Viruela símica: Japón donará 25.000 vacunas a Colombia

Con la suscripción de un acuerdo bilateral entre la ministra de Salud y Protección Social de Colombia, Carolina Corcho, y el ministro de Salud, Trabajo y Bienestar japonés, Katsunobu Katō, finalizó el proceso que le permitirá al país acceder a un lote de vacunas contra la viruela símica de 25.000 dosis.

Laguna Damas de Nare: campesinos le apuestan al ecoturismo con delfines rosados en Guaviare

No hay espacio para el egoísmo. Ningún propietario de las fincas busca su propio beneficio. El negocio opera de manera comunitaria. Los grupos de turistas son distribuidos para que las más de 30 familias obtenga ingresos. Familias que antes habían deforestado o participado de la economía cocalera se ganan la vida y protegen los bosques y cuerpos de agua de Guaviare.

Todo lo que se sabe del Monsters of Rock 2023 en Bogotá

Kiss, Scorpions, Helloween, Deep Purple y Saxon se presentarán en el Estadio El Campín, de Bogotá, el 15 de abril del próximo año, en la primera edición en Colombia del clásico festival, que nació hace más de 40 años en Inglaterra.

Los pueblos indígenas en aislamiento: historias desafortunadas que no se pueden repetir

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En la década de los 60 del siglo pasado, la colonización de Guaviare estaba en pleno apogeo. Miles de colonos auspiciados por el gobierno y por habitantes de la región llegaban a San José del Guaviare en busca de tierra. De allí unos partían a lo que sería El retorno y Calamar, otros se internaban en las selvas noroccidentales en donde ahora queda la vereda El Capricho y otros tantos siguieron el curso del río Guaviare, al oriente de San José.

En este último frente de colonización, que comprende la actual vereda de Charras, en 1965, ocurrió el primer contacto documentado entre los nukak y los occidentales que culminó de manera violenta con varios muertos y el apresamiento de indígenas. Era la primera vez que esta cultura intentaba relacionarse con los blancos, luego de que, a inicios del siglo XX, decidiera desplazarse hacia las selvas ubicadas entre los ríos Guaviare e Inírida y aislarse de manera voluntaria.

Indígenas Nukak en 2017
Nukak en la actualidad. Foto: ONIC.

El desafortunado encuentro llevó a los nukak a volver tomar la decisión de aislarse. Si bien hubo algunos contactos esporádicos entre ellos y los blancos, el que selló su futuro (trágico, por decir menos), ocurrió en 1988, cuando un grupo de ellos llegó al municipio de Calamar. Para ese momento sufrían de epidemias de gripe y otras enfermedades a las que no eran inmunes y bastaron unos cuantos años para que el 40 por ciento de la población desapareciera.

La migración a Calamar era la prueba tangible del daño que había ocasionado la colonización a una de las ultimas comunidades indígenas nómadas contactadas. La deforestación, apertura de vías y consolidación de fincas ganaderas y expansión de cultivos de coca, fracturaron el territorio y cortó con los circuitos o recorridos que ellos hacían de manera cíclica, como parte de su forma de vida nómada. Poco a poco, buena parte de los nukak se volvieron sedentarios, tanto en su territorio ancestral como en los municipios de Guaviare. La indigencia apareció y aun hoy es común ver a familias enteras pidiendo limosna en las calles de San José Guaviare.

Reserva natural Nukak
Reserva Natural Nacional Nukak

Luego del publicitado contacto de 1988, el Estado emprendió planes y programas con el fin de detener la desaparición de esta cultura. Un año después el INDERENA creó la Reserva Natural Nacional Nukak Maku que comprende el territorio ubicado entre el Caño Tigre, al occidente; al norte, el río Inírida; al oriente el Río Papunaua, y al sur por, los caños Aceite, Bacatí y Guaracú, para salvaguardar a esta cultura. Adicionalmente, en 1993 se creó el Resguardo Nukak que se superpone con parte de la reserva natural por el norte.

