El cantante británico se presentó en Colombia ante un clima de fiesta y muchos momentos de angustia. La periodista Dulce María Ramos estuvo allí y cuenta cómo fue su experiencia. 

Por: Dulce María Ramos

Como parte de su gira Love on Tour, Harry Styles se presentó el pasado domingo 27 de noviembre en el Coliseo Live, en Cota (Cundinamarca), al occidente de Bogotá, ante más de 20.000 personas llenas de emoción y alegría por ver a su ídolo en un concierto que esperaban hace tres años y que ya había sido suspendido por la pandemia. También había vivido dos cambios de venue, el último, por las polémicas que desató la presentación de Dua Lipa en septiembre pasado en el parqueadero del parque Salitre Mágico. 

Styles, quien se dio a conocer en el reality The X Factor (El factor X), y de allí entró a formar parte de la boy band One Direction, se ha convertido en el ídolo pop del momento, con más de sesenta millones de oyentes en Spotify, siendo uno de los diez más escuchados en el mundo en esa plataforma gracias a sus álbumes Fine Line y Harry´s House, y muy popular por su apoyo a las causas feministas y a la comunidad LGTBIQ+. 

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Desde el inicio se sabía que no era un concierto cualquiera y que, a pesar de las recomendaciones de Ocesa (la productora) y del propio Coliseo Live, las chicas acamparían desde la noche anterior y harían filas desde temprano. Bastaba con unirse a los grupos de WhatsApp del club de fans para tener esta información. Era un concierto masivo de un nivel inédito para el Coliseo Live que no podía compararse con otros que ya habían albergado, como los de Marc Anthony, Ricardo Arjona, The Killers o Arctic Monkeys. 

Como dato curioso, cuando One Direction se presentó en Bogotá en 2014, la misma productora, Ocesa, organizó el concierto en el Estadio El Campín. Los reportes de prensa de la época hablan de más de 30.000 asistentes, de fanáticas que hicieron filas antes del evento y hasta de desmayadas. La empresa sabía a qué se enfrentaba y tenía claro, también, que el Coliseo Live podía no ser apto para un evento tan masivo. En redes y en medios se habían ventilado varias denuncias al respecto desde su inauguración, en agosto de este año. Se hablaba de las dificultades para trasladarse al lugar, del colapso generado por sus conciertos en las vías, de los contratiempos en la salida al finalizar un espectáculo. 

A pesar de esos antecedentes, en este concierto se vivieron momentos de angustia ante la cantidad de chicas desmayadas, la fallas de ventilación en un recinto cerrado y el peligro constante de una estampida en un escenario que, si bien tiene varias salidas para su evacuación, solo utiliza una para abandonar el lugar. 

Público en Harry Styles
El Público diverso que acudió al concierto de Harry Styles en Bogotá. Fotos: Ocesa Colombia.

Así fue el concierto de Harry Styles

El público que sigue a Harry Styles es bastante diverso: niñas y adolescentes acompañadas por sus padres; mujeres entre veinticinco y treinta años que siguen al cantante desde One Direction; personas de la población LGTBIQ+ que llevan sus banderas, etc.

El show empezó, algo retardado, con la presentación de la artista jamaiquina Mikayla Simpson, conocida artísticamente como Koffee, quien, con su voz y al ritmo de reggae, cautivó a los asistentes. Para ese momento, sin embargo, ya se sentía algo raro en el ambiente por la cantidad de desmayadas que el cuerpo de paramédicos estaba atendiendo y por la aglomeración de personas en platea, cerca al escenario.

Después de unos treinta minutos de espera, durante los cuales pusieron canciones de Joe Arroyo, Carlos Vives y Diomedes Díaz, apareció Harry Styles interpretando Music For a Sushi Restaurant. Los gritos de la fanaticada eran tan fuertes, que a veces no dejaban escuchar al cantante británico. Las desmayadas seguían apareciendo y desde platea hasta las graderías, la temperatura iba subiendo de forma constante. Eso, junto con la falta de oxígeno, hacían insoportable la presencia en el lugar.

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Luego de varias canciones, Styles decidió detener el show, pidió encender las luces y trató de calmar al público. También le solicitó al equipo de logística que repartieran agua a las chicas que se encontraban en las primeras filas: “Si por alguna razón esto no es seguro, no podremos terminar el show”, dijo. 

Fueron largos momentos de tensión y ante la amenaza inminente de suspender el show, uno de los directores de logística me informó sobre las fallas en el sistema de ventilación: “No entendemos qué está pasando. Contamos con uno de los sistemas más modernos de Latinoamérica, pero no está funcionando”. No era la primera vez que pasaba: en el concierto de The Killers, realizado hace casi un mes, se presentó el mismo inconveniente. 

Yo estaba en las graderías, lejos del tumulto; aun así no soportaba el calor y estuve a punto de sufrir un desmayo. Cuando salí para buscar agua, esta se había agotado y la única solución que la persona de protocolo me propuso fue que la tomara del lavamanos. Me parece importante señalar que en estos eventos masivos, donde la hidratación es necesaria, el agua es un lujo, no se permite llevar el producto de forma comercial ni en termos. Además, su precio es exagerado: 10.000 pesos, casi cinco veces más que su valor en el mercado. 

