Petro arremete de nuevo contra los azucareros del Valle y revive una pelea agridulce

El divorcio entre Gustavo Petro y el gremio azucarero no es nuevo, por el contrario, ese debate suele encenderse a medida que se acerca la contienda electoral.

Esta semana el líder de la Colombia Humana le echó leña al fuego y lo hizo justo después de que Harold Éder, presidente del grupo Manuelita, concediera una entrevista a Noticias Caracol en la que, entre otras cosas, reconoce falta de humildad y solidaridad del empresariado colombiano frente a las causas que produjeron el estallido social de las juventudes dentro del paro nacional.

“La empresa privada y sobre todo en un país en desarrollo como Colombia tiene que tener un sentido mucho más allá del beneficio económico. La empresa privada tiene que tener un propósito. No es solamente al interior de la empresa con sus colaboradores, es hacia el entorno. Todas las empresas tienen vacantes, normalmente en la medida que sus inversiones van creciendo, van generando nuevos puestos de trabajo y algunos sectores más que otros. A veces hay una desconexión entre lo que la empresa necesita y la oferta laboral. Y ahí es donde hay que hacer una conjunción y hay que ir a buscar esos jóvenes y ver cómo los preparamos mejor para lo que las empresas necesitan”, explicó Éder en la entrevista.

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De inmediato, el precandidato presidencial publicó en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje. “El empresariado caleño trata de reaccionar para abrir el diálogo, pero me preocupa que vean a la juventud como la posible fuente de obreros para sus empresas. El esfuerzo debe hacerse en ampliar la educación pública superior y permitir las cooperativas productivas juveniles”, trinó Petro.

Pero el líder político no paró ahí y agregó lo siguiente: “Un Valle del Cauca más diverso productivamente abriría mucho más las puertas de la vida plena a su población. Me gustaría discutir con este empresariado la posibilidad de un reciclaje de tierras entre el valle geográfico del río Cauca y la altillanura colombiana”.

Como era de esperarse, sus palabras causaron polémicas, en especial desde aquellas orillas contrarias a su ideología política. El primero en reaccionar fue el vocero del Centro Democrático, el senador vallecaucano Gabriel Velasco Ocampo, quien no dudó en tildar la propuesta como una forma de expropiar, aunque aclaró que en esta ocasión lo hizo utilizando eufemismos.

“Hace tres años hablaba de que la industria “entregara por un valor justo” sus tierras al Estado para repartirlas. Ahora habla de “reciclaje”, ambos son un eufemismo para su intención real de expropiar”, trinó el congresista uribista.

Por su parte, Yitcy Becerra, directora de Acopi, capítulo Valle, no dudó en calificar la propuesta de oportunista y una evidente falta de conocimiento en torno a las verdaderas necesidades de la región.

“Aparte del mensaje o el trino que pueda colocar uno de los precandidatos a la presidencia, lo más importante para todos los que aspiran a ese cargo, es que conozcan las regiones y se comprometan con la descentralización del gobierno y que realmente las ayudas, los programas, los presupuestos y el plan de desarrollo nacional esté enfocado en las regiones, que es uno de los grandes dolores de cabeza que estamos padeciendo en este momento”, dijo a Diario Criterio la dirigente gremial.

Pero fue más allá al invitar a Gustavo Petro y al resto de los precandidatos para que “vengan y se enteren, se unten, conozcan en terreno, cuáles son las realidades que nosotros tenemos. Porque nosotros acá en las regiones también tenemos capacidad de hacer nuestras propias propuestas de crecimiento y desarrollo”.

¿Populismo o estrategia?

Lo que parece claro por ahora, es que Gustavo Petro seguirá con su estrategia de atacar con puyas al poderoso sector azucarero que es considerado por muchos como una de las ´joyas de la corona´ de la industria colombiana.

De ahí que pocos entienden que el precandidato insista en pescar en río revuelto, con lo que consideran ideas populistas que en el fondo lo único que lograrían es minar a un gremio que genera 188.000 empleos directos y aportan el 38 por ciento al Producto Interno Bruto agrícola del Valle y mueve el 0.7 por ciento del PIB de todo el país.