Sin embargo, los resultados han sido agridulces. En las décadas siguientes los nukak fueron víctimas de la expansión de la frontera agraria y del conflicto armado que enfrentó a paramilitares y las FARC por el control territorial. Con la desmovilización, primero de los paramilitares en la década del 2000 y de las FARC en 2016, se creyó que los hostigamientos hacia ellos disminuirían, pero, por un lado, las bandas de paramilitares y de las FARC que no se desmovilizaron siguieron disputándose el control de su territorio y por el otro, la expansión de cultivos agroindustriales, de la ganadería extensiva y de la coca volvieron a poner en jaque los nukak.

Deforestación en el resguardo Nukak
Deforestación en el resguardo Nukak

Según la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible entre abril de 2018 y marzo de 2022 se han perdido 8.391 hectáreas de bosque “para ampliar lotes preexistentes, aperturas de vías, ganadería y nuevos cultivos de uso ilícito”. Y en el último periodo comprendido entre abril de 2021 y marzo de 2022 el territorio nukak concentró el 20 por ciento de todos los resguardos indígenas del Arco Amazónico.

En el mundo ambientalista y de organizaciones sociales hay un amplio consenso sobre que lo sucedido con los nukak fue una suma de errores cometidos por la sociedad colombiana, desde el Estado para abajo. Para que no vuelva a suceder lo mismo con las demás culturas indígenas no contactadas que existen en Colombia, los indígenas de la Amazonía tomaron el liderazgo de su defensa. En la actualidad se sabe con certeza que hay dos pueblos: los yuri y passé, cuyo territorio ancestral es el parque nacional natural río Puré, en el departamento de Amazonas, y se presume que hay otros 18 más.

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Aunque en las crónicas del siglo XVIII, los yuri y passé eran conocidos como los yurupixunas o “bocas negras”, no se supo nada de ellos hasta 1969, en otro sonado caso de encuentro entre blancos y no contactados. La historia, que mojó prensa por días y fue la inspiración de libro ‘Perdido en la selva’ de Germán Castro Caycedo, comenzó con la desaparición Julián Gil, un exinfante de marina que viajo al Amazonas en busca de fortuna en la selva circundante a La Pedrera (población sobre el margen izquierdo del Caquetá cercana a la frontera con el Brasil).

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Su hermano Efraín viajó con un grupo de rescate a la región a buscarlo y allí capturaron a una familia de indígenas que tenían algunas pertenencias de Julián, a los que se les denominó “caraballos” por su parecido con el boxeador Bernardo Caraballo. Al no poder comunicarse con ellos y no tener indicios sobre el rastro de Julián, la Familia fue liberada. Según Darío Silva Cubeo, líder indígena y representante de la Asociación de Autoridades Indígenas de Pedrera Amazonas, esta historia “contada por blancos” convierte a Julián en una víctima, cuando él en “realidad había viajado a la región a esclavizar indígenas”.

Para proteger a los yuri y passé, los pueblos indígenas llegaron, en 2014, a unos acuerdos para sacar una reglamentación que protegiera a los pueblos no contactados. Darío recuerda que por esos años los abuelos sabedores de los pueblos curare, miraña, tarapaca, arica, circundantes al parque natural nacional río Puré, les encomendaron esta misión: “Ellos nos dijeron ‘nietos, ustedes que escriben documenten, escriban algo sobre los yuri passé para que nadie entre a molestarlos ni a contactarlos. También asuman la defensa de ellos y de su territorio para que no les pase lo que no pasó a nosotros’”.

Y fue así como nosotros, sin entrar en contacto con ellos -explica Darío- emprendimos la labor de armar una mesa de consulta previa. En algunas ocasiones nos decían: ‘¿Ustedes por qué los defienden si ni siquiera los conocen?’ Y nosotros respondíamos: ‘lo hacemos para garantizarle la vida a ellos y la permanencia de la selva que ellos cuidan. Lo hacemos porque si nosotros, que ya entramos en contacto con la sociedad mayoritaria, el gobierno no nos ha garantizado nada, ¿Cómo será cuando nuestros compañeros salgan y tengan contacto?’”.

Malocas de los Yurí. Foto: tomada del libro Cariba Malo (2012), de Roberto Franco García.
Malocas de los Yurí. Foto: tomada del libro Cariba Malo (2012), de Roberto Franco García.

