Miedo y desconfianza en las instituciones: por qué las víctimas de violencia de género tardan en denunciar

Cuando se presentan casos como el de Camila Alfaro, quien describió el abuso sexual, físico y psicológico al que fue sometida durante varios meses, muchos preguntan “¿por qué habla hasta ahora?”. Pero, más que cuestionar a la víctima, hay que entender las razones de ese silencio.

Camila Alfaro, de 24 años, contó a través de un video que se hizo viral en redes sociales los maltratos de los que fue víctima por parte de su exnovio. Sebastián Valencia Medina.

Las agresiones empezaron cuando los dos decidieron pasar juntos el confinamiento del año pasado. Según su relato, uno de los episodios más violentos ocurrió el 15 de noviembre de 2020, cuando la pareja asistió a una fiesta en compañía de algunos amigos de Valencia.

Allí, la joven se sintió incómoda por los comportamientos de su novio, por lo que decidieron abandonar el lugar. Una vez en la camioneta de Valencia, empezaron a discutir, por lo que él le pidió que se bajara del vehículo. La joven se negó y, como respuesta, él le propinó golpes en nariz y rostro.

“Él empezó a jalarme el pelo, a golpearme, específicamente en la nariz. Como yo gritaba pidiendo ayuda, él lo que hizo fue meterme debajo de la guantera para que yo no siguiera gritando y para él poder asfixiarme, ya que yo ya ni siquiera podía hablar y esto me ocasionó un trauma en los tejidos, en la columna cervical y dorsal”, contó.

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Otro de los maltratos descritos por la joven sucedió el 20 de julio de este año, cuando la pareja se dirigió a la Zona Rosa de Bogotá para asistir a una fiesta. De regreso, Valencia se quedó con algunas de sus pertenencias, y ella acudió a la casa de él, que se negó a dejarla entrar, incluso con presencia de la Policía. Luego de varios minutos y ante la insistencia de la joven, él le abrió la puerta.

“Cuando entré a la casa fue cuando Sebastián abusó de mí sexualmente. Yo le decía que parara. Le hice saber muchas veces que no quería, pero él me agarraba aún más fuerte. Yo lloraba mientras él me violaba y sentía que ver esa debilidad en mí le provocaba más placer”, dijo.

Por estos sucesos, Alfaro interpuso dos denuncias ante la Fiscalía, pero una fue archivada por motivos que ella desconoce. “Uno de mis temores es que nadie me creyera lo que estaba viviendo. Sé que Sebastián Valencia Medina va a salir a negar toda mi historia”, dijo.

La joven hizo público su caso, con fotos y videos que dieron cuenta de lo que vivió, porque temía que no se hiciera justicia y porque le preocupaba que otras mujeres sufrieran lo que ella tuvo que vivir.

Se trata de una preocupación no menor. En Colombia, los índices de la violencia contra la mujer están desbordados. Entre enero y octubre de 2021, 98.545 mujeres fueron víctimas de algún tipo de violencia, según el último informe del Instituto de Medicina Legal sobre la violencia de género.

De esos casos, 23.679 tuvieron que ver con violencia de pareja, 15.644 por presunto delito sexual y 8.534 por violencia intrafamiliar.

Hablar del maltrato

Cuando se presentan y se dan a conocer violencias como las que vivió Camila Alfaro, muchas personas se preguntan por qué las víctimas tardan tiempo en hablar con sus allegados y en denunciar lo que están viviendo.

Se trata de un proceso difícil en el que se deben tener en cuenta distintos factores. Bárbara Zorrilla, psicóloga especializada en atención a mujeres víctimas de la violencia de género, explicó que uno de estos es que la mayoría de las personas solo identifica la violencia cuando es física y cuando hay graves agresiones, por lo que conductas como empujones y tirones de cabello se minimizan y justifican.

Según Zorrilla, otro punto por tener en cuenta es que las mujeres no identifican la violencia psicológica. “Estamos ante una violencia invisible que no deja huellas observables, pero sí genera un daño emocional que muchas veces puede resultar devastador”, dijo a El Mundo.

Sobre este tipo de maltrato, Diana Obando, psicóloga de la Universidad de La Sabana que ha apoyado a personas en procesos de denuncia de violencia de pareja, explicó a Diario Criterio que los maltratadores utilizan estrategias basadas en la compensación. “Uno escucha que el hombre le pegó a la mujer, pero que al otro día le llegó con chocolates, serenatas y le juró que no volvería a pasar. En dichas situaciones, se generan dinámicas con días buenos y días malos, que se van intercalando. Esto hace que la persona maltratada esté siempre a la expectativa y que no se anime a tomar una decisión definitiva”, dijo.

También se presentan situaciones en las que hay coerción para evitar la denuncia. “Los maltratadores les advierten a sus parejas que si denuncian les va a ir peor, con el fin de generarles miedo“, precisó Obando.

Así mismo, se presentan casos en los que existe algún tipo de dependencia, bien sea económica o afectiva. “Yo lo denuncio, pero si a él se lo llegan a llevar, ¿quién alimenta a mis hijos? Esa es la dinámica que se genera por el lado económico. En el tema emocional tenemos situaciones en las que la persona piensa que si se separa o denuncia, se va a quedar sola toda la vida”, añadió la experta.

Sobre la dependencia emocional, Obando explicó que la víctima tiende, además, a responsabilizarse de lo que hace el otro, pues el hecho de estar expuesta a violencia física y psicológica hace que empiece a creerse lo que le dice el maltratador, lo que lleva a la justificación de los actos de violencia y a la aparición de culpabilidad, que puede verse en frases como “yo me lo busqué”, “si le hubiera contestado el celular no hubiera pasado nada” y “fue mi culpa”.

Violencia contra la mujer
Muchas veces las víctimas temen denunciar por miedo al agresor.
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Las redes como aliadas ante la falta de justicia

Otra gran razón por la que las mujeres no denuncian es que no encuentran garantías para hacerlo. Natalia Zambrano, abogada del colectivo feminista Red Defensoras, explicó a Diario Criterio que las redes sociales se han convertido en aliadas de las mujeres ante la falta de confianza en las instituciones. “Ver que las denuncias nunca llegan a condena por parte de las autoridades competentes hace que las víctimas encuentren una manera de reparación en la denuncia pública”, dijo.

Lina Morales, de la Red Jurídica Feminista, comparte la misma opinión. Para ella, las instituciones encargadas de investigar y de sancionar las violencias de género “son ineficientes, violentas y revictimizan a las mujeres”, puesto que “es evidente que el sistema jurídico no ha sido eficaz y es por eso que las mujeres acudimos a formas alternativas de denuncia”, dijo Morales a Diario Criterio.

De hecho, en septiembre de este año, la Corte Constitucional ratificó el derecho de las víctimas a denunciar este tipo de actos en redes sociales, aun cuando no haya un pronunciamiento judicial sobre los hechos. Según el alto tribunal, estas denuncias, conocidas como ‘escraches’, informan y sensibilizan a la sociedad y permiten crear redes de solidaridad.

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