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Se trata de una industria que cuenta con 12 ingenios azucareros que cubren 250.000 hectáreas sembradas con caña, en 50 municipios de cinco departamentos. Sus dueños son reconocidas familias del Valle y Colombia y, por cuenta de los bloqueos del paro nacional, paralizaron casi un mes la producción de azúcar y etanol.

“Estas semanas de parálisis nos han llevado el cierre de todos los ingenios con las consecuencias que ello tiene para la dinámica laboral y productiva de la región”, explicó en su momento Claudia Calero, presidenta de Asocaña, la asociación que aglutina al poderoso gremio.

Diario Criterio quiso conocer la reacción de Asocaña frente a la nueva propuesta de Petro, pero hasta la publicación de este artículo no hubo respuesta, porque al interior del gremio analizaban si el tema ameritaba un pronunciamiento oficial.

Vieja pelea

En plena campaña presidencial de 2018, Gustavo Petro ya había mostrado los dientes a los azucareros y concretamente al empresario Carlos Ardilla Lülle, cuyo grupo es propietario del ingenio Incauca.

Durante una visita a Puerto Tejada (Cauca), Petro le dijo a su auditorio: “Bonito sería el gesto de que (Ardila Lulle) decidiera vender su hacienda de Incauca al Estado, para que el Estado la entregue al pueblo campesino y al pequeño productor agrario para producir alimentos”.

Aunque posteriormente el entonces candidato presidencial intentó matizar y explicar el alcance de su iniciativa, nada evitó que fuera entendida como una clara alusión al mecanismo legal de expropiación, algo que él siempre negó rotundamente.

Un año después, en junio de 2019, publicó otro trino que alborotó nuevamente las redes sociales. Y lo hizo con el siguiente mensaje que, incluso, motivó reacciones de dirigentes de izquierda, porque habría cometido la desfachatez de equiparar los daños que causa el azúcar, con los de la cocaína.

“¿Sabían ustedes que el azúcar es una droga mucho más dañina que la marihuana o la cocaína? Tenemos 250.000 hectáreas sembradas para producir una de las peores drogas de la historia de la humanidad: el azúcar”, trinó para entonces Petro.

Azúcar para su audiencia

No obstante, hay quienes creen que cuando Gustavo Petro ataca a los azucareros le habla directamente a una audiencia que le genera rating y podría convertir en votos. Así lo explicó a este medio Álvaro Benedetti, politólogo y profesor universitario.

Para Benedetti, siempre será rentable acompañar el discurso con la lucha de clases, “en una sociedad dividida como la vallecaucana y donde el tema de tierras es para muchos una asignatura pendiente”.

Agregó, que ese sentimiento aumenta fácilmente porque, “desde el punto de vista económico, el modelo que reivindica Petro consiste en desmontar la estructura feudal de producción y concentración de la riqueza, por una de pequeños propietarios, subsidiarios de las grandes industrias, es decir, es una redistribución de la tierra como factor de riqueza más no del sector productivo”.

Y no dudó en manifestar que, “con este discurso gana terreno especialmente con la causa indígena y con el sector rural, éste último por lo general marginado de los procesos electorales, hay que recordar que desde lo social y por lo general las campañas se enfocan especialmente en las agendas urbanas”, argumentó Benedetti.

El análisis del politólogo tiene un argumento contundente: “de la aritmética electoral se deduce un potencial mínimo de 2 millones de votantes, sólo en el Valle. De Aproximadamente 15 millones de votos en toda Colombia”.

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Al respecto, basta recordar que, en las elecciones presidenciales de 2018, Gustavo Petro le ganó al uribismo en los cinco departamentos del suroccidente colombiano (Valle, Cauca, Nariño, Chocó y Putumayo). Lo que permitiría inferir que esas posturas que muchos tildan de populistas, le han funcionado como estrategia electoral.

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