Las negociaciones rindieron fruto y a mediados de 2018 el presidente sancionó el Decreto 1232 que establece “medidas especiales de prevención y protección de los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento”. Sin embargo, al tiempo que se daba la noticia, la minería ilegal de oro en los ríos Caquetá y Puré ha aumentado de manera exponencial y con ella la presencia de bandas armadas y mafias internacionales.

Se teme que estos grupos y otros dedicados a la coca y la extracción ilegal de maderas los contacten. Además, hay preocupación por la salud de los más de 200 de indígenas pertenecientes a los yuri (un cálculo que no se ha podido comprobar por respeto a su aislamiento), pues los ríos de los que ellos se alimentan contienen altos niveles de mercurio. Ante esta situación, las comunidades indígenas de la Amazonía le piden al gobierno que cumpla con el Decreto y evite un nuevo episodio de una tragedia que los pueblos indígenas han vivido desde la conquista y que no ha dejado de suceder, como lo muestra el caso de los nukak.

Este artículo pertenece al especial Amazonia, al filo del hacha, en el que participan Diario Criterio y el proyecto Unidos por los Bosques, de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) y la embajada de Noruega. El especial cuenta con el apoyo de Andes Amazon Fund, ReWild y las embajadas de la Unión Europea y Reino Unido.

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En el breve tiempo en que se reza un credo: historia del naufragio del galeón San José

Autores: Yeinner Andrés López1 y Johann Rossembherg Cuta2

La confirmación del galeón San José como patrimonio cultural sumergido de Colombia se encuentra a la orden del día en escenarios de discusión pública académica, histórica y política; por lo cual una revisión general de la historia de esta insigne embarcación permitirá hacer importantes aproximaciones a su valoración.

Perfil de la Primera Orden, 1691, Antonio Garrote. Recopilación para la nueva fábrica de baxeles españoles, donde se declaran las proporciones y nuevo gálibo correspondientes a seis órdenes de diferentes portes, con la utilidad de servir de guerra... y de merchantes. Manuscrito. Autor: Francisco Antonio Garrote, 1691. Edita: Centro Marítimo y Naval Castro Méndez Núñez. Ilustraciones del interior de libro pertenecientes a la Biblioteca Nacional de España. Depósito Legal Madrid, M-5003-2008. Versión digital.
Perfil de la Primera Orden, 1691, Antonio Garrote. Recopilación para la nueva fábrica de baxeles españoles, donde se declaran las proporciones y nuevo gálibo correspondientes a seis órdenes de diferentes portes, con la utilidad de servir de guerra… y de merchantes. Manuscrito. Autor: Francisco Antonio Garrote, 1691. Edita: Centro Marítimo y Naval Castro Méndez Núñez. Ilustraciones del interior de libro pertenecientes a la Biblioteca Nacional de España. Depósito Legal Madrid, M-5003-2008. Versión digital.

La historia del naufragio del Galeón San José, hundido al calor de los cañonazos de la batalla de Barú, en junio de 1708, es quizá una de las más apasionantes que conectan con los mitos y leyendas marineras de aquellos naufragios coloniales atiborrados de extraordinarias cargas.

El galeón San José fue uno de los buques ibéricos más grandes de su época. Fue contratado por la corona española en 1696 y finalizado en 1698 en los astilleros de Mapil, en Usurbil, en el actual país vasco en España.

En su construcción se reflejan profundas discusiones respecto del tamaño ideal de un navío transatlántico, suscitada entre experimentados constructores navales, hábiles navegantes y alimentada por la información de espías ingleses, holandeses, españoles y franceses.

Tras varios años preparando su partida hacia América, la cual estaba obstaculizada principalmente por la guerra de sucesión entre los Habsburgo y los Borbones, y la constante prórroga generada por las necesidades militares, el 10 de marzo de 1706, el San José zarpó desde el puerto de Cádiz, con el fin de adelantar la ruta comercial y fiscal prevista por casi 10 años.

