‘Amparo’, la gran ganadora de los Premios Macondo 2022

La película de Simón Mesa Soto se llevó los premios a mejor largometraje de ficción, mejor dirección y mejor guión original. En total se llevó siete categorías. ‘El film justifica los medios’, de Jacobo del Castillo, se llevó el premio a mejor documental.  

El ‘chicharrón’ diplomático de Colombia con Marruecos

La semana pasada, mientras el Congreso debatía la eliminación del servicio militar obligatorio, un delicado tema de política exterior pasó inadvertido para la opinión pública. Se trata de una pelea por las relaciones del Gobierno colombiano con la República Saharaui y Marruecos.

El 25 de octubre, en medio de la plenaria del Senado, más de 60 congresistas dejaron una constancia muy particular. Según lo leído por el secretario de la corporación, Gregorio Elajch, se trataba de una nota de protesta contra una decisión de la Cancillería que revivió un viejo comunicado en el que Colombia establece relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática.

El documento en cuestión fue firmado en 1985, por los delegados del entonces presidente Belisario Betancur, y fue desempolvado por el Gobierno Petro el pasado 10 de agosto. Ese día, el recién posesionado mandatario recibió en la Casa de Nariño a Mohamed Ould Salek, canciller de la República Saharaui.

En esa reunión —a la que también asistieron la senadora Gloría Flórez y la viceministra de Asuntos Multilaterales, Laura Gil— el presidente Petro reafirmó el contenido del comunicado de 1985.

Gustavo Petro retoma relaciones con la República Saharaui
Gustavo Petro retoma relaciones con la República Saharaui
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Nada de esto sería extraño si no fuera porque detrás de la conformación de la República Saharaui hay una lucha de más de 40 años por el estratégico territorio del Sahara Occidental. Durante muchos años, esta región fue colonia de España, que se retiró en 1975, generando un conflicto entre los saharauis y el Reino de Marruecos.

Los primeros aseguran que el Sahara Occidental es su territorio ancestral y que, por lo tanto, pueden conformar un país independiente. Marruecos, por su parte, reclama la anexión de esa región a su reino. En 1976, los saharauis se declararon como república y empezaron un conflicto armado a través del Frente Polisario.

Desde ese entonces, la guerra ha sido interpretada a conveniencia por cada bando y sus aliados. Para algunos, el Frente Polisario es un grupo terrorista; para otros, Marruecos ha violado los Derechos Humanos de los saharauis y ha impuesto su poder militar en contra de la autodeterminación de ese pueblo.

Lo cierto es que la República Saharaui ha intentado sumar apoyos de varios países por la vía de las relaciones diplomáticas, pero se ha encontrado de frente con las fuertes relaciones de Marruecos con varios estados, entre ellos Colombia.

Gobierno Petro retoma relaciones con República Saharaui
Gobierno Petro retoma relaciones con República Saharaui
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Por esta razón, los senadores que firmaron la protesta consideran la decisión del Gobierno Petro como un paso en falso que afectaría los casi 50 años de relaciones binacionales con Marruecos. Según el senador Germán Blanco, el Gobierno pone en riesgo importantes acuerdos comerciales y políticos, entre los que se encuentra la exención de visa para los colombianos que visitan Marruecos.

Para él y otros senadores de partidos como Cambio Radical y el Centro Democrático, “desenterrar” el documento firmado con la República Saharaui es una injerencia indebida en los asuntos internos de otro país y, además, una acción que pone en riesgo la influencia de Colombia en los mercados africanos y árabes.

Aunque los parlamentarios que firmaron la constancia intentaron armar un debate para pedirle mesura al Gobierno y echar para atrás la decisión, el presidente del Senado, Roy Barreras, no lo permitió argumentando que en esa plenaria del 25 de octubre el tema era la eliminación del servicio militar obligatorio.

Finalmente, Barreras le pidió a la senadora Gloria Flórez, que preside la Comisión Segunda sobre temas de política exterior, llevar el debate a ese espacio. Cabe recordar que Flórez ha defendido en sus redes sociales el acercamiento con el pueblo saharaui.

Aunque el debate no tiene fecha y todo parece indicar que el tema pasará de largo —teniendo en cuenta que en el Congreso priman otros, como el de la reforma tributaria—, este martes Roy Barreras se reunió con el senador Blanco y la embajadora de Marruecos en Colombia, Farida Loudaya.

Para muchos en el Congreso, el gesto de Barreras fue una manera de disculparse con la delegación de Marruecos y reconocer que sí son un aliado estratégico para Colombia. De hecho, él mismo señaló que Marruecos es el segundo mayor productor de fertilizantes en el mundo, algo que le conviene a Colombia, si se tiene en cuenta el alto costo de estos productos en el marco de la Guerra en Ucrania y su efecto en la economía nacional.

Sin embargo, quedan muchas preguntas. Lo más probable es que el presidente Gustavo Petro no eche para atrás su alianza con la República Saharaui, ya que, como él mismo lo ha reconocido, considera al Frente Polisario un “gran amigo” y a los saharauis, “víctimas de una masacre por parte del gobierno marroquí”.

Gustavo Petro sobre el Frente Polisario y la República Saharaui
Gustavo Petro sobre el Frente Polisario y la República Saharaui

Así las cosas, tendrán que llegar otros funcionarios del Gobierno a apagar el fuego que se pudo haber desatado por el desplante a Marruecos y a tratar de menguar los ánimos para sostener ambas relaciones diplomáticas.

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‘Argentina, 1985’: un país que se encuentra con su verdad

La película, dirigida por Santiago Mitre y protagonizada por Ricardo Darín —que en Colombia se puede ver por Amazon Prime Video—, cuenta la historia de los dos fiscales que, aun en medio de todas las presiones, lograron acusar a los miembros de las juntas militares en la Argentina recién salida de la dictadura militar.

