Jugar bien, jugar bonito

Una cosa es cumplir con ciertas pautas que conducen a un juego efectivo y otras son las que nos indican que un equipo, a partir de la estética, es capaz de hacernos creer que está, en efecto, jugando bien.

¡No más, Rui Patricio!

Es un gran arquero. La Roma de José Mourinho lo tiene como uno de sus hombres de confianza y es uno de los cimientos en los que se sostienen la estructura de este club.

El inexplicable Atzili

Tiene suerte Atzili que que Carlos Bilardo no lo dirija. El doctor, probablemente, le habría echado su celular dentro de una piscina o lo hubiera arrojado a un acuario infestado de tiburones para tener la seguridad de que el jugador jamás lo iba a recuperar.

No los soporto

Mi admiración a los ciclistas, siempre. Mi indignación con los fastidiosos que quieren robar cámara a costa de ellos, siempre.

Está en Google

La defensa es una frase manida, convertida en dogma: “qué pena, pero ahí está en Google”. ¡Y a mí qué mierda me importa que esté en Google si eso lo pudo escribir un marinero noruego embriagado que no presenció nada, sino que levantó un texto a partir de lo que encontró…EN GOOGLE!

El libro del Pecoso

Vale muchísimo la pena sumergirse en la lectura de ‘Pecoso. Vida y anécdotas en el fútbol’, libro escrito por Francisco Henao Bolívar y Santiago Cruz Hoyos.

Equipos de autor

Un DT obsesionado por una idea es maravilloso, porque -y he ahí su destreza- puede llevar a un lugar más privilegiado a sus dirigidos. Jugadores corrientes se vuelven buenos y cracks se hacen estelares.

En el nombre del hampa

A propósito del caso del recientemente fugado ‘Matamba’, que tiene de alias el apellido de un futbolista colombiano, Nicolás Samper recuerda otros casos de motes en el hampa inspirados en el fútbol.

El 1 y el 9

Tener un gol y no poderlo hacer; cometer un error que propicia una oportunidad clara de gol y que al final no haya grito. Hay que encontrar verdadera sincronía en medio de la desincronización.

Las tragedias de Elza

Al borde del suicidio y apegada a las drogas como único placebo para soportar una vida encargada de golpearla hasta quebrarle los huesos, logró escapar de tanto dolor. ¿Cómo? Poniendo el pecho, como lo hizo siempre. Ella era Elza Soares, fallecida el pasado 20 de enero.

Gustavo Verbel y poder contar el cuento

Los trámites engorrosos y la legislación laxa hacen parte del coctel que aprovechan los malandros para seguir asesinando gente con toda la tranquilidad, así como la despreocupación rampante de la administración distrital.

Diario Criterio