Posteriormente, la embarcación atracó en Cartagena de Indias, el 27 de abril de 1706, después de semanas de navegación sin incidentes, transportando entre sus valiosos haberes al nuevo virrey del Perú, marqués de Castelldorius, quien, una vez dentro puerto fortificado del Caribe, organizó su partida al virreinato con el fin de administrar el más rico territorio de ultramar en nombre del rey y enviar el fisco real. 

Sin embargo, la esperada partida tardó dos años en hacerse realidad. Durante este tiempo, el Galeón San José y el resto de la flota fondeó impacientemente, en aguas del Caribe, al amparo de las fortalezas cartageneras. Para el comandante y su tripulación, cada día que transcurría afectaba los costos, tiempos y las necesidades de la flota y su tripulación. A esta situación, se sumaron las averías causadas sobre las maderas por el efecto mismo de las condiciones tropicales, requiriendo costosos refuerzos del carenado en la embarcación. 

Mientras tanto, el virrey Castelldosrius se encontraba en el otro costado del imperio. A pesar de su historial diplomático y político en Europa, al llegar al virreinato del Perú, epicentro de la riqueza fiscal y comercial americano, encontró un lamentable estado de la administración virreinal, justo en medio del contexto de una crisis dinástica, monárquica y comercial que amenazaba los cimientos de la recién reconocida casa borbónica. Con mayor razón, existía una urgencia apremiante por la llegada de la plata del Potosí, acuñada en el Potosí o Lima, junto con el oro del norte del virreinato.

Despuntando 1708, todo estaba listo para la feria. Mientras los comerciantes de Lima y Quito viajaban hacia el istmo de Panamá junto con el fisco real, la Flota de Casalegre zarpó hacia Portobelo previendo un pronto regreso. En Panamá, el desarrollo de la feria se presentaba accidentado. Los comerciantes eran reacios al desarrollo de esta, pues el contrabando francés y holandés habían atenuado las ganancias estimadas por los comerciantes y autoridades. Si en la feria la situación económica era mala, en el campo militar no se avistaban mejores vientos. Desde Cartagena fueron enviados constantes reportes de la presencia de una flota inglesa presta a interceptar la flota de Casalegre. Desde su base en Jamaica a bordo del imponente Vulture, el Comodoro Wager patrulló las aguas del Caribe acechando a la flota española, y en particular, a la Capitana y Almiranta que llevaban en su resguardo el cargamento más valioso.

Casalegre afanó los planes de la salida, pues requería con urgencia arribar al puerto de la Habana al encuentro con la flota de Nueva España, al mando de Ducasse, con el fin de organizar el convoy que los llevaría de regreso a la península ibérica, antes de la temporada de huracanes, evitando así la piratería y el corso en los trayectos.

Finalmente, el 28 de mayo de 1708 zarparon, incluso en contra de la posición de autoridades civiles, levando vela hacia Cartagena, en donde era necesario realizar reparaciones menores con el fin de preparar el encuentro en la Habana hacia Cádiz.

Mientras los españoles avanzaban en la navegación, la escuadra inglesa, conformada por cuatro navíos: el Expedition (buque insignia de Wager), con 70 cañones; el Kingston, con 60 cañones; el Portland, con 50 cañones; y el brulote Vulture esperaba pacientemente desde tiempo antes la llegada de las embarcaciones españolas, patrullando ansiosamente el trayecto entre Islas del Rosario y el Bajo de Salmedina, buscando la oportunidad de capturar la flota recién cargada.

Casalegre y su flota navegaron hacia un rumbo del cual su nave insignia no regresaría. Algunas embarcaciones españolas alcanzaron a observar la flota inglesa desde la mañana del 7 de junio, pero no logran distinguir inicialmente si se trataba de naves enemigas. Al mismo tiempo, lograron divisar las Islas de San Bernardo, a unas 15 leguas al occidente del puerto de Cartagena de Indias, el cual era el puerto español más próximo. Sin embargo, la batalla era inminente.