La democracia aún era frágil en la Argentina de 1985. Apenas dos años atrás, la dictadura militar había entregado el poder, presionada por la derrota en las Malvinas y la crisis económica y política. El gobierno de Raúl Alfonsín intentaba reconducir al país por la senda de la democracia.

El nuevo presidente había prometido en campaña que juzgaría (ante un tribunal civil) a los máximos responsables de las atrocidades de la Junta Militar —robo de bebés, tortura, asesinatos, desapariciones—, pero los militares aún eran fuertes y muchos pensaban que el juicio iba a ser un saludo a la bandera, una especie de pacto entre el ejecutivo y los uniformados para hacer borrón y cuenta nueva. Otros temían que, aún peor, los uniformados intentaran un nuevo golpe de Estado en cualquier momento si algo no les gustaba.

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En ese ambiente, el fiscal Julio César Strassera, un hombre común y funcionario judicial como cualquier otro, se enteró de que tenía en sus manos la gran responsabilidad de conducir la investigación que buscaba llevar a los líderes de la Junta Militar al estrado. Y aún en medio del esceptisismo de sus colegas y parte de la sociedad, y a pesar de las presiones de los militares y los políticos, Strassera, su fiscal adjunto Luis Gabriel Moreno Ocampo (el único que aceptó ayudarle) y un equipo de abogados novatos lograron probar que la dictadura había sostenido un aparato de represión clandestino de torturas, asesinatos y desapariciones forzadas, lo que terminó con la condena de cinco de los miembros de la junta, dos de ellos a cadena perpetua.

Esa historia real, que se convirtió en un ejemplo para toda América Latina en una época en la que empezaban a dejarse atrás las dictaduras impulsadas por Estados Unidos (el Plan Cóndor), es el centro de Argentina, 1985, una película que ha dado de que hablar en las últimas semanas. En Argentina, tuvo un paso exitoso por las salas de cine y fue seleccionada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de ese país como la representante a los Premios Óscar. Y en el resto del mundo, gracias al voz a voz, la ha convertido en una de las más vistas de la plataforma Amazon Prime Video.

Vea acá el trailer de Argentina, 1985:

La película nació cuando el cineasta Santiago Mitre (La cordillera) y el productor Axel Kuschevatsky cayeron en la cuenta, en medio de una conversación, de que en Argentina no había tantos thrillers políticos y judiciales en el cine, como Todos los hombres del presidente o El juicio en Nuremberg, a pesar de tener material para construirlos, sobre todo con el llamado juicio de las Juntas Militares, considerado todo un hito para la justicia latinoamericana.

Después de esa idea inicial, Mitre comenzó a trabajar el guión con Mariano Llinás, una persona con la que ha trabajado en muchas otras películas. Pero en esta, a diferencia de las demás, tuvieron que hacer un gran trabajo de archivo y de investigación: leyeron periódicos de ese momento, revisaron videos y fotografías; hablaron con personas que estuvieron involucradas.

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“Nuestro deber como cineastas era hacer una película respetuosa y sólida, y emocionante y verdadera en cómo reconstruía el hecho y en cómo se reflejaba la atrocidad de lo que fue la dictadura argentina. Teníamos la sensación de que había una película que pudiera ser interesante y hasta apasionante, más allá de lo doloroso”, le dijo Mitre a la agencia AP.

Poco a poco, sin embargo, la película se fue enfocando más en el ámbito humano de los dos fiscales (sobre todo Strassera) y los retos personales que implicó para ambos asumir y llevar a cabo esa responsabilidad. Y eso fue lo que más le gustó al actor Ricardo Darín cuando le pidieron que asumiera como Strassera.

Argentina 1985

Él, que no suele aceptar el papel de personas que existen o existieron en la vida real, terminó cautivado por el proyecto. Sentía que el reto del fiscal había sido más personal y eso le daba un tinte distinto a su personaje: “Creo que la historia a él lo sorprende en un momento en que su autoestima no estaba muy alta. Porque él siente que no tiene una nota elevada que lo habilite a encarar semejante tarea. Por eso es que duda mucho, primero, de sí mismo”, le dijo al diario La Nación.

Su interpretación resulta fundamental para la película que, más allá de las estrategias legales y los medios que el equipo legal usó para llevar a cabo el juicio y evadir las presiones políticas, termina siendo la historia de un padre de familia, un hombre común y corriente, que se ve enfrentado al reto de liderar un juicio que podría ser histórico y cuya determinación de sacarlo adelante de la forma más responsable posible termina por tener un impacto grandísimo.

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El otro gran acierto de la cinta es el de acudir a la voz de las víctimas y a los testimonios de los sobrevivientes para narrar la barbarie. Es una forma de, nuevamente, enfrentar al público con la verdad y la memoria. Una especie de resonancia de lo que ocurrió realmente en ese juicio de 1985 en el que, como muestra la película, a medida que los testimonios se iban conociendo en medio del juicio, personas de la sociedad civil que en un principio parecían apoyar lo que los militares habían hecho, terminaron por abrir los ojos y aceptar las condenas.

Argentina 1985 película

La película resuena especialmente en la Colombia del posconflicto, en la que muchos parecen hacer oídos sordos a los juicios de la Jurisdicción Especial para La Paz (JEP) (tanto a los exguerrilleros como a los agentes del Estado) o al informe de la Comisión de la Verdad. En contextos así, el papel de un Strassera termina siendo heroico, con un heroísmo entendido como la decisión de hacer lo correcto. Porque hay momentos en los que, como le dijo Darín a La Nación, “el de hacer las cosas como se debe es un camino satisfactorio que va estar plagado de reconocimiento y de virtud”.

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