Por qué sí vacunar a las jóvenes contra el cáncer de cuello uterino

El 29 de octubre se ofrecerá la segunda dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), la única que puede prevenir un tumor, el de cuello uterino.

El cáncer difícilmente puede prevenirse. Cuando mucho es posible detectarlo a tiempo, pero para eso el individuo necesita someterse a las pruebas de tamizaje y estar atento a síntomas tempranos. El único tipo de cáncer que puede prevenirse hoy es el de cuello uterino. Esto gracias a la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), causa principal de este tumor.

Para tener esa protección el Ministerio de Salud recomienda la vacuna de VPH en dos dosis con una diferencia de seis meses para niñas entre 9 y 17 años. El próximo sábado, la Liga Colombiana contra el Cáncer realizará la segunda jornada de la vacunación contra el cáncer de cuello uterino, que no tiene costo alguno. Con esto, la entidad busca aumentar las cifras de inmunización contra el virus para así subir los índices de protección. Si se protege a las niñas lo más probable es que ellas, de adultas, no corran riesgo de sufrir de este cáncer.

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Eficaz y segura

La vacuna se encuentra disponible desde hace más de diez años durante los cuales los científicos han podido evidenciar no solo que es eficaz sino también segura. Un estudio realizado por el Departamento de Salud de Australia, y que revisó la evidencia científica sobre la vacuna disponible hasta 2017, encontró que dicho biológico tiene un perfil de seguridad alto. En esta revisión, que abarcó tanto ensayos clínicos del mundo real como análisis de expertos, los autores observaron que era bien tolerada por las jóvenes adolescentes. Solo se registraron problemas menores como dolor e inflamación en el sitio de la inyección.
Además de segura, el estudio comprobó que la protección que ofrece es amplia pues 60 meses después de la última dosis, las jóvenes vacunadas presentaron anticuerpos detectables. Otros estudios que han seguido a las pacientes por diez años muestran que hay protección contra cáncer de vulva, de vagina y de útero.

Para el médico oncólogo Carlos Castro, director científico de la Liga, hay muchos más estudios que certifican la seguridad de este medicamento. “Uno sueco, publicado hace tres años en el ‘New England Journal of Medicine’ (NEJM), demostró que en las niñas vacunadas entre 9 y 17 años la incidencia de cáncer de cuello uterino es de menos de 2 por ciento. Prácticamente no existe en esa población“, señaló el experto.

En el caso de las niñas que se vacunaron entre los 20 y los 30 años, probablemente cuando ya habían tenido relaciones sexuales, también la vacuna demostró un efecto “pero presentaron una mayor incidencia de este cáncer“, agregó Castro. Lo interesante de este trabajo es que al comparar estas cifras con las de aquellas niñas que no se vacunaron, la diferencia es notoria. “En ellas la incidencia de este cáncer es del 30 por ciento. Es enorme. No vacunar es correr un riesgo innecesario“, dijo Castro.

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El evento de El Carmen de Bolívar

Como muchos recordarán, en Colombia la vacunación contra el VPH sufrió un gran tropiezo con la noticia de que algunas jóvenes de El Carmen de Bolívar habían sufrido efectos secundarios tras la vacunación. Pero con el tiempo se pudo aclarar que dichos eventos no estaban relacionados con el biológico. Por esa razón, hoy menos del 20 por ciento de la población objetivo en el país se vacuna contra el VPH.

Según Castro, la reacción psicógena masiva pasa con todas las vacunas. “Lo que pasó en El Carmen de Bolívar pasa en Japón, en Dinamarca y en Irlanda. Es una reacción de ansiedad que no tiene buen manejo“. Los factores que influyen allí, dijo el experto, nada tienen que ver con la acción biológica de la vacuna.

Un trabajo publicado en la Revista de Salud Pública en 2020, demostró que todo se debió a una falla en la estrategia de comunicación. “Las mujeres colombianas no poseían mayores conocimientos sobre la vacuna antes de su introducción. No hubo una articulación entre la vacuna y la política de salud sexual y reproductiva; tampoco capacitaciones previas de los trabajadores de la salud de todos los niveles de atención y planes de comunicación no fueron específicos para dicha vacuna“, concluyó Giana Henríquez, autora del trabajo.

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Agrega el estudio que “una vez ocurrió la situación masiva de presuntos eventos adversos de El Carmen de Bolívar, se documentó su relación con las vacaciones escolares y la presencia de los medios de comunicación; sin embargo, la oportunidad de la respuesta y el control de la información por el Ministerio de Salud y Protección Social no correspondió a la recomendada por la OMS“.

En general, dijo Castro, las vacunas son seguras y la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene un sistema de vigilancia para todas mediante un comité que evalúa los eventos adversos reportados en el mundo. “Se deben extremar los cuidados porque es una población sana“, dijo el experto.

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Padres temerosos frente a la vacuna del cáncer de cuello uterino

A pesar de estos estudios que descartan efectos secundarios neurológicos de la vacuna contra el VPH, muchos padres siguen temerosos de dar el consenso necesario a sus hijas para que se vacunen. Piensan que la vacuna es una especie de licencia para que su hija inicie su vida sexual y no saben con certeza cuál es la enfermedad que están tratando de evitar. “El cáncer de cuello uterino es terrible porque ocasiona dolor y olor. Las mujeres mueren solas por el hedor“, dijo Castro.

Un trabajo liderado por Patricia Zhu que pretendía conocer qué influye en la decisión de los padres para vacunar a sus hijos contra este virus, mostró que la clave es la educación. De hecho, los papás que decidieron no vacunar a sus hijos tenían poco conocimiento sobre el virus del papiloma humano y sobre la vacuna. “El conocimiento y escuchar opiniones positivas sobre el tema de parte del personal de salud fue el factor que más influyó para que los padres aceptaran la vacunación“, señaló Zhu en este trabajo, publicado en Journal of Psychosocial Oncology en marzo de 2022.

La vacuna también está recomendada para los hombres, que son los transmisores del virus, pero por el momento no está cubierta por el programa ampliado de inmunización (PAI). La OMS puso como meta para el año 2030 que el 90 por ciento de las niñas están vacunadas, que el 70 por ciento de las mujeres se hagan la prueba de ADN del VPH (una prueba mucho más sensible que la citología) y que el 90 por ciento de las mujeres con diagnóstico de este cáncer sean tratadas en centros de excelencia. De eso depende que esta enfermedad sea eliminada.

En Colombia, lograr esas metas depende de que exista una comunicación clara sobre los beneficios de la vacuna, se derrumben los mitos sobre sus efectos adversos y que los padres conozcan los beneficios a largo plazo de este biológico. Una oportunidad concreta es este sábado en la sede de la Liga Colombiana contra el Cáncer donde se llevará a cabo la ‘vacunatón’ contra el cáncer de cuello uterino.

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