Desigualdad mundial en la distribución de vacunas no se limita al covid-19

En su último informe, la Organización Mundial de la Salud advirtió que, aunque la capacidad de fabricación de diferentes vacunas ha aumentado, los países pobres tienen menor acceso y a veces deben pagar más que los ricos que las acaparan.

En su primer informe sobre el mercado global de vacunas en el marco de la pandemia por el covid-19, después de levantadas las restricciones y cuarentenas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó que la asequibilidad es uno de los principales obstáculos para acceder a las vacunas ya que, si bien los precios tienden a estar escalonados según los ingresos, las disparidades hacen que los países de renta media paguen lo mismo o incluso más que los más ricos por algunas inoculaciones.

En 2021 se suministraron unas 16.000 millones de dosis de vacunas por un valor de 141.000 millones de dólares, casi tres veces el volumen de mercado de 2019 y casi tres veces y media el valor del mercado del mismo año por 38.000 millones de dólares.

El aumento fue impulsado principalmente por las vacunas contra el covid-19, que mostró cómo se puede ampliar la fabricación para responder a las necesidades en salud.

Vacunas vacuna covid-19
Investigadora de la Universidad de Oxford (Reino Unido) examina muestras durante el desarrollo de una vacuna contra el Covid-19.

Monopolios de producción y conocimiento

El estudio de la OMS añadió que, aunque la producción ha aumentado en todo el mundo, sigue muy concentrada, ya que solo diez fabricantes producen el 70 por ciento de las dosis de vacunas diferentes a las del covid-19.

Por ejemplo, varios de las 20 productos más utilizados, como la del virus del papiloma humano, dependen principalmente de dos proveedores.

La OMS asegura que dicha concentración conlleva un riesgo de escasez, así como una inseguridad en el suministro regional.

Por ejemplo, el 90 por ciento de las vacunas adquiridas en 2021 en las regiones de África y el Mediterráneo Oriental dependían de fabricantes con sede en otros países.

Los afianzados monopolios de propiedad intelectual y la escasa transferencia de conocimientos limitan aún más la posibilidad de crear y utilizar la capacidad de fabricación local.

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El director general de la agencia de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, hizo hincapié en que el derecho a la salud incluye el derecho a las vacunas y lamentó que la dinámica del libre mercado esté privando a algunas de las personas más pobres y vulnerables del mundo de ese derecho.

La Organización Mundial de la Salud está pidiendo cambios muy necesarios en el mercado mundial de vacunas para salvar vidas, prevenir enfermedades y prepararse para futuras crisis”, indicó Ghebreyesus.

El informe subraya las oportunidades existentes para una mejor alineación del desarrollo, la producción y la distribución de vacunas ligadas a una agenda de salud pública, con el fin de alcanzar los objetivos de la Agenda de Inmunización 2030 y de informar sobre los esfuerzos de prevención, preparación y respuesta a las pandemias.

“Bien público fundamental y rentable”

La pandemia por el covid-19 demostró que las vacunas pueden elaborarse y distribuirse rápidamente, mediante un proceso con una duración media de diez años, pero nunca inferior a cuatro, que se comprimió a 11 meses.

La pandemia también puso de manifiesto la necesidad permanente de reconocer las vacunas como un bien público fundamental y rentable, en lugar de una mercancía, afirmó la agencia en un comunicado.

Con el objetivo de emprender acciones de gran alcance para lograr un acceso equitativo a las vacunas, el informe pide a los gobiernos que actúen en:

  • Planes claros de inmunización e inversiones más agresivas y una supervisión mayor del desarrollo, la producción y la distribución de las vacunas
  • Centros regionales de investigación y fabricación
  • Establecer normas previas de colaboración gubernamental en tiempos de escasez sobre temas como la distribución de las vacunas, la propiedad intelectual y la circulación de insumos y bienes

La OMS también recomienda a la industria sanitaria:

  • Centrar los esfuerzos de investigación en los patógenos prioritarios de la OMS.
  • Garantizar la transparencia.
  • Facilitar la transferencia de tecnología.
  • Comprometerse con medidas específicas de asignación basadas en la equidad.

Por último, la OMS instó a las organizaciones y sus socios internacionales a:

  • Priorizar los objetivos de la Agenda de Inmunización 2030.
  • Apoyar las iniciativas impulsadas por los países.
  • Impulsar la aplicación de las resoluciones sobre la transparencia del mercado.
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