Ministerios de Salud y Trabajo, sin protocolo de incapacidad para aislados por viruela del mono

Los casos de viruela símica en Colombia aumentan y el Gobierno no define si las EPS, los empleadores o los trabajadores asumirán los días de aislamiento preventivo.

Los casos de viruela del mono aumentan en el país –al 6 de agosto, el Instituto Nacional de Salud confirmó 44, en ocho departamentos– y los entes gubernamentales de salud y trabajo en todo el mundo han definido los lineamientos sobre el pago de las incapacidades a quienes sean diagnosticados o tengan sospecha, con síntomas o no, después de tener contacto con un caso confirmado o estar en aislamiento preventivo por la enfermedad.

A medida que se diagnostican nuevos casos de viruela símica, el Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Salud (INS) y las entidades locales, como en otros países, han recomendado el aislamiento preventivo de las personas confirmadas para el virus, así como el de sus contactos estrechos, mientras se les descarta la infección.

El problema es que las personas en aislamiento preventivo –sea porque dieron positivas para la enfermedad, pero aún no desarrollan síntomas por estar en el periodo de incubación (después del contagio y antes de la aparición de síntomas) o sus síntomas ya mejoraron, pero aún son contagiosas– deben permanecer aisladas por 21 días a partir del momento en que tuvieron contacto con un caso positivo. Esto, debido a que el periodo de incubación de la viruela del mono puede oscilar entre cinco y 21 días.

Pero, ¿quién cubre los días que una persona permanece en casa porque tuvo viruela del mono, ya mejoró, pero aún es contagiosa?, ¿o en el caso de quien está en el periodo de incubación (dio positivo, pero aún no tiene síntomas)?, ¿o alguien que tuvo contacto estrecho con un caso confirmado, no tiene síntomas, pero está en espera del resultado?

El caso covid-19

En Colombia ya hay un precedente.

Casi un año después de la aparición del covid-19, en octubre de 2020, se emitió el decreto 1374 que regula la cobertura de las incapacidades médicas en estos casos. El inciso segundo del artículo 22 de la norma indica que “los afiliados cotizantes al Régimen Contributivo que sean diagnosticados con covid-19 y frente a los cuales el médico tratante considera que no es necesario generar una incapacidad (…) serán priorizados para realizar teletrabajo o trabajo en casa, durante el término del aislamiento selectivo (sic)”, como ya Diario Criterio lo había evidenciado:

En contexto: La ‘jugadita’ para no pagar las incapacidades de los empleados en medio de la pandemia

Esto quiere decir que una persona sospechosa o con diagnóstico de covid-19 será incapacitada por el tiempo que tenga síntomas. Si estos se resuelven, por ejemplo, en tres días, puede ejecutar su labor a través de teletrabajo o trabajo en casa durante los siete días siguientes, hasta completar diez de aislamiento preventivo –tiempo en el cual aún es contagiosa–, en consenso con su empleador.

Trabajo remoto o teletrabajo. AFP
Durante la pandemia por covid-19, el teletrabajo o trabajo remoto se ha impuesto sobre la presencialidad. Sin embargo, en el mundo crece la sensación de ‘hiperconectividad’, incluso entre personas que están incapacitadas.

¿Y si la labor de esta persona no es susceptible de ejecutarse desde casa, como en el caso de quien trabaje en construcción, oficios varios o transporte público?

Diario Criterio habló con el Ministerio de Trabajo saliente con el fin de aclarar cómo el término “aislamiento selectivo” se traduce en la vida diaria de los colombianos, de los que, en el año 2021, el 43 por ciento vivía con menos de 11.056 diarios, y 15 por ciento, con menos de 4.833 al día (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi).

Descontar los días de trabajo

Con respecto a la ausencia laboral por aislamiento preventivo debido a viruela del mono “no hay normatividad que la regule en Colombia, porque la enfermedad es relativamente nueva”, explicó una funcionaria del Ministerio de Trabajo.

Así mismo, lo confirmaron varios médicos consultados por Diario Criterio, que laboran en diferentes EPS ubicadas en Medellín y Cali, y que afirman que el Ministerio de Salud saliente “no ha sacado un protocolo” para definir si el aislamiento preventivo de pacientes asintomáticos tendría cobertura prestacional.

De hecho, una médica consultada por este medio teme que esto genere los mismos “problemas” que hubo cuando el número de enfermos por covid-19 comenzó a elevarse en el país.

Había empleadores que obligaban a trabajar desde casa tanto a personas incapacitadas como a las que se les indicaba aislamiento por ser contagiosas, pero estaban asintomáticas“, explica la profesional.

