente (o lo subconsciente) de su protagonista y de otros personajes, como Stephen Dedalus y Molly Bloom. Fue un experimento: tratar de expresar en palabras lo que no se da en palabras en la vida real, que es lo que llaman stream of consciousness (o monólogo interior): esa serie de pensamientos que tenemos andando en nuestra mente a toda hora, sin realmente tener plena consciencia de ellos. Estamos haciendo una cosa, pero al mismo tiempo hay una serie de reacciones a estímulos como lo que oímos o lo que vemos, así sea una propaganda de un jabón cualquiera, algo que nos evoca una serie de asociaciones mentales, que no hacemos realmente explícitas. 

Estatua James Joyce en Dublin
Estatua de James Joyce en Dublin. Cada 16 de junio los fanáticos de la novela celebran el Bloomsday (o el día de Bloom) y salen a las calles a seguir los pasos del protagonista de Leopoldo Bloom, el protagonista de ‘Ulises’.

No es que no hayan intentado eso en otros libros antes. Lo hicieron a comienzos del siglo XIX Gustave Floubert y Jane Austen, pero nadie lo había hecho tan extensa y tan elaboradamente como Joyce en Ulises.

Diario Criterio: ¿Por qué sigue siendo un libro tan vigente 100 años después? 

Joe Broderick: Fue el primer gran producto del modernismo en la literatura. Y es natural que los autores de novelas y de relatos creativos miren a Joyce como una especie de precursor.  Un ejemplo es William Faulkner, que a su turno influyó a otros escritores, como Gabriel García Márquez. El libro de El ruido y la furia, por ejemplo, tiene también un monólogo interior de un personaje que es el idiota del pueblo. Faulkner seguro se inspiró en Joyce para hacer eso. 

Y es que Joyce, aun cuando hay gente que lo rechace, fue pionero en hacer ese y otros esos experimentos en Ulises. Y eso que en algunos capítulos creo que sus experimentos no funcionan tan bien como en otros, aunque si uno mira el libro con una visión general, su experimentación valió la pena. Eso sí, probablemente ningún editor hoy en día hubiera editado y publicado el libro. Seguro habría insistido en podarlo, en quitar cosas y en hacerlo más claro y más evidente. Lo hubieran dañado. 

Diario Criterio: Ahondemos en eso. ¿Qué capítulos le gustan mucho y qué capítulos no tanto? 

Joe Broderick: Mi favorito, tal vez, es el que ocurre en una taberna a las cinco de la tarde. Es narrado por un dublinés callejero, no identificado, un tipo vulgar y mal hablado, con un lenguaje y un relato bastante cómico. Lastimosamente se pierde mucho en la traducción. También el capítulo de Gerty McDowell con su lenguaje de Corín Tellado hablando de sus amores, de su maquillaje, de su vestido, es muy cómico.

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El único que me aburre un poquito es el que ocurre en el hospital de maternidad, donde Joyce hizo un experimento con la evolución del inglés a lo largo de nueve siglos. Es como si quisiera hacer una analogía sobre el nacimiento, el parto de un idioma. Y eso es muy interesante, pero creo que es engorroso y no funcionó muy bien. Ezra Pound mismo dijo que no había tenido una buena resolución. A Pound tampoco le gustó el capítulo de la música, llamado Las sirenas, donde cantan y tocan el piano. Pero aún así, ambos tienen su misterio y su gracia. 

Diario Criterio: ¿Cuál es la mejor forma de acercarse a ‘Ulises’ y de leerla por primera vez?

Joe Broderick: Es difícil contestar eso. Yo siempre, cuando me preguntan algo similar, digo: “usted no puede leer ‘Ulises’ sin mí” (risas). Y lo digo porque yo he descubierto que la mejor forma de apreciar la novela no es leerla, sino oírla. Durante 10 años he leído el libro 20 veces, siempre en voz alta y reunido con un grupo de personas en mi apartamento de Bogotá. La idea nunca es hablarles de Ulises, sino leerles Ulises. En español, por supuesto. Yo, obviamente, doy una pequeña introducción al libro y después doy una orientación antes de cada capítulo, pero lo fundamental es la lectura en voz alta. 

