Una pintura que casi subastan en España puede ser un Caravaggio desaparecido

La pintura de un ‘Ecce Homo’, atribuida al círculo del español José de Ribera, iba a ser subastada por un precio irrisorio, hasta que los expertos comenzaron a sospechar.  

En el mundo del arte suelen aparecer, cada cierto tiempo, historias rocambolescas sobre la supuesta aparición de obras perdidas de los grandes artistas del pasado. La gran mayoría terminan en nada, y solo algunas acaban en atribuciones, aunque nunca sin polémica. Eso sí: todas están rodeadas por debates y misterios que se toman los medios de comunicación.

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Eso mismo está pasando en España desde abril pasado. Una obra inicialmente atribuida al círculo de seguidores del pintor español José de Ribera, y que iba a salir a subasta por la modesta cifra de 1.500 euros, se convirtió en la sensación del mundo del arte. 

La razón: algunos expertos creen que se trata del Ecche Homo, una obra de Jesús con la corona de espinas, una de las obras perdidas de Michelangelo Merisi da Caravaggio.

Un artista prolífico 

Caravaggio, quien vivió entre 1571 y 1610, fue muy famoso (aunque combinó la admiración con el rechazo) por sus obras realistas y en algunos casos dramáticas. 

Debido a la gran cantidad de seguidores que hacían falsificaciones de sus trabajos y a su tendencia a meterse en problemas y peleas, que lo llevó a huir a las carreras de ciudades como Roma, Nápoles o Sicilia, dejó un montón de piezas regadas, con dificultades para atribuirlas correctamente. 

Retrato de Caravaggio, dibujado por Ottavio Leoni.

Tras su muerte su obra cayó en el olvido, pero los expertos del siglo XX lo rescataron como el precursor del Barroco. 

Desde entonces, han venido apareciendo obras atribuidas a él, algunas con mucha seguridad como El prendimiento de Cristo (1602), que se conserva en la Galería Nacional de Irlanda. Otras con más dudas. En total hay unas 80 en todo el mundo. 

El supuesto Ecce Homo de España podría ser la nueva, pero tal vez tendrán que pasar unos años para averiguarlo. 

200 años con un Caravaggio 

Los dueños de la obra son los hermanos Pérez de Castro Ménez, que la recibieron como una herencia. La familia había tenido el cuadro durante 198 años y aunque se sospecha que la persona que lo consiguió (Evaristo Pérez de Castro) sí sabía que la obra se atribuía al pintor italiano, sus descendientes lo desconocían. 

Aún no se sabe por qué intentaron subastarlo ahora y por un precio tan irrisorio, aún para una obra atribuida al círculo de José de Ribera. Pero lo cierto es que cuando los expertos vieron el catálogo de la casa de subastas Ansorena para la jornada de abril de 2021 y se fijaron en la obra, muchos comenzaron a dudar. 

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El voz a voz funcionó y entre marzo y abril, coleccionistas de todo el mundo llegaron a Madrid, alertados por el posible Caravaggio perdido a precio regalado.

 Algunos incluso le alcanzaron a hacer ofertas millonarias a la familia (una de 23 millones), que estos ni siquiera se plantearon. Hasta que el 6 de abril, abrumados por el interés, la casa de subastas retiró la obra de la subasta con el objetivo de estudiarla más.

El gobierno español, que había seguido con interés lo que estaba ocurriendo gracias a una alerta del Museo del Prado, también actuó. 

La familia había tenido el cuadro durante 198 años y supuestamente desconocían que se podía tratar del pintor italiano.

Declaró inexportable la obra, para evitar que se la llevaran al extranjero sin permiso y unos días después la Comunidad de Madrid la declaró Bien de Interés Cultural. Eso significa que a partir de ahora la obra no se puede vender sin autorización del gobierno.

Una extraña unanimidad 

Mientras tanto, algunos expertos en el artista han podido ver la obra, con el permiso de la familia. Y para sorpresa de muchos, las voces han estado concordantes: muy probablemente sí se trata de una obra original del artista. 

Incluso María Cristina Terzaghi, la mayor especialista del italiano en el mundo, lo dijo en un informe publicado esta semana: “No tengo duda, ¡es un caravaggio!”

El único que parece dudar es Nicola Spinosa, gran estudioso de la pintura napolitana del siglo XVII, quien cree que la obra fue realizada por un admirador del pintor con una gran calidad, pero sin alcanzar a igualar al maestro italiano. 

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La familia está llamando a distintos expertos para que vean la obra y al parecer quieren publicar un informe preliminar, antes de hacer un proceso de restauración. 

Así podrían definir con mayor seguridad, qué tan probable es que el Ecce Homo que tienen en sus poder sea de Caravaggio. 

Entre palacios, academias y casas privadas

Por ahora, los informes en la prensa se ha enfocado en seguirle el rastro a la pintura. Han encontrado registros en el inventario del conde de Castrillo, virrey de Nápoles, quien lo llevó  a España en 1650. 

También en el de los reyes Carlos II y Carlos III, en donde está escrito  que poseen “un Ecceomo con dos figuras más en dos mil reales. Estilo de Carabajio (SIC)”.  

Luego aparece mencionado en un documento de 1823 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Allí se dice que el cuadro -mencionado como un Caravaggio- fue permutado con Evaristo Pérez de Castro (antepasado de la familia que lo tienen en su poder) por una obra de Alonso Cano. 

Eso explicaría cómo terminó en manos de la familia Pérez de Castro Ménez. Sin embargo, hay varias preguntas que siembran dudas importantes sobre su procedencia.

¿Cómo lo adquirió el Virrey de Nápoles? ¿Cómo pasó del inventario de los reyes de España a la academia en San Fernando?

Lo cierto es que la historia de este cuadro va para largo y seguramente nunca se encontrarán respuestas para todas las preguntas. La más importante, por ahora, es definir sí es una obra original de Caravaggio. 

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