Videocampaña

“Con el paso de las horas, fue quedando claro que, eso que se vio ahí, es lo que hacen los equipos de campaña, ni más ni menos.”

Es bien sabido que, en una competencia electoral, cuanto menores son las distancias de intención de voto entre las candidaturas, más esfuerzo deben hacer las campañas para sumar nuevos votantes y para quitarle votos a sus oponentes.

Hoy es mínima la diferencia que hay entre las dos candidaturas que se disputan la presidencia y vicepresidencia de la República. Cada cual hace lo que mejor puede para sumar en lo propio y restar en lo ajeno.

Intentan multiplicar aliados, apoyos y votantes, mientras buscan crear fisuras y dividir las filas de sus respectivos contrincantes. Hacen alianzas con dirigentes con los que antes parecía difícil intercambiar un simple saludo. Los activistas intentan convencer votantes calle a calle, mientras las candidaturas visitan pueblos y parajes, dan entrevistas, asisten a debates, dan declaraciones.

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Se usa la inteligencia artificial para conocer mejor los sentimientos y emociones de la ciudadanía y, entonces, decir lo que ella quiere oír, lo que la impulsa a votar –inexplicablemente- por una u otra fórmula presidencial. Cada acción, gesto o palabra, previamente diseñados por expertos estrategas, están calculados para producir un efecto deseado.

Pero, a veces, se obtiene el resultado contrario. Creo que eso es lo que puede pasar con los videos publicados por algunos medios de comunicación el 9 de junio pasado. En ellos, se puede apreciar a varios miembros de la campaña de Gustavo Petro/Francia Márquez creando una serie de estrategias para triunfar en las elecciones presidenciales.

La reacción inicial de lectores de la revista, radio escuchas y de teleaudiencias fue la de sorpresa y el repudio por la forma y la frialdad con la que la campaña del Pacto Histórico decidía atacar adversarios, dividir partidos que no hacen parte de su coalición y buscar el reconocimiento y triunfo de sus propios candidatos. De comienzo, pasó, exactamente, lo que esperaban quienes grabaron, editaron y difundieron esas piezas comunicativas.

Campaña videos petro
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Pero, con el paso de las horas, fue quedando claro que, eso que se vio ahí, es lo que hacen los equipos de campaña, ni más ni menos. Como dijo la analista Laura Gil: “¿Cómo […] creían que se hacen las campañas? Reina el infantilismo.

También se supo, por declaraciones de la directora del medio de comunicación que lidera la publicación de los videos, que ella y su equipo de trabajo tienen más horas de grabación de reuniones privadas de esos comités del Pacto Histórico y que están trabajando incansablemente en la edición de las mismas para publicarlas en los días previos a las elecciones. 

Eso quiere decir que no es que alguien filtró un video de una reunión a la que tuvo acceso de manera accidental. La información se obtuvo por una de dos vías: instalando, sin autorización, equipos de grabación en los lugares en los que se reunían dichos comités o infiltrando en la campaña a una o varias personas que grabaron y dieron los videos a los medios.

Estos medios no intentaron, ni siquiera, contrastar la información con los directamente implicados, ni conocer su opinión, ni evitar o controlar el daño que se puede causar a terceros con la información que les había llegado. Peor aún: cortaron y mal-pegaron los videos, tratando de causar más daño a la candidatura que fue objeto de espionaje.

Petrovideos. Pantallazo del video publicado.
Petrovideos. Pantallazo del video publicado.
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Así, la opinión pública empezó a pasar del estupor y el rechazo por lo que se vio en los videos, a entender que lo hecho por los medios que los publicaron no es un juicioso trabajo de investigación periodístico, sino una campaña política. Campaña adelantada por periodistas. Dirigida a sumar votos en favor del candidato Hernández, a romper la confianza entre los dirigentes del Pacto Histórico y a quitarle votos a la dupla Petro-Francia.

Esa campaña, hecha sobre la base de unos videos ilegalmente grabados, obtenidos y publicados, se ha ido desinflando y puede producir un efecto contrario al esperado. Una muestra de que eso está ocurriendo es que el sábado 11 de mayo, La Gran Encuesta contratada por RCN con YanHass señala que Gustavo Petro le lleva diez puntos porcentuales de ventaja a Rodolfo Hernández. Parte de la recolección de datos de esa medición se hizo el 9 y 10 de junio.

No funcionó bien la videocampaña y se les devuelve en forma de rechazo masivo a esos medios y a Rodolfo Hernández Suárez. Puede que, incluso, le ayude a perder las elecciones.

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3 Comentarios

  1. Francamente pienso que lo más preocupante, es no tener veeduria internacional. En la primera vuelta hubo fraude clarísimo, y no sé por qué no tuvo la relevancia que debió dársele por parte del pacto histórico. Rodolfo está perdido por ignorante, y Petro por la registraduría y el bandido de Alex Vega. Yo, votaré por Petro. Gracias.

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