Derrumbes, protestas y atentados: el eterno dolor de cabeza de la vía Panamericana

El reciente taponamiento que tiene incomunicado al suroeste del país, es apenas una de las consecuencias de un proyecto inconcluso.

La vía Panamericana es uno de los proyectos de infraestructura vial más ambiciosos que pretende unir por tierra a todo el continente americano.

Sin embargo, esa obra tan importante para América aún no ha podido unir a dos departamentos en Colombia y todo por cuenta de las continuas emergencias invernales, las protestas sociales y los atentados de grupos armados ilegales.

Esa es la triste realidad de los 500 kilómetros que unen a la ciudad de Cali (Valle) con Ipiales (Nariño). En medio de esas dos ciudades se encuentra el departamento de Cauca, uno de los puntos más afectados y cuyo tramo aún permanece en una sola calzada.

Lo absurdo de ese proyecto vial inconcluso es que, entre esos 500 kilómetros de distancia entre Cali e Ipiales, hay instaladas cinco casetas de peajes que les cobran al medio millón de vehículos que transitan cada año por ese corredor vial.

Vía Panamericana, entre Cali (Valle) e Ipiales (Nariño). Foto Invías.
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Las tragedias de la Panamericana

La tragedia más reciente sucedió esta semana cuando un enorme deslizamiento de tierra taponó por completo varios metros de la famosa vía Panamericana, dejando damnificadas al menos a 150 familias, 64 casas destruidas, pérdidas millonarias e incomunicando al suroeste del país.

La emergencia es de tal magnitud que el presidente Gustavo Petro suspendió una visita oficial en Chile y prefirió devolverse para liderar la atención de la tragedia que en esta ocasión y por fortuna, no causó víctimas fatales.

“Lo que hizo la Unidad de Riesgo en Rosas, Cauca, es lo que todo alcalde debe hacer, ubicar la población en riesgo, reubicarla antes que pasen las tragedias”, trinó el mandatario de los colombianos.

No le faltan razones al presidente Petro para enfatizar sobre las alertas preventivas, ya que, hace menos de cuatro, años ese mismo municipio padeció una tragedia invernal que cobró la vida de 19 personas y 13 desaparecidos.

Se trató de otro deslizamiento de tierra ocurrido en abril de 2019 y que sepultó varias viviendas de la vereda Portachuelo.

Lo absurdo de esa emergencia, es que esas familias ya estaban en un listado para ser reubicadas, pero ello nunca sucedió porque el contratista que construiría las 92 nuevas casas jamás las entregó.

Tragedia en Rosas (Cauca) en 2019. Vía Panamericana.
Tragedia en Rosas (Cauca) en 2019. Vía Panamericana. Fotos: cortesía Ejército Nacional.

Protestas indígenas en la Panamericana

Desde el primer Gobierno del expresidente Álvaro Uribe, la vía Panamericana se convirtió en el mecanismo de presión de las protestas sociales, en especial de aquellas lideradas por las comunidades indígenas.

Esa carretera, que conecta al Suroccidente con el resto del país, ha sido usada como arma de protesta, especialmente en el tramo que une a Cali (Valle) con Popayán (Cauca).

De ahí que, cada año, han sido constantes y habituales los taponamientos parciales de la vía, por cuenta de cientos de indígenas que salen a marchar en protesta por los incumplimientos de las promesas oficiales.

Los expresidentes Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque han padecido la capacidad de convocatoria y organización de los cerca de 400.000 nativos que se aglutinan en dos poderosas organizaciones: el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin).

Las protestas y bloqueos de la vía Panamericana han sido tan severos y extensos que, en muchas ocasiones, causaron desabastecimientos de alimentos, combustibles y puesto en jaque la economía regional.

Protestas indígenas sobre la vía Panamericana. Foto:cortesía Gaceta del Congreso.
Protestas indígenas sobre la vía Panamericana. Foto: cortesía Gaceta del Congreso.

Zona de atentados

La vulnerabilidad de la vía Panamericana a su paso por el departamento del Cauca ha sido tan evidente que varios grupos armados ilegales la usan como objetivo para desestabilizar el orden público en esa región del país.

De ahí que se volvieron habituales los atentados a la infraestructura vial, con la instalación de artefactos explosivos en puentes, bermas, desagües o la misma calzada de esa carretera.

Ni siquiera la presencia frecuente y masiva de la fuerza pública a lo largo de ese corredor vial ha evitado que tanto la guerrilla del ELN como disidencias o bandas criminales dinamiten la carretera, solo con el objetivo de persuadir al Ejército para liberar la presión en otras zonas donde concentran sus actividades criminales o las rutas del narcotráfico.

Atentados en la vía Panamericana. Foto: cortesía.
Atentados en la vía Panamericana. Foto: cortesía.

En río revuelto

Lo feo de todas esas emergencias viales en la carretera Panamericana ha sido el aparente oportunismo de las aerolíneas, que, en medio de la tragedia, al parecer, aprovechan para incrementar exageradamente el valor de los tiquetes.

Las denuncias han sido tan evidentes y masivas que altos funcionarios del Gobierno y que son oriundos de esas regiones del país se han sumado a las quejas porque los trayectos aéreos entre Pasto – Cali – Bogotá se habrían triplicado.

Por ahora, la vía Panamericana seguirá taponada y, lo que es peor, se estima que el tramo vial del sector conocido como Chontaduro, donde ocurrió el deslizamiento de tierra, permanecerá cerrado por al menos seis meses.

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