Sobre las 4:30 de la tarde, los españoles notaron que difícilmente lograrían atravesar la Isla del Tesoro, motivo por el cual se dio la orden de iniciar la formación de batalla. El viento jugaba en contra de la Flota de Casalegre, impidiendo que se formara correctamente para el campo de batalla. Pronto se daría inicio a la histórica Batalla de Barú.

Puede leer: Galeón San José: nada nuevo bajo el mar

El combate comenzó con el enfrentamiento entre el Kingstony el San Joaquín, logrando, el primero, romper la verga del palo mayor del segundo. Por su parte, el Expedition se abrió paso con dirección noroeste en busca de la capitana del Galeón San José. Estando a 300 metros, los ingleses iniciaron los disparos y los españoles respondieron por estribor, aunque no lograron generar daños en el Expedition. Durante el enfrentamiento, se ordenó que los pasajeros pasaran a las cubiertas inferiores y que dejaran el mayor espacio libre a los marinos y al tercio de infantería.

A unos cortos 200 metros, el navío inglés disparó directamente al velamen del San José. Cuando el Expedition estaba a algo más de 60 metros, se produjo una explosión en el interior del San José, haciendo que las maderas y el fuego saltasen por los aires, produciendo el hundimiento fatal de la tripulación y sus pasajeros, en “el breve tiempo en que se reza un credo”.

The Spanish Galleons taken and destroy'd in the West Indies, 1738, William Rayner. "England's Glory", publicado como propaganda anti-Walpole, ver T. Clayton, The English Print 1688-1802, pp.150-51. Museo Británico, (Reino Unido). Versión
The Spanish Galleons taken and destroy’d in the West Indies, 1738, William Rayner. “England’s Glory”, publicado como propaganda anti-Walpole, ver T. Clayton, The English Print 1688-1802, pp.150-51. Museo Británico, (Reino Unido). Versión

Aunque la batalla naval se prolongó por algunas jornadas adicionales, las mayores pérdidas se circunscriben al fatídico hundimiento del San José. El San Joaquín, junto con una parte importante de la flota, logró llegar al puerto caribeño, debiendo aguardar algunos años más para intentar el tornaviaje.  

Desde la fecha misma del hundimiento, en 1708, las historias e imaginarios alrededor del San José han conectado a historiadores, gente de mar e instituciones, durante más de 300 años, en una discusión académica, científica, política y cultural, incluyendo profundas manifestaciones artísticas y literarias. Las discusiones se avivaron, una vez más, cuando en el año 2015, el Estado colombiano anunció su hallazgo en aguas territoriales del mar Caribe, en donde sucumbió.

La posibilidad que tiene hoy Colombia de verificar el fondo marino donde reposan los restos de la legendaria embarcación galeón San José, declarada como Bien de Interés Cultural del patrimonio cultural del Orden Nacional en el año 2020, permite ver la riqueza cultural e histórica de este fragmento de la historia, generando una apertura al desarrollo de procesos artísticos, científicos y sociales para el reconocimiento del mundo naval en la identidad nacional.

El naufragio del galeón San José y los objetos que lo componen tienen distintos orígenes; los usos, diseños y técnicas de elaboración de los elementos pertenecen a épocas y culturas diversas, por lo cual su investigación provee conocimientos que enriquecen el desarrollo marítimo cultural e intelectual del país.

Superposición de Plano Histórico de una embarcación del siglo XVIII con reproducción tridimensional del BIC Galeón San José. 2022. Dirección General Marítima de Colombia.
Superposición de Plano Histórico de una embarcación del siglo XVIII con reproducción tridimensional del BIC Galeón San José. 2022. Dirección General Marítima de Colombia.
1Profesional en ciencia política, magister en derecho y estudiante de historia de la Universidad del Rosario de Colombia. Especialista en gestión del patrimonio cultural sumergido, Universidad Externado de Colombia. Asesor de la Armada Nacional de Colombia para la gestión del patrimonio cultural sumergido.
2Hidrógrafo, ingeniero agroforestal, magister en gestión urbana de la Universidad Piloto de Colombia. Especialista en gestión del patrimonio cultural sumergido ,Universidad Externado de Colombia. Responsable de reglamentación del área de patrimonio cultural sumergido de la Dirección General Marítima.
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