Harry Styles en Bogotá
Harry Styles, en el escenario del Coliseo Live. Foto: Ocesa.

Cuando Harry Styles y su banda se retiraron del escenario, el equipo de producción habló con el público aglomerado en platea. Les solicitaron que se hicieran hacia atrás. La situación se calmó un poco, la ventilación mejoró y el artista volvió al escenario. Sin embargo, siguieron apareciendo personas desmayadas hasta el final del concierto. Según el reporte de Service & Supplies, Múltiple S.A.S. y Medikplus IPS, se  atendieron a 279 personas por ataques de ansiedad, hiperventilación y cefalea; además, se presentó un traslado por taquicardia.        

Más allá de esos graves problemas, el show de Harry Sryles, con una banda conformada en su mayoría por mujeres, fue impecable. Las interrupciones constantes hicieron que el espectáculo no fluyera como en otros países y el peligro (que se sentía inminente) de una posible tragedia hizo difícil disfrutarlo. El público, sin embargo, coreó todas sus canciones, en especial el tema Matilda y el momento que le dedicó a sus inicios en One Direction.

Hubo momentos de genuina conexión con el público, como cuando recibió la bandera de Colombia y los regalos del Club de Fans (unos muñecos tejidos del cantante y la banda); y cuando decidió tomarse un ‘guaro’ antes de interpretar su hit As it was. También fue increíble cuando tocó el tema de cierre, Kiwi

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¿Van a esperar a que ocurra una tragedia?

Si bien Styles mantuvo todo el tiempo la buena onda, se debe considerar lo que significó para él vivir una situación tan lamentable, aun más si se recuerda lo ocurrido el año pasado en un concierto de Travis Scott, en el Festival Astroworld, en Houston, durante el cual ocho personas murieron.

Para hablar de este tema contacté al periodista mexicano Fernando Espinoza, quien me informó que en los conciertos de Harry Styles en México no existió ningún inconveniente. Él resaltó que algo que caracteriza los recintos en su país, cuya capacidad de público es mayor que la de los colombianos, son las medidas extremas de seguridad y de protección a los asistentes. También destacó algo importante: “Creo que (en Colombia) no estaban preparados para el tipo de evento y cantante que se iba a presentar”.  

Harry Styles y su banda
Harry Styles y su banda, en el escenario del Coliseo Live. Foto: Ocesa.

Eso es cierto. Harry Styles es un artista pop, cuyo fandom en su mayoría son niñas y adolescentes. Para muchas de ellas era su primer concierto y la emoción por ver a su ídolo es algo emocional e irracional. Es injusto como ahora algunos medios, periodistas y creadores de contenido enfocan toda la culpa en estas chicas, cuando es un secreto a voces que el personal de 911, la empresa encargada de la logística, es contratado por turnos y muchos no tienen experiencia o conocimiento en el manejo del público ni en primeros auxilios.

Lo más lamentable de esta situación fueron las declaraciones viscerales que hizo Miguel Caballero, Gerente de Coliseo Live, a City TV, liberándose de la responsabilidad: “Las niñas se enloquecieron… Donde (sic) no hubiéramos estado preparados, pues, ahí si hubiese sido una tragedia”.

Se debe reconocer que las dos empresas más importantes en producción de eventos masivos y en vivo en Colombia (Páramo Presenta y Ocesa) han estado tomando medidas ante las diferentes circunstancias que se han presentado en los conciertos realizados en el último trimestre del año. Pero, evidentemente, aún quedan cosas por mejorar en pro de los asistentes, que pagan por un servicio y esperan disfrutar el espectáculo con seguridad. 

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Por su parte, es un secreto a voces que la gerencia comercial del Coliseo Live está exigiendo, desde el concierto de The Killers, que los periodistas y creadores de contenidos no hablen mal de ellos para no afectar la imagen de la marca. Por respeto y protección a las fuentes no daré los nombres, pero esto implica de alguna manera una censura al derecho de informar y, por ende, de ejercer libremente el periodismo. 

En el transcurso de esta semana, en los grupos de WhatsApp, varias de las asistentes al concierto han manifestado síntomas de estrés postraumático: dolores de cabeza, ansiedad, dificultades para concentrarse y trastorno de sueño. De ahí que lo ocurrido en el concierto de Harry Styles no debe quedarse en la anécdota o en la historia de que las sobrinas de un famoso personaje colombiano lo hayan conocido. 

La reflexión sobre el tema queda abierta, así como muchas preguntas: ¿Se debió suspender el concierto? ¿Las entidades competentes tomarán acciones contra el Coliseo Live o van a esperar que ocurra una tragedia? ¿Por qué ciertos influencers, creadores de contenido y periodistas solo les echan la culpa a las fans? ¿Por qué el Club de fans de Colombia aún no se ha pronunciado sobre el tema? ¿Cómo puede haber gente que considera este el concierto del año ante la tragedia que pudo ocurrir?

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