Lo hago así porque es un libro de voces, de sonidos y, sobre todo, porque leyendo en voz alta puedo hacer un leve cambio de entonación cuando llegan los monólogos interiores. De otra forma es difícil porque Joyce entremete esos momentos de diálogo interior sin avisar, en medio de cualquier párrafo y de una narración externa. Y si uno está leyendo el libro por primera vez se puede confundir muy fácilmente. Por eso también es bueno leerla en ediciones con comentarios y aclaraciones. 

Joe Broderick
Joe Broderick nació en Australia, su familia es de Irlanda y vive desde hace unos cincuenta años en Colombia.

Diario Criterio: Otra de las dificultades que se encuentra la gente es que es un libro con muchas referencias externas a otras obras clásicas, canciones y textos antiguos, ¿qué tan complicado es leerlo sin conocerlas?

Joe Broderick: No es realmente un libro de gran erudición. Sus referencias son a cosas muy cotidianas, esa es la esencia, su propósito: mostrar una vida ordinaria, corriente, normal, sin nada excepcional. Las influencias pueden ser una canción callejera, un aviso, el recuerdo de un momento que se asoció con otro. Claro que hay otras más eruditas a textos de historia, teología, filosofía y religión, sobre todo en la mente de Stephen Dedalus, pero no son tantas. 

Pasa en el episodio tres, que ocurre mientras Dedalus camina por una playa, y en el nueve, cuando está con otros literatos en la Biblioteca Nacional de Dublín y les habla de Shakespeare.  Pero no hay que tomar a Joyce muy en serio en esos momentos, porque él en realidad estaba haciendo un libro cómico. Así que lo que hace en esos capítulos es una parodia de sí mismo como un joven recién salido de la universidad que tiene un exceso de información académica no muy bien digerido. Hay que leerlo así. 

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Diario Criterio: Desde el nombre de ‘Ulises’ y el título de los capítulos, el libro tiene muchos paralelismos con ‘La odisea’, ¿qué tan consciente debe ser el lector de esas comparaciones y de la obra de Homero? 

Joe Broderick: Esas referencias son, para mí, una cosa de segunda importancia en la novela. Lo primero es la historia de Bloom y de Dedalus. Cuando Joyce escribía cada capítulo ponía como título una referencia al acontecimiento en La odisea que correspondía a lo que estaba escribiendo, porque le ayudaba para la estructura y porque estaba mandando algunos capítulos para ir publicándolos antes de sacar la novela en una revista en Estados Unidos, por entregas. 

Pero cuando Joyce publicó el libro completo, eliminó esos títulos y esas referencias, que reaparecieron en ediciones posteriores. Lo que le interesaba de verdad era contar lo que le ocurre a sus personajes en Dublín, ese día cualquiera de julio de 1904. Si uno quiere descubrir ese paralelismo con el libro de Homero, pues está bien, aunque no es esencial, porque Joyce lo hizo como una forma de recordarle al lector que está leyendo una odisea, una cosa épica, que al mismo tiempo es algo muy íntimo y muy corriente. Y esa, de hecho, es la gracia de la novela. 

Diario Criterio: ¿Cuál es la mejor traducción para leerlo al español?

Joe Broderick: La que yo uso es de Ediciones Cátedra, traducida por Francisco García Tortosa y María Luisa Venegas. Es una traducción muy buena, aunque muy española y yo en la lectura en voz alta solía cambiar muchas frases a nuestra usanza colombiana. Tiene, además, una magnífica introducción y muy buenos comentarios para acompañar cada capítulo. Entiendo que no es fácil conseguirla, pero es la que yo recomiendo.

Ulises, James Joyce
La edición de ‘Ulises’ en español que recomienda Joe Broderick.

7 Comentarios

  1. Con esta crónica y la entrevista a Joe Broferick del libro Ulises ,dan ganas de leerlo de nuevo despacio para entenderlo un poco más

  2. Justamente no me había acercado a la obra por la fama de complejidad que tiene; sin embargo, este artículo logró motivarme a su lectura.

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