Por esta razón el decreto fue expedido.

En esta línea, al comparar ambas enfermedades, la funcionaria del Ministerio de Trabajo explicó que, “en el caso del covid, por ejemplo, si no hay posibilidad de trabajo en casa, el empleador está habilitado para descontar los días” de aislamiento preventivo que restan desde que los síntomas de la enfermedad se resuelven, pero el paciente aún es contagioso.

Sin embargo, “otros empleadores piden certificado de aislamiento de la EPS y descuentan unos días, por ejemplo, la mitad de ese tiempo, y pagan la otra mitad. El aislamiento no es incapacidad”, agregó.

En cuanto al covid-19, uno de los lineamientos del Ministerio de Trabajo consiste en contemplar la posibilidad de suspender el contrato y pactar una licencia no remunerada, o invocar una fuerza mayor, que deben ser notificadas a la cartera por parte del empleador.

Pero este es el caso de los trabajadores que tienen jefes.

Con respecto a la situación de cerca de la mitad de la población colombiana que subsiste con lo que gana día a día, la funcionaria señaló que, “lamentablemente, no se tiene ninguna regulación y es bajo responsabilidad de cada uno”. Es decir que lo que determina si alguien sigue en aislamiento una vez mejora, pero aún es contagioso, es la concientización sobre la alta probabilidad de transmitir el virus a otras personas con enfermedades de base que los ponen en riesgo de complicaciones.

Personas con covid-19 o viruela del mono deben aislarse por 10 y 21 días, respectivamente. Sin embargo, la ley no protege a quienes tienen empleos presenciales, son asintomáticos, pero contagiosos; o están pendientes de que la enfermedad les sea descartada.

“Vacío legal”

El 21 de julio de 2021, Gustavo Morales, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral –que agremia todas las EPS en el país– (Acemi), reconoció que la norma perjudica a los trabajadores.

“No podemos pagar incapacidad por ellos, porque no está previsto en la norma, pero, claramente, allí hay un problema que no se ha podido solucionar, porque esa gente no puede trabajar y nadie le está reconociendo incapacidad. Somos los primeros en reconocer que allí hay un vacío y por eso le hemos pedido al Gobierno que reglamente esa hipótesis: qué hacer con los sospechosos que no pueden ir a trabajar, pero que aún no son oficialmente diagnosticados”, le dijo Morales a este medio.

Todo lo anterior se da dentro del marco del covid-19, un virus de transmisibilidad que, según la variante, puede llegar a ser cinco veces mayor que el ébola. Además, las muertes por covid-19 en América Latina alcanzan el 31,3 por ciento, según la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

En contraste, desde el inicio del brote actual de viruela símica, expertos y organizaciones de salubridad en todo el mundo enfatizan que esta es mucho menos contagiosa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la mortalidad por esta enfermedad es de 3 a 6 por ciento en las regiones donde es endémica (África central y occidental). Incluso, advierte que “estas cifras podrían ser una sobreestimación, porque la contabilidad de los casos en los países endémicos es limitada”.

“No es sostenible”

Así que debido a la evolución de la pandemia por el covid-19, tanto por su alta contagiosidad y el número de casos diarios en las épocas ‘valle’ como en los picos, la funcionaria del Ministerio de Trabajo agregó que incapacitar tanto a infectados como sintomáticos en un país como Colombia no es sostenible (cabe anotar que la pandemia no ha acabado, sino la cuarentena, y, a la fecha, según el Ministerio de Salud, el país supera un quinto pico).

Sin embargo, un estudio de la política de licencia familiar pagada de Nueva York –que cubre el aislamiento por covid-19 (Estados Unidos es uno de los pocos países industrializados donde no es obligatorio pagar incapacidad)– “ha impuesto costos mínimos a los empleadores” e, incluso, puede tener algunas ventajas. La política, vigente desde 2018 y financiada con un impuesto a la nómina de los empleados, “no parece perjudicar a los empleadores”, dijo Maya Rossin-Slater, coautora del estudio, economista y profesora en la Escuela de Medicina de Stanford. “Parece mejorar su facilidad para gestionar las ausencias de los trabajadores, al menos a corto plazo”, añadió.

Así las cosas, lo más probable es que el Gobierno colombiano tome con la viruela del mono las mismas medidas que rigen, desde hace casi dos años, la cobertura prestacional (o ausencia de ella) del aislamiento preventivo en los casos de covid-19.

De modo que, de enfermar, casi la mitad de la población colombiana tendrá que elegir entre su sustento diario y proteger la salud de otros que también se incapacitarán cuando enfermen.

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